Bagdad, 16 jul (PL) Fuerzas gubernamentales iraquíes arreciaron hoy los ataques en Al-Anbar y Nínive contra bastiones de extremistas islámicos, que en las últimas horas destruyeron una antigua biblioteca en Tal Afar y cortaron el racionamiento de alimentos a minorías.
La aviación de las Fuerzas Armadas volvió a bombardear bases del Estado Islámico de Iraq y el Levante (EIIL) en distintas partes de Ramadi, capital de la occidental provincia de Al-Anbar donde ayer los insurgentes volaron el puente Albu Ghaib sobre el río Éufrates que conectaba con Al-Saqlawiyah.
Según fuentes castrenses, la operación se propuso aniquilar a elementos del también conocido como Estado Islámico (EI o DAESH, en árabe) y milicias aliadas que se habían desplegado en la carretera internacional al oeste de Ramadi, cerca del cuartel de la VIII Brigada del Ejército allí.
Los combates prosiguen entre las tropas regulares, apoyadas por voluntarios chiitas, miembros de tribus locales y de los Consejos Sahwa (sunnitas moderados), y los «takfiristas» (fundamentalistas), sin que ningún bando consiga hasta ahora el pleno control de la región, admitió un vocero.
Asimismo, el canal Al-Iraqiya TV citó a oficiales del Ejército que confirmaron que ocho personas perdieron la vida y 54 resultaron heridas a causa de los dos atentados con carros bomba ejecutados anoche en el mercado de Al-Hay del distrito chiita Ciudad Sadr, en el oriente de esta capital.
La misma fuente indicó que, tras fieros combates con el EI, miembros de tres tribus armadas afín al Gobierno liberaron totalmente el poblado de Dhuluiyah, unos 70 kilómetros al norte de Bagdad y situado al sur de Tikrit, la cabecera de la demarcación de Salaheddin que sigue en manos islamistas.
Sin embargo, los extremistas sunnitas continúan afianzados en Mosul, la segunda ciudad de Iraq y capital de la norteña provincia de Nínive, pese al intermitente bombardeo aéreo y escaramuzas por tierra en zonas periféricas.
Un integrante de la minoría religiosa shabak confirmó que el denominado ministerio de Suministros del autoproclamado Estado Islámico emitió una orden para cortar las tarjetas de racionamiento de alimentos a ese grupo y a los de cristianos y yezidis residentes en Nínive.
Funcionarios del ministerio de Comercio de Iraq en Mosul dijeron que agentes de los islamistas impiden distribuir cualquier tipo de material a las minorías, a la vez que dispusieron que personal cristiano y shabak cese de trabajar en hospitales y centros de salud de la urbe.
Mosul, en poder del DAESH desde el 10 de junio, es la capital de facto del califato proclamado a finales de ese mes por el líder de la banda, Abu Bakr Al-Baghdadi, quien impuso cortes islámicas encargadas de velar por el estricto cumplimiento de la versión más conservadora del Islam.
De acuerdo con el sitio digital Shafqa News, milicianos extremistas detonaron la mayor y más antigua biblioteca del distrito de Tal Afar en el oeste de Mosul, que desde hace más de 100 años albergaba decenas de miles de títulos exclusivos y raros, documentos y manuscritos.
2014-07-16 17:40:15