Internacional

Reforma migratoria sigue ausente a un año de aval en Senado de EE.UU.

La Habana, 27 jun (PL) La reforma migratoria continúa siendo una asignatura pendiente en Estados Unidos luego que hace hoy un año el Senado avalara la iniciativa, pero la Cámara de Representantes rehúsa su discusión para sacar de las sombras a 11 millones de indocumentados.

El 27 de junio de 2013, la Cámara baja aprobó (con 68 votos a favor y 32 en contra) un proyecto de ley bipartidista que incluyó un camino a la ciudadanía para aquellos residentes ilegales desde antes del 31 de diciembre de 2011 y que carecieran de antecedentes criminales.

Una vez fichados por el Departamento de Seguridad Nacional, las personas sin papeles entrarían en un estado de residencia provisional por 10 años, al término de los cuales podrían pedir la residencia permanente y tras 36 meses adicionales, serían elegibles para gestionar la ciudadanía.

El plan, enviado a la Cámara baja, fue sin embargo secuestrado por la mayoría republicana que ha esgrimido toda suerte de justificaciones para evitar que la medida avance.

En marzo, los demócratas trataron de maniobrar mediante una acción legislativa conocida como discharge petition (petición de descarga) para forzar el análisis del proyecto, pero no pudieron conseguir los 218 votos requeridos para discutir la medida.

El líder de la mayoría conservadora en ese hemiciclo, el legislador por Ohio John Boehner junto a otros prominentes correligionarios, insiste en que la desconfianza en el presidente Barack Obama para hacer cumplir los mecanismos de aplicación más estrictas de cualquier ley de reforma hace inviable su aprobación.

A finales de febrero, los del llamado partido rojo presentaron una lista de principios para avanzar en la discusión de la reforma, donde se incluyó la entrega de la ciudadanía solo a aquellas personas que llegaron al país siendo pequeños en compañía de sus padres, los denominados dreamers.

El documento recomendó asimismo el uso obligatorio del E-Verify, un sistema de verificación del estatus migratorio para las empresas y la legalización para indocumentados residentes por largo tiempo y sin record delictivo, recomendaciones similares a las contenidas en el plan de reforma de la Cámara alta.

Los conservadores en la Cámara baja sostienen que entregar la ciudadanía a los millones de personas sin papeles equivaldría a otorgar una amnistía para quienes violaron las leyes nacionales.

En medio de este debate, el gobierno de Obama mantuvo inalterable una agresiva política de deportaciones, lo cual ha propiciado la expulsión de más de dos millones de personas indocumentadas durante sus cinco años de gestión.

Líderes demócratas en el Congreso renovaron ayer su ultimátum a los republicanos en la Cámara baja para acabar de aprobar antes de un mes la demandada reforma de las leyes de inmigración y naturalización.

Si no se hace nada en julio, la culpa por no reformar el sistema migratorio caerá únicamente en los republicanos, defendió el líder de la mayoría demócratas en el Senado, Harry Reid.

El Ejecutivo prometió que usaría sus facultades para lograr algunos alivios a la política migratoria y aminorar las deportaciones.

A juicio de analistas, resulta improbable que el órgano legislativo actúe al respecto antes del receso veraniego y para cuando retornen del descanso, los parlamentarios se enfocarán en sus campañas para las elecciones de medio término de noviembre.

No obstante, los comicios suponen un gran desafío para ambos partidos que intentan hacerse con la mayoría en ambas cámaras y necesitan agenciarse el respaldo del cada vez más influyente voto de la comunidad latina.

Al mismo tiempo, más del 60 por ciento de la población estadounidense respalda la adopción de la reforma migratoria, según mostró semanas atrás un sondeo del centro Brookings Institution.

Los republicanos saben que si no aprueban la reforma migratoria entregarán la Cámara de Representantes, la presidencia y el Senado a los demócratas en 2016, y en 2017 escribiremos nuestra propia reforma migratoria, advirtió este jueves el senador demócrata por Nueva York, Charles Schumer.

Una amplia coalición de miembros de los sectores empresarial, religioso, sindical y otros a nivel nacional, muestran un frente común a favor de modificar las leyes migratorias mientras continúan presiones a favor de la iniciativa.

Es triste recordar los 12 meses que han perdido los republicanos en bloquear la reforma migratoria en la Cámara baja, opinó Maribel Hastings, asesora ejecutiva de Americaâ Ös Voice, una entidad a favor de los derechos proinmigrantes.

Hastings recordó que en las últimas dos elecciones presidenciales «Obama ganó gracias al voto latino», y que en 2016 sucederá lo mismo con el candidato que quiera sentarse en la Oficina Oval.

2014-06-27 18:03:48