Opiniones

EL TIRO RAPIDO

Mario Rivadulla

Por la dramática situación por la que atraviesa Haití y que por vecindad nos toca tan de cerca, al margen de las estremecedoras reacciones emocionales provocadas por su enorme infortunio, creemos oportuno hacer algunas precisiones.

Primeramente, ahora mismo buena parte de la atención de la comunidad internacional está focalizada en Haití por la magnitud de su tragedia, pero también en República Dominicana por la condición de base operativa para recibir y canalizar las ayudas de los distintos gobiernos, instituciones y organismos internacionales para atender las urgentes necesidades del pueblo haitiano. Para el país representa un serio compromiso de establecer mecanismos eficientes y transparentes para el manejo de estas ayudas, de tal modo que lleguen a los damnificados con prontitud y sin desvíos ni apropiaciones dolosas tan frecuentes en estos casos.

La diligente reacción y envío de auxilio por parte del Gobierno Dominicano y la generosa respuesta del empresariado, los demás sectores de la vida nacional y el pueblo en general han sido objeto de justo reconocimiento por parte del Presidente Preval, otros integrantes de su diezmado y disperso gobierno, las víctimas que han sido y siguen siendo socorridas y los haitianos residentes en el país. No solo hemos sido los primeros, sino de los que más ayudas y recursos hemos facilitado. Nuestra reacción como gobierno y como nación, constituyen el mejor desmentido a las mendaces campañas internacionales de descrédito y acusaciones de racismo y discrimen montadas por grupos interesados.

en contra de las autoridades y el pueblo dominicano. Pese a ello, alguna prensa internacional se ha empeñado en desconocer la ayuda prestada al pueblo haitiano por el dominicano divulgando de forma prejuiciada, mezquina y maliciosa informaciones carentes de toda veracidad, desde que habíamos cerrado la frontera hasta que estamos jugando golf mientras Haití se desangra. Corresponde a nuestros embajadores respectivos al igual que ha hecho César Medina, nuestro representante diplomático en España, desmentir y desmontar estas insidiosas campañas.

En Haití hay ahora mismo una seria crisis de gobernabilidad y una caótica situación de seguridad, tanto por la magnitud del desastre como por la carencia de medios para manejar adecuadamente la situación. Es preciso reforzar las tropas de las Naciones Unidas muy sobrecargadas y limitadas en número para hacer frente a una catástrofe de tal envergadura, como bien acaba de advertir al norteamericano Obama el brasileño Lula da Silva, quien compensa con su buen juicio la incontinencia mental y verbal de su homólogo venezolano, para hacer frente a la situación de emergencia creada de modo tal que se pueda restablecer el orden público como facilitar la entrega de las ayudas a los damnificados e impedir el vandalismo, la comisión de actos delictivos y la especulación. El problema es de más efectivos y no de ineptitud de la Minustah como sostiene equivocadamente a nuestro juicio el buen amigo Lipe Collado.

Es igualmente indispensable mantener abierta la frontera por determinados puntos estratégicos para que pueda fluir el auxilio dominicano e internacional sin trabas burocráticas ni de otra naturaleza. Pero hay que mantener un control estricto de la misma en prevención de posibles éxodos masivos, ya espontáneos u organizados por traficantes inescrupulosos, así de delincuentes fugados de las cárceles o pertenecientes a las mafias del narcotráfico y el crimen organizado que han estado operando en Haití, que pretendan buscar acomodo en este lado de la isla, donde ya contamos de sobra con los que albergamos.

La Cumbre ?Unidos por un Mejor Futuro para Haití? convocada por el Presidente Leonel Fernández que reunió aquí decenas de personalidades oficiales y de organismos internacionales, preparatoria de la que se acordó celebrar en Abril, también en Santo Domingo, extiende en el tiempo y la amplitud de sus metas el papel protagónico de la República Dominicana como pie de amigo para la reconstrucción del país vecino. Lo que antes era un reclamo solidario, del que nuestro país se convirtió en consistente portavoz en todos los foros internacionales para lograr que Haití pudiera reconstituirse como un Estado sustentable, se convierte ahora en agónico llamado de vida de un pueblo que está minuto a minuto mirando de cara a la muerte y que clama por ayuda para poder recuperarse de esta terrible experiencia.

La propuesta del mandatario dominicano de crear un fondo de diez mil millones de dólares, a desembolsar en partidas iguales durante los próximos cinco años, para que Haití pueda levantarse de los escombros de esta gran tragedia hacia un futuro de luz y esperanza constituye un gran desafío de solidaridad para la comunidad internacional y en particular para nuestro país. Sin dudas, una tarea de gigante que llevará al menos toda una generación, en la que, al igual que estamos haciendo en esta situación de emergencia, nos corresponderá desarrollar un papel de primer orden en beneficio de ambos pueblos.

Nuestro reto consistirá en estar a la altura de esa misión.

TELEDEBATE. Telefuturo, Canal 23. Martes 19,01,10. ?teledebate(a)hotmail.com?

2010-01-20 16:25:36