Opiniones

EL TIRO RAPIDO DE LA SEMANA

Mario Rivadulla

30,12,09

Muchos se preguntan cómo será el próximo año. Es una preocupación lógica que comparte la gran mayoria de la gente, siempre con la esperanza de registrar una mejoría en su condición de vida. Todo pronóstico es sin embargo arriesgado. Una especie de lotería. No existen ni varitas milagrosas ni globos mágicos que nos permitan predecir el futuro con exactitud. De ahí, que quizás un punto razonable de análisis sea partir de lo que ha ocurrido durante el presente año.

La grave crisis financiera internacional tocó las puertas de todos los países. Con independencia de su régimen político o sistema económico, no hubo una sola nación del planeta que en mayor o menor medida no sintiese los efectos traumáticos de lo que algunos han calificado como un verdadero tsunami económico. República Dominicana no fue la excepción.

Ahora bien, ¿hasta qué punto nos golpeó la crisis? De cierto, se dejó sentir. Que hubo empresas que debieron cerrar sus puertas y otras pudieron mantenerlas apenas entreabiertas. Que se generó desempleo. Más gente se vio lanzada a la economía informal. Hubo baja apreciable en los ingresos fiscales, que requirió acudir al auxilio del Fondo Monetario Internacional para cubrir el déficit.

Pese a lo anterior, si otorgamos credibilidad a las cifras que se han divulgado, tenemos que admitir que los efectos negativos fueron menos de lo esperado, temido y pronosticado. El turismo, por ejemplo, si bien con el pie de amigo de la gripe A1H1 que desvió una gran cantidad de vuelos hacia el país, apenas decreció un 2 porciento cuando lo estimado era entre un 8 y un 10. La baja en las remesas se vio ampliamente compensada por la disminución en las importaciones. El sector agropecuario superó su débil crecimiento del año anterior, todavía muy distante de su real potencial. El sector financiero creció un 12.9 porciento. Y los estimados finales del Banco Central, documentados en una exhaustiva publicación aparecida en la prensa del día, son de un 3.5 porciento de crecimiento de la economía, la inflación atada a un 7 porciento y un nivel razonable de estabilidad en la tasa del dólar.

Para el próximo año las perspectivas sin que necesariamente debamos tocar campanas de victoria, luce que serán razonablemente mejores que este 2009. Tanto así, que el gobierno se ha arriesgado a un presupuesto que excede en 50 mil millones de pesos el del presente año. El turismo anda en fase de repunte; ya muchos países incluyendo los Estados Unidos dan señales de estar superando la crisis y el crecimiento de la economía nacional pudiera situarse entre un cinco y un seis porciento. La tarjeta Solidaridad ha ampliado su cobertura en 75 mil familias adicionales y prepara la incorporación a la misma del bono luz en sustitución del subsidio. La CDEEE ha logrado equilibrar el pago de su cuenta mensual con las generadoras por lo que Celso Marranzini asegura el cese de los llamados apagones financieros, aunque todavía persiste una elevada deuda acumulada con las mismas.

Pero también será un año de grandes retos. Los principales: lograr un servicio de energia estable, impulsar la educación y la salud, combatir y sancionar la corrupción, preservar los recursos naturales y frenar el auge de la criminalidad y el narcotráfico, mientras en el plano social, dinamizar la creación de empleos y lograr una mucho mejor distribución de la riqueza para que corra más pareja con el crecimiento y el bienestar no quede concentrado en un reducido grupo privilegiado.

Ese es el marco hasta cierto punto previsible del próximo año. Ya será decisión y tarea de cada quien contemplar el futuro inmediato con criterio pesimista y espíritu decaido o por el contrario, con visión optimista y ánimo levantado. Y quizás en la decisión que tome y la actitud que asuma cada quien encontrará la respuesta a cómo será su año 2010.

TELEDEBATE. Telefuturo. Canal 23. ?teledebate(a)hotmail.com?

2009-12-30 16:02:13