La sociedad dominicana debe comprender que los dirigentes de izquierda que se han convertido en candidatos del PRD no representan a toda la izquierda del país y más bien están alejándose de las posiciones revolucionarias y le están haciendo temporalmente daño a las fuerzas transformadoras de nuestra sociedad.
El PRD de hoy está en las peores manos de su historia, llenando de vergüenza incluso a no pocos perredeistas de filas.
El PRD como institución hace mucho tiempo que no representa posiciones avanzadas, de izquierda o progresistas. Ni siquiera sustenta posiciones social-demócratas.
El partido blanco hace tiempo que fue secuestrado, derechizado, neoliberalizado por una cúpula corrompida, asociada a la oligarquía y al poder imperialista.
En este momento es una especie de compañía por acciones dominada por Miguel Vargas Maldonado, que hace las veces de poderoso dueño principal: un multimillonario involucrado en el escándalo Marbella, la operación de lavado de dinero sucio más grande de la historia europea y metido profundamente en la corrupción del anterior gobierno perredeista.
El PRD es una fuerza conservadora, de derecha.
Una izquierda que respete su condición de tal, no debería aportar candidatos/as a ese partido, adornar su deteriorada imagen, acompañando en su boleta a muchísimos político corruptos y al servicio de las políticas neoliberales. Igual de condenable es si lo hace a favor del PLD.
Eso es penoso y lamentable.
Por ese camino, si no se producen las rectificaciones de lugar, no es difícil terminar como los González Espinosa, Fafa Taveras, Miguel Mejía, Max Puig y muchos otros que se han pasado al campo del PRD y el PLD o sirven en los hechos a sus intereses políticos como grupos satélites..
La alternativa de izquierda no puede construirse asociándose a la derecha, a la partidocracia corrompida que debemos derrotar.
En ese acto de presentación de candidaturas del PRD, partido que como el PLD está comprometido con lo peor del país, no estuvo la izquierda en general, sino la representación de ciertos grupos y dirigentes de ellos que ?cuadrándose a la izquierda se han decidido batear a la derecha?.
La izquierda de este país es mucho más que eso y mucho más que los partidos y grupos de la izquierda tradicional o histórica. El sentimiento de izquierda es amplio y muy diverso, remontando incluso su parte organizada en grupos y partidos, y ha sido maltratado con esa actitud injustificable.
Estos hechos refuerzan la necesidad en situaciones como ésta de VOTAR POR NINGUNO, entendiendo que ninguno es el pueblo no representado, excluido, deseoso de construir una opción diferente y contraria al PLD de Leonel y al PRD de Miguel.
Narciso Isa Conde
Coordinación Central
2010-02-09 22:11:35