Mario Rivadulla
Lunes 8,02,10
Este pasado fin de semana se dieron a conocer los resultados de una evaluación llevada a cabo por el Instituto Nacional de Educación Inicial, sobre el nivel académico de un grupo de profesores egresados de la carrera de Pedagogía en distintas universidades del país durante el período del 2002 al 2008. La prueba comprendió un centenar de educadores del nivel básico. Los resultados no pueden haber sido más decepcionantes. Según la directora del organismo evaluador, Rosa Riza de Valera, seis de cada diez, léase bien, seis de cada diez de los profesores participantes evidenciaron graves deficiencias en el manejo del Español, tanto al escribirlo como al interpretarlo. Como elemento agravante, ocho de cada diez admitieron ignorar las características psicosociales de sus menores alumnos de entre seis y doce años. Una penosa suma de ignorancia y desinterés.
Por más que es sabida la baja calidad de la docencia dominicana, demostrada en la práctica y a través de las diferentes mediciones que periódicamente se efectúan en el plano regional donde siempre quedamos a la zaga del resto de los países del área, el hecho de que profesores egresados con títulos universitarios arrojen graves fallas en el conocimiento y manejo del idioma, que junto a las Matemáticas, vienen a ser la base piramidal en que se asienta todo sistema educativo, es de una contundencia tal que no deja de ser tan preocupante como vergonzoso. Pero también nos dan una idea del grado de irresponsabilidad con que estamos egresando profesionales universitarios de la más baja calidad académica en las más diversas disciplinas educativas.
¿Cómo es posible que se otorgue un título superior en Pedagogía a una persona que no es capaz siquiera de entender y manejar el idioma? La conclusión penosa pero lógica va desde imperdonable ligereza, complacencia o indiferencia de los examinadores hasta manipulación tramposa de los exámenes.
No parece ser un hecho aislado, sino una señal más de la falta de preparación de no pocos miembros del magisterio que disponen de un título pero ni siquiera parecen poseer los conocimientos más elementales para impartir docencia. Recuérdese que hace pocas semanas, el Ministro de Educación convocó a oposición para cubrir cientos de plazas vacantes en escuelas y liceos y tan solo una cuarta parte aprobó a duras penas la prueba, mientras el resto apenas obtenía puntuaciones por debajo de 25.
Los alumnos son como esponjas. Recogen por igual las enseñanzas y el ejemplo que reciben de sus profesores. Si éstos acusan falta de conocimientos o fallas de comportamiento, ellos también arrastrarán una y otras que irán en aumento de año en año y de curso en curso, lo que hará, como ocurre ahora, que cuando tocan a las puertas de las universidades en busca de un título acusen un nivel de preparación muy deficiente e inferior al mínimo requerido para cursar estudios superiores.
La reforma de la enseñanza y la elevación de la calidad de la misma tiene necesariamente que comenzar por la capacitación de los maestros. La Pedagogía no puede ser simplemente un recurso para derivar un salario. El magisterio es una profesión tan sagrada y exigente como la Medicina. De nada vale disponer de grandes centros de enseñanza, edificios ostentosos dotados de laboratorios, computadoras y todos los implementos más modernos para impartir la docencia si no contamos con profesores capaces y dedicados.
Lo ocurrido con la prueba a que hacemos referencia anteriormente, es tan solo otra señal más de cuán atrasado está nuestro sistema educativo y pobre el nivel académico de gran parte del profesorado. Y así, lamentablemente, sin recursos humanos calificados no llegaremos a parte y el ansia de progreso y prosperidad del país no pasará de ser un mero sueño que en la realidad no pasará de pesadilla.
TELEDEBATE. Telefuturo. Canal 23. ?teledebate(a)hotmail.com?
2010-02-09 22:14:07