Opiniones

Un partido sin rumbo

Por José Reyes Martínez

En su Memoria Política, Raúl Alfonsín, ex presidente de Argentina, nos explica que ciertamente el ejercicio de la política implica la generación de diferencias entre los grupos sociales que luchan por espacios en las esferas de poder.

El entonces estadista de la nación argentina también reconoce que la política no es sólo confrontación entre los grupos que hacen vida en las organizaciones, sino que es un continuo proceso de diálogo racional y democrático entre los actores sociales.

Esto significa que los partidos políticos que no exhiben en la sociedad un alto grado de cohesión, derivado de su capacidad de concertación interna, se descalifican para ser los mejores mediadores entre las organizaciones sociales, los intereses corporativos y el estamento estatal.

Con razón el teórico francés, Maurice Duverger, se refiere al ?efecto psicológico? negativo que se crea en los amigos, militantes y dirigentes de un partido, cuando lo observan sin coherencia orgánica ni las perspectivas para ganar posiciones de poder en los procesos electorales.

En la República Dominicana, el doctor José Francisco Peña Gómez, constituyó el icono del líder concertador, un negociador salomónico con la fuerza y el equilibrio suficiente para disuadir las confrontaciones que cíclicamente permeaban a la organización por el representada

Pero con la salida del escenario político del líder del PRD, era previsible la aparición de un tortuoso proceso de confrontación interna propia de una organización en las que pesan más los intereses de grupos que la propia visión de Partido.

Los conflictos más recientes, como las elecciones internas para escoger a los secretarios General y de Organización del PRD, cuyos resultados favorecieron Orlando Jorge Mera y Geanilda Vásquez, terminó con la impugnación realizada por Guido Gómez Mazara y Tony Peña Guaba, al alegar fraude contra ellos en el proceso eleccionario.

La reservación de candidaturas fue otro de los puntos de discordia en el PRD, lo que provocó la salida de esa organización política del diputado Rafael Calderón, quien abandonó el partido blanco para hacer vida en el PLD, un partido más cohesionado y mejor posicionado a los ojos de la sociedad.

Otro alto dirigente del PRD, el precandidato a senador por la Provincia Sánchez Ramírez, Vicente Sánchez Baret, anunció su renuncia irrevocable de la organización junto a su familia, tras conocer los resultados adversos de la convención en la que participó.

Esto significa que el rumbo que ahora lleva el PRD lo aleja de las posibilidades de consolidar un proceso de renovación política que derive en un liderazgo que impulse la visión de futuro que precisa una organización que aspira a ejercer el poder.

En cambio, en todo este proceso de la vida política nacional, se observa un PLD cohesionado orgánicamente y posicionado en torno a candidatos que serían elegidos sin los traumas de las confrontaciones ni de los afanes desmedidos de grupos hegemónicos a lo interno de la organización morada.

Con razón, Reinaldo Pared Pérez, secretario General del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), al proyectar la participación de su partido en los comicios de mayo de 2010, visualiza un contundente triunfo de esa organización política para escoger los nuevos congresistas y autoridades municipales del país.

El también presidente del Senado ha observado que los reportes de que dispone el partido fundado por Juan Bosch y el análisis de la coyuntura electoral, permiten pronosticar la repetición de los triunfos alcanzados por el PLD en los comicios anteriores y asegurar el ejercicio de partido en el poder. El autor es periodista.

2010-01-11 18:24:57