Según la Real Academia de la Lengua Española, llámese ?tránsfuga? a aquella ?Persona que pasa de una ideología o colectividad a otra?, o al ?Militar que cambia de bando en tiempo de conflicto?, ambas aserciones nos muestran a personas inescrupulosas, carentes de principios éticos y morales, quienes por alcanzar prebendas o vivir una vida cómoda y fácil, son capaces de actuar en contra de sus compañeros de fila, de la organización a la que juraron fidelidad, en contra incluso de los sagrados interés de la patria.
Hoy, cuando la Patria celebra el Aniversario 166 de su Independencia, los buenos dominicanos estamos llamados a reunificarnos alrededor de un proyecto de nación que barra con la lacra que las fuerzas sistémicas han introducido en las venas de nuestra sociedad.
Avergonzados vemos cómo los partidos del sistema tradicional compiten entre ellos comprando sus dirigentes, no forman ni política ni ideológicamente a su militancia, hemos visto desfiles de aspirantes saltar de una organización a otra, convirtiéndose así de partidarios en tránsfugas.
Es nuestro deber observar a quienes con su oro corruptor pretenden comprar la consciencia del pueblo, a aquellos que compran candidaturas, pagando incluso más por ello que lo que pueden devengar en la posición misma, pues pagan para tener el poder en sus manos, para hacer uso del tráfico de influencias, entre otras sucias maniobras.
El facilismo, lamentablemente práctica por supuesto, se ha esparcido en parte de nuestra juventud, que prefiere traficar que estudiar, pues observan estos falsos valores y hasta admiran a aquellos que han llegado a disfrutar de una vida falsa, sustentada en enriquecimiento a partir de la extorsión, el chantaje y desangrando las arcas de la nación.
Es una responsabilidad absoluta de estos partidos limpiar con el clientelismo que han fomentado, el cambio de chaqueta que se ha venido observando es un claro reflejo de esa práctica, ellos, quienes se autodenominan ?fuerzas mayoritarias?, conciben a la mayoría con un sentido aritmético, obviando los principios éticos, morales, políticos e ideológicos, que deben ser la base de toda organización de verdaderos sentimientos patrióticos y con un sentido de nación.
Precisamos pues de una revolución moral, tenemos que luchar para que nos representen hombres y mujeres dignos, no podemos continuar permitiendo ni el transfuguismo, ni el facilismo, ni el clientelismo, que aquellos que lleguen a posiciones públicas, tanto políticas como administrativas, exhiban hojas de servicio en las cuales sólo se lea buena conducta, entrega, sacrificio, desprendimiento, solidaridad.
No podemos, en honor al Patricio Juan Pablo Duarte, continuar permitiendo que los pocos malos hijos empañen la trayectoria, la dignidad y el decoro de aquellos muchos y buenos que servimos para honrar a la Patria.
Miguel Mejía
Secretario General
2010-02-27 14:48:27