Opiniones

HIPOCRESÍA DEL DOLOR AJENO

A veces lavándonos las manos nos ensuciamos la conciencia. La agenda de los hombres es modificada por Dios. Este sismo de 7.3 en la escala Richter que sacudió al pueblo haitiano, nos obliga a muchos a cooperar por obligación, a otros por altruismo y a muchos por interés. Jamás se olvidara ese martes, en el que; los hoy muertos, superan los cien mil, los heridos trescientos mil y mas de un millón de viviendas, edificaciones y proyectos inmobiliarios colapsados que superan los miles de millones de pesos en perdidas.

Obviamente, ante de este terremoto, Haití, padecía de miserias y necesidades históricas, creadas por las naciones que hoy pretenden limpiarse las manos, entre ellas Estados Unidos, Canadá y Francia. Los cuales, no es un secreto que Estados Unidos siempre ha querido la unificación de la Isla.

Lamentablemente, nadie podrá cuantificar las consecuencias fatales, perjudiciales y dañinas, que sobrevendrá para la Republica Dominicana, fruto de solidarizarse con el pueblo haitiano.

Mientras nuestra Secretaria de Estado de Salud Publica no tenia equipos para operar, no tenia medicamentos para brindarle al pueblo dominicano las mejores atenciones medicas, mientras no teníamos personal médicos, mientras no contábamos con una voluntad política del sector publico mucho menos del sector privado, que entendiera las necesidades sanitarias y económicas del pueblo dominicano, vimos como aparecieron medicamentos, médicos, equipos, y hospitales móviles que si fuera una jornada medica dominicana, la salud del pueblo dominicano, fuera otra.

Mientras, no tenemos para comprar pupitres, para obras del bienestar social, vimos a un presidente destinar mas de trescientos millones para los haitianos. Mientras deportistas tienen que hacer recoletas para viajar, otros son olvidados, y muchas canchas y clubes están desamparados y dañados, vimos a un Secretario de Deportes financiar las delegaciones deportivas de los deportistas haitianos. Mientras un sector empresarial abusa de la mano de obra dominicana, vimos a un sector privado coger cámara con diversas donaciones. Mientras muchos de nuestros barrios no tienen luz, vimos a un Marranzini, disponer recursos económicos, humanos para atender al colapso energético de Haití. Mientras muchos sectores de la capital y del interior tienen sus calles deterioradas y dañadas, vimos a un Secretario de Obras Publicas enviar a mas de 40 camiones para levantar escombros y limpiar las calles de Puerto Príncipe de Haití? y que lamentable que nuestras autoridades y empresarios, fruto del terremoto de la corrupción dominicana, no se han dado cuenta que miles de dominicanos han muerto mientras otros se enriquecen con la miseria y necesidades ajenas.

Que dirán los que viven en Jimani, cuando ven pasar por sus calles a decenas de camiones con logos de empresas dominicanas y del Estado Dominicano, cargando medicamentos, alimentos, ropa y dinero en efectivo, cuando como dominicanos en sus casas no hay comida, sus hijos se mueren por la situación precaria de salud y son olvidados por el Estado como si no fueran nacionales con mas derechos que los haitianos.

Muchos están dando esperando más de lo que recibirán por sus dadivas que por ayudar al prójimo. Esperamos en Dios, que enfermedades como la malaria, cólera, VIH-sida, leptospirosis, tuberculosis y la crisis del sistema económico y judicial, no se adueñen de nuestra sociedad, porque sufriremos y tendremos el dolor en vida si mañana nuestra capacidad económica muere.

2010-01-18 15:54:04