Canberra, 11 mar (PL) El primer ministro australiano, Anthony Abbott, recibió hoy una ola de críticas por una infeliz declaración sobre la vida de los indígenas de la llamada isla continente.
Las comunidades aborígenes viven en regiones remotas y en condiciones de inferioridad económica, porque es su estilo de vida, expresó Abbott.
Los pueblos indígenas australianos son los más desfavorecidos de la nación, con una esperanza de vida mucho más corta que otros ciudadanos, mientras sufren niveles desproporcionados de encarcelamiento y de problemas sociales como el desempleo.
Abbott adelantó que apoya un plan para cerrar más de 100 comunidades aborígenes remotas localizadas en el estado de Australia Occidental, si a sus habitantes es imposible proporcionarles servicios esenciales.
El primer ministro explicó que el Gobierno no puede subsidiar un estilo de vida no propicio con el tipo de participación plena en la sociedad australiana, en tanto que derivará mayores obligaciones del contribuyente.
Los comentarios de Abbott causaron duras críticas, entre ellas las del asesor estatal Warren Mundine, quien acotó que los aborígenes tienen una conexión cultural con su tierra. «No es simplemente una cuestión de vivir en el monte», aseveró
«Esas personas viven en realidad en sus países de origen -añadió Mundine-, y al forzarlas se afecta su cultura, su condición nativa, pues se trata de su propia esencia, de su propia naturaleza». El cineasta Rolf de Heer, realizador de películas en defensa de los indígenas australianos, señaló que los comentarios de Abbott van de lo inadecuado a lo risible y un elemento más de que carece de derecho a ser primer ministro, reseñó el Sydney Morning Herald.
Cuando los británicos llegaron a Australia en 1788, vivían, según estimaciones, un millón de aborígenes, pero ahora solo quedan 470 mil de una población general de 23 millones.
2015-03-11 13:38:24