Opiniones

EL TIRO RAPIDO

Mario Rivadulla

Martes 9,02,10

En Barahona, un grupo de personas, sin dudas previamente instigadas, reclutadas y organizadas en turba por elementos interesados, asaltaron una barcaza conteniendo ayudas aportadas por Puerto Rico con destino a los damnificados de Haití. Un acto de vandalismo que tuvo que ser frenado y rechazado por la fuerza pública y que sus organizadores quisieron justificar con el falaz argumento de que aquí se están pasando tantas necesidades como las que ahora mismo sufre el pueblo haitiano, algo carente de la menor veracidad. No es cierto que los integrantes de esa acción vandálica estén pasando por las mismas penurias que los damnificados haitianos. Y apelar a ese argumento mendaz, no pasa de ser una actitud oportunista y mezquina.

La frustrada acción es tanto más repudiable por cuanto se trata de ayuda solidaria venida de fuera con la finalidad de aliviar en alguna medida las angustiosas circunstancias por las que hoy atraviesan cientos de miles de personas al otro lado de la frontera, que carecen de techo, agua, alimentos y medicamentos. Hay que ser muy insensible, tener el corazón de piedra, la mente obtusa o estar animado de los más ocultos y malsanos propósitos para ignorar la dolorosa realidad que hoy vive el pueblo haitiano y pretender sacar ventaja de ello.

Como elemento agravante cuenta el hecho de que la República Dominicana ha sido escogida por otros países y por los principales organismos internacionales como la vía más adecuada para hacer fluir esas ayudas al otro lado de la isla. Para nosotros como nación, es tanto una expresión de confianza que nos honra como una exigente responsabilidad de manejo eficiente, escrupuloso y seguro de esos aportes.

Pero si vandálica fue esa vergonzosa intentona, no menos lo son las agresiones que han estado afectando a los ómnibus de la OMSA, que fuera del itinerario que cubre el Metro, representa la opción más económica de que disponen los usuarios del transporte público. Se informa que más de cincuenta unidades de la empresa han sido víctimas de pedreas y otras formas de agresión, que han provocado daños a las carrocerías y roturas de los cristales de las ventanas, provocando lesiones a los pasajeros en algunos casos.

¿Qué sentido tienen estas acciones irracionales? ¿Por qué para protestar de algo o por algo hay que ocasionar daños a vehículos adquiridos con fondos públicos y que prestan un servicio útil a la ciudadanía de más bajos recursos? No son poderosos los que transportan esos ómnibus. No son políticos corruptos ni negociantes especuladores y contrabandistas. No son delincuentes ni narcotraficantes. Son por el contrario, ciudadanos de a pies, que no poseen vehículo propio, gente humilde que se gana honradamente el pan de cada día con el sudor de su frente, que no son culpables de nada y casi siempre resultan víctimas de todo.

Tanto en un caso como en el otro se trata de vandalismo. Oportunista, mezquino, interesado y falaz en el caso de Barahona. Absurdo e irracional en el de las agresiones a los ómnibus de la OMSA. Y tanto en el uno y en el otro, procede la más firme actuación de la fuerza pública y ¿por qué no? el apoderamiento a los tribunales de los culpables. Porque el asalto a la barcaza no pasa de ser un intento descarado de robo y el de los ataques a los ómnibus de la OMSA un acto de agresión, ambos penados por la ley que ya es hora de que se aplique en los casos de vandalismo sin tibiezas ni complacencias.

TELEDEBATE.TELEFUTURO. Canal 23. ?teledebate(a)hotmail?.

2010-02-10 16:52:27