DAMASCO, 24 feb (Xinhua) — El recién anunciado cese de las hostilidades en Siria constituye un importante avance hacia una solución política a la crisis siria, pero analistas advierten que el alto el fuego podría ser muy frágil, teniendo en cuenta lo complejo de la situación en el país.
El gobierno sirio y los grupos rebeldes aceptaron el martes un plan para el cese de las hostilidades a partir del sábado, acordado entre Estados Unidos y Rusia.
Las Naciones Unidas también vio con buenos ojos este plan y lo calificó de «una señal de esperanza» para poner fin al conflicto de casi cinco años. Sin embargo, a juicio de expertos, su implementación enfrenta muchos desafíos, tales como la persistente enemistad entre las partes beligerantes.
La primera fuente de preocupación es la confusa distinción entre los grupos extremistas y las fuerzas opositoras. En otras palabras, ¿quiénes son los «terroristas»?
En una declaración conjunta, EEUU y Rusia afirmaron que el acuerdo del alto el fuego no será aplicable al Estado Islámico (EI), al Frente Al Nusra, y a otras organizaciones terroristas que se incluyen en la «lista negra» del Consejo de Seguridad de la ONU.
Sin embargo, las fronteras entre los grupos extremistas y las fuerzas opositoras no están muy claras en el campo de batalla de Siria.
Como refieren analistas, los grupos extremistas se infiltran cada vez más entre las fuerzas opositoras, y resulta frecuente en Siria que diversas fuerzas armadas conformen una alianza para luchar contra las tropas gubernamentales.
La provincia siria de Idlib, está compuesta por decenas de pequeños grupos opositores cuyo propósito es derrocar al presidente sirio, Bashar al Assad, así como por varias agrupaciones en su mayoría yihadistas e islamistas, entre las cuales destaca el Frente Al Nusra, filial de la red terrorista Al Qaeda.
En segundo lugar, las tropas gubernamentales, apoyadas con los ataques aéreos de Rusia, podrían estar renuentes a suspender las operaciones militares en un momento en que han ganado terreno en los prolongados enfrentamientos armados.
Recientemente, el presidente Al Assad dijo estar dispuesto a aceptar un alto el fuego en Siria, con la única condición de que los «terroristas» no se aprovechen de este.
En entrevista al diario español El País, el mandatario enfatizó que se debe evitar que los grupos terroristas utilicen el alto el fuego para «mejorar sus posiciones».
También insistió en que cualquier acuerdo para el cese de las hostilidades debe garantizar que se prohíba a otros países enviar más terroristas y armas, o cualquier tipo de apoyo logístico.
«Si no proporcionamos todos estos requisitos para el alto el fuego, la estabilidad se verá dañada y se producirá el caos en Siria», advirtió al Assad.
Los motivos de Washington son también otra fuente de preocupación. Andrew Tabler, estudioso sobre Siria del Instituto para la Política en Oriente Próximo de Washington, puntualizó que «la política declarada de EEUU es no terminar con la guerra de Siria».
«Sólo quieren calmarla, de manera que hierva un poco más lento. Es aún otro intento de contener un conflicto que ha sido incontrolable», comentó.
Además, Tabler adelantó que la verdadera paz no llegará hasta que el gobierno del presidente Al Assad alcance un acuerdo con los rebeldes opositores.
2016-02-24 09:37:51