Mario Rivadulla
17, 02,10
Los cambios climáticos al parecer son los responsables de la situación paradójica que se está registrando en el país. Así, en tanto en Puerto Plata los copiosos aguaceros provocaron inundaciones, al menos un muerto y numerosas personas afectadas en sus hogares y ajuares, la ciudad de Santo Domingo está padeciendo la peor sequía de los últimos doce años. Las anteriores durante dicho período se registraron entre 1997 y 1998 y en el año dos mil uno.
Para que se tenga una idea práctica y palpable de hasta qué punto ha descendido el nivel de lluvia en la capital de la República, tenemos como referencia este dato comparativo: en enero los capitaleños apenas recibimos 18.2 milímetros de lluvias cuando el promedio normal es de 74.5.O sea, cuatro veces menos. Otros lugares donde las nubes se han mostrado poco pródigas son Villa Altagracia, donde tan solo cayeron 28 milímetros cuando lo normal es de 110 y medio; la productiva zona de Constanza con 12.6 milímetros frente a un patrón de 26.9 y Rancho Arriba que de un nivel de 84.8 cayó a 48.8. Estos datos fueron suministrados por la Dirección General de Meteorología y divulgados por el matutino Diario Libre, del cual tomamos la información.
Este descenso tan significativo en el nivel de lluvias que estamos recibiendo en gran parte del pais se atribuye al fenómeno conocido como ?El Niño?, que estaría incidiendo en nuestras condiciones climáticas desde junio del pasado y se calcula que pudiera extender su influencia hasta la Primavera, días más, días menos. El mismo contrasta con el fenómeno contrario bautizado como ?La Niña? que en cambio, provoca fuertes aguaceros.
Pero sin profundizar en esos caprichos de la Naturaleza, muchas veces desatados por la mano depredadora e irresponsable del hombre, la realidad es que en el actual período de seca por este lado de la media isla que encierra nuestro territorio,la crisis de agua es tan aguda y preocupante que las autoridades de la CAASD y de INAPA han estado alertando sobre la necesidad imperiosa de hacer un uso racional del preciado líquido. No se trata de que la gente deje de atender sus necesidades básicas como bañarse, cocinar y descargar los sanitarios pero sí que haga un empleo moderado del mismo. Hay que distanciar lo más posible el lavado de vehículos, el riego de los jardines, el uso de jacuzzis y piscinas en el caso de aquellos afortunados que disponen de esos lujos, pero sobre todo evitar el dispendio.
No es cuestión tampoco de actuar con sentido egoísta, de pensar que si usted por las razones que sea, dispone de suficiente agua en el sector donde reside, no tome en cuenta el llamado a hacer uso prudente y racional de la misma. Hay muchos otros barrios y sectores donde por el contrario, no llega una gota del líquido o lo hace de manera muy precaria. Así como hemos sido solidarios con la desgracia del pueblo haitiano, con igual razón debemos serlo con nosotros mismos.
Los dominicanos en promedio gastamos mucha más agua por cabeza que en las naciones desarrolladas. Y no es porque seamos más limpios o bebamos mayor cantidad, sino porque no valoramos suficiente ese elemento esencial para la vida que no es renovable y las más de las veces hacemos empleo dispendioso del mismo.
La palabra de orden es no perder una sola gota de agua. No dejar plumas abiertas ni goteando. No ser demasiado derrochadores en el riego de jardines. No usar más agua que la estrictamente necesaria para mantener limpia el hogar. No pretender lavar los vehículos a diario para que luzcan relucientes.
Ahorrar agua es en estos momentos un acto de vida y un serio compromiso de responsabilidad ciudadana.
TELEDEBATE. Telefuturo, Canal 23. ?teledebate(a)hotmail.com?
2010-02-18 14:32:40