Nueva Delhi, 5 ago (PL) A 144 aumentaron hoy los cadáveres recuperados de la aldea de Malin, en el centro-oeste de la India, sepultada el jueves de la semana pasada por un deslizamiento de tierra provocado por las lluvias.
Más de 120 horas después, ya sin esperanzas de encontrar sobrevivientes, los rescatistas prosiguen su macabra tarea mientras en un punto cercano, a menudo bajo una pertinaz llovizna y para evitar epidemias, los muertos son incinerados a medida que son sacados de debajo de la capa de lodo y piedras.
Se cree que aún pueden quedar hasta 20 cuerpos en el lugar.
La tragedia ocurrió el 30 de julio, cuando las intensas lluvias caídas en la zona provocaron que la falda de una montaña se desprendiera y cubriera casi todas las 60 viviendas de Malin. Del lodazal solo pudieron ser sacadas con vida 23 personas.
La mayoría de las víctimas son adivasis, como son llamados en la India los discriminados miembros de un conjunto heterogéneo de grupos étnicos y tribales que constituyen la población aborigen del país.
Desde hace años, a raíz de deslaves menores, el Gobierno venía siendo alertado sobre el peligro que significaba para la aldea el flujo de aguas de la cercana presa Dimbha.
Algunos creen que al desastre también contribuyó, a despecho de las protestas de los adivasis, el uso de maquinaria pesada para remover tierras en la ladera de la montaña sin considerar los riesgos.
Expertos del Servicio Geológico de la India aconsejaron evacuar a los habitantes de otras casas vecinas ante la persistencia de las lluvias.
2014-08-05 18:14:32