Roma, 1 de enero 2016 (RV).- «Expreso reconocimiento por las múltiples iniciativas de oración y de acción por la paz organizadas en cada parte del mundo en ocasión de la Jornada Mundial de la Paz de hoy», dijo el Papa después de la oración mariana del Ángelus.
En esta línea, el Papa recordó la Marcha nacional que se ha llevado en Molfetta, promovida por la CEI, Caritas, Pax Christi y Acción Católica y la manifestación «Paz en todas las tierras» promovida en Roma y en muchos países por la Comunidad de San Egidio. «Queridos amigos, les animo a llevar hacia adelante su compromiso a favor de la reconciliación y de la concordia».
Además, saludó a las familias del Movimiento del Amor Familiar, que han velado esta noche en la Plaza de San Pedro, rezando por la paz y la unidad en las familias del mundo entero «Gracias a todos por estas bellas iniciativas y por su oración», afirmó el Papa.
Asimismo, dirigió un pensamiento especial va a los «Cantantes de la Estrella» ? Sternsinger-, niños y jóvenes que en Alemania y Austria que llevan a las casas la bendición de Jesús.
Al finalizar, el Papa ha deseado «un año de paz en la gracia del Señor, rico de misericordia y con la protección maternal de María, la Santa Madre de Dios».
El Papa en el Ángelus invoca a la Reina de la Paz abrir nuestro corazón al prójimo
(RV).- Antes de la oración del Ángelus delante de miles de peregrinos reunidos en la plaza de San Pedro, el Papa Francisco deseo un feliz año y pidió al Señor que nos conceda la paz al celebrar la Jornada Mundial de la Paz.
«Que el Señor ponga su mirada sobre ustedes y que puedan alegrarse, sabiendo que cada día su rostro misericordioso, más brillante que el sol, resplandece sobre ustedes y ¡no se oculta nunca!», ha dicho el Papa.
Asimismo recordó que se celebra la Jornada Mundial de la Paz, que tiene por tema: «Vence la indiferencia y conquista la paz» y añadió que «la paz, que Dios Padre desea sembrar en el mundo, debe ser cultivada por nosotros. No sólo, debe ser también «conquistada». Esto implica una verdadera lucha, una lucha espiritual que tiene lugar en nuestro corazón».
También, el Papa invitó a «abrir el corazón, despertando la atención hacia el prójimo» y añadió que «este es el camino para la conquista de la paz».
En esta línea, el Obispo de Roma invocó a la Reina de la Paz, la Madre de Dios, de quien hoy celebramos la solemnidad, quien «guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón» (Lc 2,19). «Las esperanzas y las preocupaciones, la gratuidad y los problemas: todo aquello que sucedía en la vida se transformaba, en el corazón de María, en oración, diálogo con Dios. He aquí el secreto de la Madre de Dios. Y ella hace así también con nosotros: guarda las alegrías y desata los nudos de nuestra vida, llevándolos al Señor», afirmó.
Por último, el Papa recordó que esta tarde visitará la Basílica de Santa María La Mayor para la apertura de la Puerta Santa. «Encomendamos a la Madre el año nuevo, para que crezcan la paz y la misericordia», concluyó.
El Papa al inicio del año: «Estamos llamados a vencer la indiferencia que impide la solidaridad»
(RV).- «Muéstranos el rostro de tu Hijo Jesús, que derrama sobre todo el mundo su misericordia y su paz», es la oración conclusiva del Papa Francisco en su homilía de la Misa en la Solemnidad de María Santísima, Madre de Dios y 49° Jornada Mundial de la Paz.
«La plenitud de los tiempos» (Gal 4,4)
Comentando el pasaje bíblico de la Carta de San Pablo Apóstol a los Gálatas, el Santo Padre se preguntó: «¿Qué significa el que Jesús nazca en la «plenitud de los tiempos»?». Si nos fijamos únicamente en el momento histórico, precisó el Pontífice, podemos quedarnos defraudados, ya que para los contemporáneos de Jesús, ese tiempo no era en modo alguno el mejor momento. La plenitud de los tiempos ? dijo el Papa ? no se define desde una perspectiva geopolítica.
La plenitud de los tiempo es entendida e interpretada desde el punto de vista de Dios, afirmó el Obispo de Roma, por ello, la plenitud de los tiempos tiene lugar en el momento en el que Dios establece que ha llegado la hora de cumplir la promesa que había hecho. Ya que como escribe el autor de la Carta a los Hebreos: «En muchas ocasiones y de muchas maneras habló Dios antiguamente a los padres por los profetas. En esta etapa final, nos ha hablado por el Hijo, al que ha nombrado heredero de todo…» (1,1-3).
La dramática experiencia histórica
«Sin embargo, el Sucesor de Pedro evidenció que, este misterio contrasta siempre con la dramática experiencia histórica. Cada día, aunque deseamos vernos sostenidos por los signos de la presencia de Dios, nos encontramos con signos opuestos, negativos, que nos hacen creer que está ausente. La plenitud de los tiempos parece desmoronarse ante la multitud de formas de injusticia y de violencia que hieren cada día a la humanidad».
Observando la dramática realidad hodierna y el creciente rió de miseria, alimentado por el pecado, el Papa Francisco se preguntó: ¿Cómo es posible que perdure la opresión del hombre contra el hombre, que la arrogancia del más fuerte continúe humillando al más débil, arrinconándolo en los márgenes más miserables de nuestro mundo? ¿Hasta cuándo la maldad humana seguirá sembrando la tierra de violencia y odio, que provocan tantas víctimas inocentes? ¿Cómo puede ser este un tiempo de plenitud, si ante nuestros ojos muchos hombres, mujeres y niños siguen huyendo de la guerra, del hambre, de la persecución, dispuestos a arriesgar su vida con tal de que se respeten sus derechos fundamentales?
El océano de la Misericordia
«Y, sin embargo, -dijo el Santo Padre-, este río en crecida nada puede contra el océano de misericordia que inunda nuestro mundo. Todos estamos llamados a sumergirnos en este océano, para dejarnos regenerar para vencer la indiferencia que impide la solidaridad y salir de la falsa neutralidad que obstaculiza el compartir. La gracia de Cristo, agregó el Pontífice, que lleva a su cumplimiento la esperanza de la salvación, nos empuja a cooperar con Él en la construcción de un mundo más justo y fraterno, en el que todas las personas y todas las criaturas puedan vivir en paz, en la armonía de la creación originaria de Dios».
María, Sede de la Sabiduría
«Al comienzo de un nuevo año, la Iglesia nos hace contemplar la Maternidad de María como icono de la paz. A través de ella, a través de su «sí», puntualizó el Obispo de Roma, ha llegado la plenitud de los tiempos. Ella se nos presenta como un vaso siempre rebosante de la memoria de Jesús, Sede de la Sabiduría, al que podemos acudir para saber interpretar coherentemente su enseñanza, para captar el sentido de los acontecimientos que nos afectan a nosotros, a nuestras familias, a nuestros países y al mundo entero. Donde no puede llegar la razón de los filósofos ni los acuerdos de la política, dijo el Pontífice, llega la fuerza de la fe que lleva la gracia del Evangelio de Cristo, y que siempre es capaz de abrir nuevos caminos a la razón y a los acuerdos».
Antes de concluir su homilía, el Papa Francisco invocó a la Santísima Virgen María, la Madre de Dios. «Bienaventurada eres tú, María, dijo el Papa, porque has dado al mundo al Hijo de Dios; pero todavía más dichosa por haber creído en él. Derrama sobre nosotros tu bendición en este día consagrado a ti; muéstranos el rostro de tu Hijo Jesús, que derrama sobre todo el mundo su misericordia y su paz».
2016-01-01 09:54:55