Nueva Delhi, 26 may (PL) Con un cúmulo de expectativas sobre el futuro de la India alimentadas por él mismo, el líder fundamentalista hindú Narendra Modi juró hoy como decimoquinto primer ministro de este, el séptimo mayor país del mundo y segundo más poblado.
A la ceremonia, en medio de estrictas medidas de seguridad, asistió un nutrido grupo de dignatarios de la región que -cada uno con razones propias- aspiran a mejorar las relaciones con esta nación cuyo poderío económico y militar es tan imposible de ignorar como su milenaria y poderosa cultura.
Entre ellos se contaron los primeros ministros de Pakistán y Sri Lanka, Nawaz Sharif y Mahinda Rajapaksa, quienes la víspera, como gesto de buena voluntad hacia la futura administración de Modi, liberaron a los pescadores indios que tenían retenidos por faenar en aguas jurisdiccionales de sus países.
Enemigos jurados desde la partición del subcontinente indio a la retirada del Imperio Británico en 1947, la India y Pakistán tienen por delante la histórica tarea de resanar los rencores y heridas de tres guerras, dos de ellas por la limítrofe Cachemira, y ahora los actores principales son Modi y Sharif.
Sri Lanka y la India, entretanto, tienen pendiente el viejo conflicto de los límites pesqueros en el estrecho brazo de mar que las separa, así como la situación de los descendientes de tamiles radicados en la isla, una parte de los cuales todavía apoya la creación de un «eelam» (estado independiente) en la vecina nación.
Otro de los invitados de honor fue el presidente Hamid Karzai, quien espera que Nueva Delhi continúe prestando y aún incremente su ayuda económica y militar a la devastada nación centroasiática, máxime en medio y después de la retirada de las tropas de ocupación de la OTAN.
Entre los cuatro mil invitados nacionales y extranjeros a la ceremonia estuvieron igualmente los primeros ministros de Mauricio, Navinchandra Ramgoolam, de Nepal, Sushil Koirala, y de Bután, Tshering Tobgay, cuyos países tienen históricas relaciones con la India y de algún modo son sus beneficiarios económicos.
Bangladesh, que también aprecia en gran medida la cooperación india, estuvo representada por el presidente del Parlamento, Shirin Sharmin Chaudhury, porque su primera ministra, Sheik Hasina, está de visita en Japón.
De hecho, a la juramentación de Modi -oficiada por el presidente Pranab Mukherjee- asistieron los mandatarios o importantes delegaciones de todos los países que comparten membresía con la India en la Asociación de Asia del Sur para la Cooperación Regional (Afganistán, Bangladesh, Bután, Nepal, Pakistán y Sri Lanka).
Amén de asumir como el decimoquinto jefe de gobierno de la India, Modi, de 63 años, es el primero indio nacido después de la independencia que ocupa ese puesto.
Su partido, el Janata Bharatiya, ganó ampliamente en las recientes elecciones más de la mitad de los 543 escaños de la Lok Sabha o cámara baja del Parlamento, lo que le permitirán gobernar si coaligarse con otras fuerzas políticas.
Entre sus promesas están la de devolver a la India a la senda de crecimiento económico de hace unos años y combatir a la rampante corrupción, dos asignaturas en las que el hasta ahora gobernante Partido del Congreso tuvo muy bajas calificaciones y a las que en gran parte se atribuye su derrota.
2014-05-26 17:54:06