Opiniones

EL TIRO RAPIDO

Mario Rivadulla

Miércoles 4,02,10

Por nueva vez la tajada presupuestaria que reciben los partidos políticos para financiar sus actividades proselitistas, se coloca en agenda de actualidad y de crítica. En esta oportunidad, como año electoral, el aporte se duplica alcanzando la nada despreciable cifra de mil ochenta y cinco millones de pesos. De esta suma, el ochenta porciento va a parar a las arcas de las dos principales agrupaciones, el PLD y el PRD a partes iguales. Cada una de ellas recibirá por consiguiente 434 millones 195 mil 293 pesos con 60 centavos. El restante 20 porciento se distribuye en razón de los votos obtenidos en la elección anterior entre los partidos minoritarios, en tanto cuatro nuevas organizaciones que obtuvieron el reconocimiento de la Junta Central Electoral recibirán algo más de cinco millones de pesos cada una.

Originalmente, el Partido Reformista participaba de la tajada mayor a partes iguales con el PLD y el PRD. Por entonces, contaba con un 25 porciento del electorado, lo que le daba derecho a ser considerado entre los grandes partidos. Pero en la medida en que su fuerza electoral se fue decantando hasta conseguir apenas un 4.5 porciento en los últimos comicios presidenciales, quedó fuera del reparto grande al pasar a la categoría de agrupación minoritaria, por lo que en esta oportunidad recibirá apenas 29 millones 800 mil pesos.

Destinar fondos del Presupuesto Nacional a sustentar económicamente las actividades partidarias, fue una propuesta del extinto José Francisco Peña Gómez. La inspiraba el propósito de brindarle independencia financiera a los partidos políticos, de tal modo que éstos no tuvieran que acudir en demanda de ayuda al sector privado, lo que suponía condicionarlos en mayor o menor medida, por vía de atadura formal o de agradecimiento, a intereses personales o de determinados grupos en la toma de decisiones en el ejercicio legislativo y del mismo Poder Central. La idea era loable pero ingenua, como ha quedado demostrado en la práctica.

Hoy, el costo de las campañas políticas tanto de los partidos como de sus candidatos alcanzan cifras estratosféricas. Un aspirante a curul senatorial, diputado, síndico o regidor puede gastar en su campaña, primero para conquistar la candidatura y luego para alzarse con la victoria en las urnas, una suma mayor a la que habrá de recibir por el desempeño de la posición. Obvio deducir de dónde salen los fondos para financiar ese gasto. Y obvio también,que la bendita ley en modo alguno ha cumplido con el objetivo que motivó su aprobación.

Por otra parte, en un país como el nuestro urgido de cubrir tantos frentes y necesidades de carácter educativo, sanitario y social y que ahora mismo está obligado a hacer verdaderas piruetas para equilibrar sus ingresos con los gastos consignados en el Presupuesto, luce más que injustificado mantener en vigencia esa legislación que consume innecesariamente valiosos recursos que bien pudieran destinarse a reducir el déficit de 17 mil aulas que según el propio Ministro de Educación arrastra la enseñanza pública.

Siendo realistas sin embargo, es muy de dudar que los partidos políticos estén en la patriótica disposición de renunciar a tan generosa dádiva y por consiguiente, que sus representantes en el Congreso voten a favor de la derogación de la ley.

Solo queda entonces, como premio de consolación, esperar que la ley de partidos amplíe las facultades supervisoras de la Junta Central Electoral para que ésta pueda ejercer un control efectivo sobre la forma en que los partidos políticos hagan disposición de los fondos que reciban y lo den a conocimiento público.

Porque a todas éstas, vale recordar que esos recursos salen de los bolsillos de los contribuyentes y a éstos les corresponde de pleno derecho, conocer el destino que se da a los mismos hasta en sus más mínimos detalles.

TELEDEBATE. Telefuturo, Canal 23. ?teledebate(a)hotmail.com?

2010-02-04 14:43:12