Opiniones

EL TIRO RAPIDO

Mario Rivadulla

Jueves 4,02,10

Una interesante información económica titulada en primera plana en su edición del día de hoy del matutino El Caribe, destaca que Venezuela ha pasado a ser el principal acreedor del país por encima de los propios Estados Unidos, con cuyo mercado se registra el ochenta por ciento de nuestro intercambio comercial. El revelador reportaje indica que al 30 de Noviembre del pasado año, el monto de la deuda con el país bolivariano ascendía a mil 235 millones 400 mil dólares, cifra que era equivalente al cincuenta por ciento del total de los compromisos de pago bilaterales que hemos asumido.Más claro: de cada 100 dólares que debemos en créditos recibidos de otros países a esa fecha, cincuenta corresponden a Venezuela. Si agregamos los meses de Diciembre y Enero, el monto resulta mayor y mayor también esa proporción.

Esta situación que arrastramos desde que en el 2005 fuimos incluídos en el acuerdo Petrocaribe, mediante el cual Venezuela nos financia la diferencia del precio del petróleo que nos suple cuando su precio se eleva por encima de 50 dólares el barril, otorgándonos dos años de gracia y veinticinco para pagarlo con un interés blando de un uno porciento anual, evidencia con la fría contundencia de los números, el oneroso peso específico que representa la adquisición de petróleo sobre la economía nacional.

Pero también nos recuerda que Petrocaribe no es un regalo, ni siquiera un precio preferencial sino un fiao para decirlo en buen dominicano. Un fiao que hay que pagar y que de año en año va aumentando en volumen y por consiguiente, nos coloca ante la ineludible e inaplazable necesidad de impulsar el ahorro en el consumo de combustibles.

A mediados de la pasada gestión del Presidente Leonel Fernández se implementó un programa de ahorro de energía. Cierto que al principio provocó algunas protestas como ocurre siempre cuando es preciso adoptar disposiciones que alteran el ritmo normal de vida de los ciudadanos. Pero pasadas algunas semanas, ya la mayoría de la gente se había comenzado a adaptar al cambio que eso representaba en su rutina. En Diciembre, sin embargo, se decidió suspender temporalmente el programa de ahorro energético con motivo de los festejos navideños. Se anunció que la medida era temporal. No fue asi. Inexplicablemente el programa se descontinuó y así ha permanecido hasta el presente.

Toda medida de austeridad resulta impopular, tiene un costo político, sobre todo en una sociedad como la nuestra acostumbrada al dispendio. Lógico que ante la proximidad de unas elecciones en las que el gobierno se juega el control del Congreso, sea ilusorio esperar que adopte una disposición que de seguro sería aprovechada por la oposición para restarle simpatías electorales. Pero llegará un momento en que hacerlo resultará inevitable. Venezuela, que nos suministra el petróleo, ha debido hacerlo. Nosotros, que no producimos ni una sola gota del llamado oro negro, con mucha más razón.

Porque no es posible que continuemos consumiendo petróleo y derivados alegremente, a más y mejor, recostados al acuerdo con Petrocaribe y acumulando de año en año una deuda cada vez más cuantiosa que habrá que amortizar, siempre con la preocupación de que el acuerdo pueda ser descontinuado, dados los problemas internos que confronta la propia Venezuela o resultar excluídos del mismo tomando en cuenta el carácter tan volátil de Hugo Chávez.

El interrumpido programa de ahorro resultará inevitable en un plazo no muy dilatado y a él tendremos que adaptarnos y ajustarnos. Es lo único inteligente y sensato que podemos hacer mientras por otra parte, se impulsa una vigorosa política de desarrollo de fuentes alternativas de energía, hasta ahora más en el papel que en la realidad. De lo contrario, llegará un momento en que el fiao de Venezuela termine por asfixiarnos a nosotros y a quienes vendrán después de nosotros, nuestros hijos y nietos.

TELEDEBATE. Telefuturo, Canal 23. ?teledebate(a)hotmail.com?

2010-02-05 17:23:25