Escrito por: Enrique Cabrera Vásquez
San Pedro de Macorís, sábado 19 de junio 2021.-
Pintaste, dibujaste, la estirpe de tu raza
que caminó entre afanes del cíclico de humos y cañas
de los importados sudores negros

Lo hiciste con la tinta del roció de las noches perturbadas
por el ruido de látigo del amo sobre la espalda esclava
Y los trenes pitando el progreso
Ya pocos recuerdan cómo llegaron a estas tierras de múltiples acentos
aquellos barloventinos crispados de dudas y miradas nerviosas
Y tu Nadal Walcot con tus expresiones naïfs, supiste recoger su aliento y el tinte de su piel
enseñando que no habia temblores en sus manos laboriosas ni siquiera al recordar el tormento sufrido por los suyos.

y así con calmado autodidactismo lo fuiste mostrando por el mundo
asombrando los ojos de los blancos que se estremecieron indignados
Tu pintura levantó conciencia y surgieron nuevas voces estupefactas por los hechos abominables
¡Que atractivo se ven en tu laborioso naïf Los Guloyas, las locomotoras sobre los rieles, los Ingenios lanzando sus humos de progreso, los tambores de los rituales y aquellas danzas de tu raza movidas por los recuerdos!
Todo quedó plasmado con artística listeza y premisa ufana
A ti te cabe la radiante enseña de tu genio legado como emblema de tu talento
A tu pueblo respetarte y elevarte por la ruta del cielo
Y glosar tu nombre en las canciones de gratitud
Porque fuiste el mejor en tu oficio
La alabanza la inició Dagoberto Tejeda al escribirte con impotencia aun estando en vida:
Nadal, amigo del alma, pintor de nostalgias, creador de leyendas, símbolo cocolo, patrimonio nacional, cimarrón de luces, hacedor de esperanzas, constructor de utopías, bandera de rebeldía y testimonio de libertad, te saludo con admiración, rabia
y tristeza, lleno de recuerdos, sonrisas y nostalgia.