Editorial

JORNADA DE GLORIA

La de este lunes ha sido una jornada de gloria para el deporte nacional. El extraordinario desempeño de Félix Sánchez en todos los tramos de la competencia hasta culminar con la prueba final en los 400 metros con vallas, le ofrece al país su primera medalla de oro, que ojalá no sea la última, en las las Olimpíadas de Londres.

A sus treinta y cuatro años, el Super Sánchez, a quien ya no pocos daban su carrera por terminada y hasta algunos le reprochaban no haberse acogido al retiro, resurgió como el Ave Fénix para ofrecer las más impresionantes actuaciones de toda su brillante trayectoria, venciendo a los mejores hombres de esa exigente especialidad, incluyendo el favorito portorriqueño Javier Colson, declarado discípulo de él, con un tiempo récord. Su actuación no solo evidenció nuevamente su extraordinaria calidad; fue también una demostración de coraje y espíritu de competencia.

No muy a la zaga del maestro, que tal es el título que bien merece, quedó esa brillante realidad ya más que promesa que es Luguelín Santos, al alzarse con la medalla de plata en la disputada carrera de los 400 metros planos, donde tuvo un notable desempeño y gana un puesto como el segundo corredor del mundo en esa distancia.

Queda todavía la posibilidad de que la bandera dominicana se pose nuevamente en el podio de los vencedores, en especial por la esperada actuación del estelar Gaby Mercedes, quien ha anunciado su retiro después de esta jornada olímpica con la que culminará una notable carrera que le hay proporcionado justa fama y una cierta prosperidad económica.

Mención aparte y merecida para Yamilet Peña. Ella no pudo subirse al podio de los vencedores, pero de Londres traerá como premio superior el respeto y reconocimiento que merecen su extraordinario desempeño al clasificar entre las mejores como la sexta mejor del mundo en su disciplina. Esto así, pese a las condiciones tan adversas que debió superar para ganar su boleto de participación en las Olimpíadas y ya después en el propio evento al competir contra gimnastas que reciben en sus países un temprano y amplio apoyo con que no contó en su caso. Al parecer, a diferencia del resto de la delegación criolla, sus posibilidades de entrenamiento fueron precarias y pobres los recursos oficial es de que dispuso.

Contó también la circunstancia adversa de que la Federación de Atletismo no haya estado protegida todavía por la sombrilla de CRESO, la entidad privada promovida por el Grupo Vicini, a través de la cual, junto a otras siete reconocidas empresas, reciben un inestimable apoyo varias decenas de atletas de alto rendimiento. Tanto CRESO como nuestro Comité Olímpico y su presidente, Luisín Mejía, merecen también reconocimiento por el sostenido interés y firme apoyo que han puesto en el mejor desempeño de nuestra delegación. De ellos es también este día de medallas.

Desde el principio dijimos que ganaran o no, los nuestros iban a dar lo mejor de sí para poner en alto el nombre del deporte dominicano. Lo están haciendo. Y conquisten o no más preseas que las que nos acaban de obsequiar Félix Sánchez y Luguelín Santos, los nuestros se están comportando como héroes deportivos y como tales hay que recibirlos cuando retornen al país.

Mario Rivadulla

2012-08-07 23:01:54