BRASILIA, 16 mar (Xinhua) — La presidenta brasileña Dilma Rousseff afirmó, tras las masivas manifestaciones opositoras del domingo, que el pleno funcionamiento de las instituciones democráticas vuelven a Brasil «impermeable al golpismo y al retroceso».
Tras la ceremonia de sanción del nuevo Código de Proceso Civil, la presidenta, quien sufrió la persecución y tortura a comienzos de la década de los 70 como opositora al entonces gobierno militar, afirmó con voz emocionada que «valió la pena» luchar por la libertad y la democracia.
«Ayer (domingo), cuando vi a centenas y miles de de ciudadanos manifestándose, no pude dejar de pensar que valió la pena luchar por la libertad, valió la pena luchar por la democracia. Este país está más fuerte que nunca», declaró.
«Un país amparado en la separación, independencia y armonía de poderes, en la democracia representativa, en la libre manifestación popular en las calles y en las urnas se hace cada vez más impermeable al prejuicio, a la intolerancia, a la violencia, al golpismo y al retroceso», afirmó.
«Lo que nosotros queremos es un lugar en que todos puedan ejercer sus derechos pacíficamente sin amenaza a las libertades civiles y políticas», subrayó.
Luego de una breve declaración, la presidenta abrió una ronda de preguntas a los periodistas presentes.
En respuesta a los cuestionamientos sobre si el gobierno realizaba alguna autocrítica, en particular sobre la conducción de la política económica en el primer mandato, señaló que pudo haber un error de «dosis» en los estímulos a la economía.
«Es posible que podamos haber cometido algún error de dosis. Hay que gente que piensa que podríamos haber dejado a algunas empresas quebrar y trabajadores perder el empleo, quisimos evitarlo», señaló.
«Hicimos de todo para que la economía reaccionase, pero como ustedes saben la economía no reaccionó. Lo que no puedo estar de acuerdo es ser responsabilizada por algo que podría haber sido peor», enfatizó.
Sobre la supuesta mala relación con el principal aliado del gobierno, el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), descartó esa visión al recordar que el presidente de esa fuerza políticay vicepresidente de Brasil, Michel Temer, es «muy solidario».
Rousseff criticó sin embargo a las instituciones políticas del país por no estar «a la altura» de los desafíos se presentan y llamó a buscar consensos mínimos para la recuperación económica.
«No estoy hablando de corrupción, sino de gobernabilidad. Si usted desestabiliza el país cuando le conviene, eso después se vuelve contra todos», enfatizó.
«Tenemos que buscar el consenso mínimo. En la democracia, las cosas son así, hay voces diferentes, pero tiene que haber responsabilidad cuando se trata de institución. Es una temeridad creer que alguien va a ganar con esto (la inestabilidad política)», agregó.
Rousseuff anunció el envío de un proyecto de medidas anticorrupción al Congreso esta misma semana, al rechazar que sólo se trate un problema vinculado al Ejecutivo, pues consideró que impregna a las instituciones públicas y al sector privado del país.
Las manifestaciones de protesta contra el gobierno y la corrupción reunieron el domingo a más de un millón de personas en unas 50 ciudades de 23 estados brasileños, convocadas por grupos independientes a través de las redes sociales que se declaran apartidarios, pero que recibieron también el apoyo de todo el arco opositor.
Entre las demandas predominantes de las manifestaciones están la carestía del costo de vida, el fin de la corrupción, el rechazo al alza de los impuestos y el pedido de una reforma política.
Sectores minoritarios reclamaron un juicio político a Rousseff, reelecta en octubre pasado, en tanto grupos minoritarios pidieron una intervención militar, lo cual generó el repudio de muchos de los manifestantes en diversas ciudades. Fin
2015-03-16 19:10:36