Internacional

Barak Obama se reúne con primer ministro de la India en Nueva Delhi


Nueva Delhi 25 enero.- Menos de cuatro meses después de su primera reunión en Washington, Barack Obama y el primer ministro indio Narendra Modi se volvieron a ver en Nueva Delhi en una visita cargada de símbolos y dominada por el refuerzo de los intercambios económicos.

El avión presidencial Air Force One aterrizó poco después de las 09H35 (04H05 GMT) en el aeropuerto internacional de Nueva Delhi. El presidente estadounidense, que viaja acompañado de su esposa Michelle, fue recibido al pie del avión por Modi, que lo tomó en sus brazos antes de darse un largo apretón de manos.

Poco después de su llegada, el presidente estadounidense visitará el monumento de Mahatma Gandhi, donde fue incinerado el padre de la independencia de la India, asesinado en 1948.

Invitado de honor el lunes del desfile militar del Republic Day -una primicia para un presidente estadounidense en ejercicio- Obama expresó su convencimiento antes de viajar de que la relación entre Estados Unidos y la India puede ser «una de las cooperaciones significativas del siglo XXI».

Los intercambios comerciales entre ambos gigantes se han quintuplicado prácticamente desde el 2000 y suponen 100.000 millones de dólares anuales. El objetivo de Washington es volver a multiplicar por cinco esta cifra en los próximos años.

La etapa más fotogénica del viaje fue anulada: Barack y Michelle Obama no visitarán el Taj Mahal, perla arquitectónica dedicada al amor. Su decisión de acortar el viaje para dirigirse a Arabia Saudí tras la muerte del rey Abdalá ha supuesto una gran decepción. «Obama se pierde el Taj, una vez más», titulaba este domingo The Hindustan Times.

La Casa Blanca proclama las buenas relaciones, por no decir cierta complicidad, entre Obama y Modi, que encabeza el Gobierno desde mayo pasado tras el histórico éxito de los nacionalistas hindúes en las legislativas.

Durante una década, Estados Unidos no mantuvo ninguna relación con Modi y le negó el visado en 2005 por los disturbios antimusulmanes que ensangrentaron el Estado del Gujerat que dirigía en 2002.

«Modi sorprendió a todos al girarse sin vacilar hacia Estados Unidos», subraya Milan Vaishnav, del Carnegie Endowment for International Peace. «Y la Administración Obama respondió con gran rapidez tras su elección indicando que estaba dispuesta a ir adelante».

– El clima, centro de los debates –

Si bien la evocación de los vínculos naturales entre «las dos democracias más grandes del mundo» debería volver a figurar en lugar preferente en los discursos oficiales, las expectativas suscitadas por este visita podrían verse defraudadas.

«Los dirigentes indios y estadounidenses hacen con frecuencia una lectura romántica, más que realista, de la relación entre ambos países», subraya Richard Fontaine, del Center for a New American Security, centro de reflexión de Washington.

«La retórica es importante pero en cierta medida disimula el reto consistente en transformar una visión y un entusiasmo en avances reales entre la India y Estados Unidos», añade.

Un poco más de dos meses después de sellar un acuerdo inédito en Pekín sobre las emisiones de gas de efecto invernadero, con compromiso cifrado incluido, Washington tiene la intención de plantear la cuestión del cambio climático en sus discusiones en Nueva Delhi.

«Resulta imposible llegar a un acuerdo internacional sobre el clima en París (en diciembre de 2015, NDLR) si los principales emisores no presentan programas ambiciosos», subraya Ben Rhodes, consejero de Obama. «Estados Unidos, China y la India están en primera línea, con Europa por supuesto», añade, evocando posibles avances en materia de energías renovables durante esta visita.

El lunes, Día de la República que celebra los 26 de enero la entrada en vigor de la Constitución poscolonial de la India en 1950, la capital debería quedar prácticamente paralizada. Según un alto responsable policial, se han tomado medidas de seguridad «sin precedentes» para este segunda visita de Obama a la India.

En Janpath, una de las principales arterias de la capital india, la policía se preparaba para despejarla.

«Ya sé que no me dejarán venir aquí el lunes. Me da igual, sé que estará aquí un invitado importante», dice Amit Kumar, joven limpiabotas de 16 años.

Atmaram Babu, de 55 años, que vende hojas de betel, se muestra más severo con los preparativos: «todos los años lo mismo. La policía quiere esconder a los pobres como nosotros. Quieren dismular la pobreza pero no se ocupan de ella. Una vergüenza».

2015-01-25 14:01:52