Opiniones

EL TIRO RAPIDO

Mario Rivadulla

Según el diccionario Espasa Calpe, ?oportunismo? significa ?Actitud o conducta sociopolítica, económica o de otra naturaleza que prescinde en cierta medida de los principios fundamentales, tomando en cuenta las circunstancias de tiempo y lugar?. En tanto, ese mismo diccionario define en segunda acepción la palabra ?tránsfuga? como ?una persona que pasa de un partido a otro?.

Que se recuerde nunca antes como ahora en las últimas cuatro décadas, se había producido en nuestra política un trasiego tan pronunciado de figuras de una agrupación partidaria a otra, como el que está teniendo lugar en el presente proceso. En todos los casos, se trata de aspirantes a cargos congresionales y municipales que, por una u otra razón, no han sido postulados en sus respectivas parcelas y de inmediato, son atraídos a una rival, convertida en una especie de ambulancia, con la oferta de hacerlos aparecer en su boleta.

Las motivaciones distan de ser ideológicas. De por medio, no hay discrepancias doctrinarias. La única razón es poder satisfacer la ambición personal de llegar a la posición a la que se aspira, senador, diputado, alcalde o regidor, que en esta ocasión ofrece el incentivo excepcional de disfrutarla por seis años y no los clásicos cuatro, que algunos arropan con la abusada frase de que su ?sacrificio? obedece al noble propósito de servir al pueblo o a su comunidad. Otros, sin el menor asomo de pudor, se ahorran toda explicación para justificar su cambio de militancia. Y no faltan los que apelan a argumentos que por cínicos, no dejan de ser pintorescos. Un ejemplo el de quien habiendo comenzado su itinerario de saltimbanqui en el Partido Reformista, apareció en la boleta senatorial del PLD en el 2006 sin haber logrado su propósito y ahora, al negarle la repostulación, ha dado el brinco para el PRD, donde figurará como candidato a diputado en su provincia en tanto se atribuye a sí mismo la condición de ?un animal político?. Otro, el de quien ha ocupado posiciones como funcionario en distintos gobiernos y al ser cuestionado por un periodista sobre tan singular versatilidad le responde muy ufano que así como uno se pone una camisa de un color en la mañana y de otro diferente en la tarde, no tiene nada de extraña cambiar de color partidario.

Llámele a su gusto y conveniencia, ?oportunista?, que nos parece la calificación más apropiada por cuanto el cambio de casaca politica lo determina una ambición personal a la cual se sacrifican principios fundamentales si es que en alguna ocasión se tuvieron, o simple ?transfuguismo?, lo cierto es que todos estos saltos que se están produciendo de frustrados candidatos de un partido a otro son una evidencia contundente del deterioro y ausencia de valores que acusa el ejercicio político nacional, donde la mayoría de sus actores van a la búsqueda de una cuota personal de poder con toda su atrayente carga de privilegios, gajes y prebendas.

¿Podrá contribuir a darle contenido doctrinario, sentido de verdadero compromiso militante a la política dominicana la aprobación de la tan reclamada ley de partidos?

Sin dudas, representará pasos significativos de avance, entre otros, el de crear criterios de mayor equidad al momento de seleccionar los candidatos lo que dicho sea de paso, no garantiza ni las condiciones éticas ni la capacidad de los mismos, regular y limitar los gastos de campaña y permitir a la Junta Central Electoral un control más efectivo sobre el uso de los fondos públicos que reciben los partidos a través del organismo, así como identificar el origen de los recursos que aporta el sector privado.

Pero a partir de ahí, todavía quedará un buen trecho que andar para eliminar el carácter clientelista de nuestra política y mucho más para acercarlo al ideal duartiano, de que después de la filosofía, la política es la actividad más noble a la que puede dedicarse el hombre.

TELEDEBATE. Telefuturo. Canal 23. Miércoles 3,03,10. ?teledebate(a)hotmail.com?

2010-03-04 15:37:25