LUIS BRITO
El presidente Leonel Fernández se ha estado perfilando como el gran mediador de la región. O mejor dicho, así lo perciben los países latinoamericanos y el propio.
Pero, irónicamente, ahora el presidente Fernández pareciera que necesita un mediador con capacidad de ?nivelar las aguas? turbulentas entre él y su homólogo de Venezuela, Hugo Chávez.
Asombra y sorprende ver al presidente dominicano siendo parte de un conflicto internacional, cuando su rol ha sido el de mediar precisamente en este tipo de crisis.
El contraste de que cayera en este affaire cuando por cierto trataba de subsanar un distanciamiento entre dos colegas suyos, todavía resulta más inexplicable.
Pero sí. Tiene su explicación en la conducta de un hombre egocéntrico, conflictivo y complicado, afanado y celoso en llamar la atención del mundo hacia él.
Ese hombre es Hugo Chávez, quien se cree mesiánico y predestinado para ser un ser superior y un ?mega-extraordinario? en este mundo terrenal.
Inconsecuente e implacable con quienes osen contradecirle en sus ideas, planes, proyectos y manera de ver las cosas.
Un hombre lleno de contradicciones. Censura la intromisión de EEUU en asuntos internos de otros países, pero él (Chávez) no saca sus narices, la cabeza y el cuerpo entero de los pueblos que le mendigan petróleo.
(¿Cuándo hará Dios el milagro de que no dependamos de ese ?bendito? oro negro?)
Su paranoia con Norteamérica lo tiene muy ocupado y distraído como para poder ocuparse a tiempo completo de su sufrida Venezuela.
El editorial del periódico El Nuevo Diario titulado ?Protocolo del poder?, de fecha miércoles 10 del corriente, no tuvo desperdicio diciéndole algunas verdades al ?revolucionario?.
Y hago mío un párrafo del editorialista Persio Maldonado cuando dice: ?Él (Chávez) ha creído que con los arreglos petroleros los gobiernos de la región deben estar a su disposición. Y no sólo ha ido quedando aislado, sino que en ocasiones ha hecho el ridículo al presentarse como impertinente en su comportamiento en sus acciones. Algunas de sus razones pierden sentido en la misma medida en que no ha sabido argumentarlas o defenderlas?.
Volviendo a lo nuestro, no es la naturaleza del presidente Fernández verse envuelto en un inmerecido e inoportuno conflicto como este.
Él hará (o está haciendo) todo cuanto permita su capacidad de sortear situaciones parecidas, para no salir ?lesionado? políticamente de esta crisis.
Quizás necesite un gran mediador en esto?¿quién mejor que él mismo?
2010-03-12 15:34:14