BRASILIA/RIO DE JANEIRO, 18 abr (Xinhua) — La Cámara de Diputados de Brasil aprobó este domingo, por 367 votos a favor y 137 en contra, la admisibilidad de un juicio político contra la presidenta del país, Dilma Rousseff, por irregularidades fiscales en las cuentas públicas.
A Rousseff se le acusa de haber firmado decretos presupuestarios sin previsión de recursos en caja y de atrasos en los pagos a los bancos públicos, el llamado «pedaleo fiscal».
Rousseff siguió la votación en el Palacio de Alvorada, la residencia oficial en Brasilia, junto con el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva y un grupo de colaboradores.
El líder del gobierno brasileño en la Cámara de Diputados, José Guimaraes, del Partido de los Trabajadores (PT), reconoció la derrota, pero dijo que ésta es «provisoria» y podrá ser revertida en el Senado.
«Perdimos porque los golpistas eran más fuertes. Reconocemos la derrota, pero con la cabeza bien alta. Estamos firmes y este país va a levantarse contra esos golpistas que no tienen voto ni mucho menos condiciones para gobernar el país», afirmó.
El parlamentario oficialista convocó a los defensores de la democracia a continuar la lucha e impedir la destitución de Rousseff.
«Nuestras expectativas son que el país se ponga de pie y siga luchando. No estamos retrocediendo ni nos matan por esta derrota momentánea. Las calles están con nosotros y son capaces de cambiar el rumbo en el Senado», señaló.
El abogado general de la Unión (AGU) de Brasil, José Eduardo Cardozo, calificó la aprobación del proceso de juicio político con Rousseff como el «golpe de abril» afirmando que «la democracia está en juego».
Dijo que Rousseff «va a hasta el fin» porque «no es sólo el cargo que está en juego sino la historia del país y la historia de la democracia».
«Ningún gobierno que nace con ruptura institucional tiene legitimidad ni podrá pacificar el país en esas condiciones», afirmó.
En un mensaje publicado en su cuenta en la red social Twitter, refiriéndose a la votación en la Cámara de Diputados brasileño, el presidente venezolano, Nicolás Maduro, aseguró que «la derecha del continente desconoce la soberanía popular ¿Qué pretenden, desaparecernos? Alerta, alerta que camina».
Por su parte, el líder de la oposición brasileña, el senador Aécio Neves, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), aseguró que la decisión de la Cámara de Diputados «es una victoria de la democracia».
«Esta victoria es, en primer lugar, del pueblo brasileño, de todos los que fueron a las calles para colocar límites en un gobierno que perdió todos sus límites. Y también es una victoria de la democracia. Porque el ‘impeachment’ está previsto en nuestra Constitución exactamente para que el pueblo pueda defenderse de los gobiernos que no respetan la ley», escribió Neves en su perfil de la red social Facebook.
Tras la votación, partidarios del juicio político contra la presidenta Dilma Rousseff, expresaron la esperanza de que la aprobación de la admisibilidad de este proceso resulte en la salida del cargo de la mandataria, con efectos positivos en la economía y profundización de la lucha contra la corrupción.
Cerca de 40.000 ciudadanos que defendían el juicio político a Rousseff se concentraron en el ala sur de la Esplanada de los Ministerios frente al Congreso en Brasilia, donde siguieron las alternativas de la votación.
En diálogo con Xinhua, la empleada administrativa Diana dijo esperar que el resultado abra una nueva etapa de cambios en la política, con una moralización de la función pública.
«Mi expectativa no es de un gran cambio, pero es un gran paso muy importante. Un cambio de principios, con mayor ética en la política, una reforma política, una reforma tributaria, una reforma de la Justicia», indicó.
A pesar de celebrar la victoria del impeachment en la Cámara, Diana dijo no confiar en los políticos que están en la línea de sucesión de Rousseff, como el vicepresidente Michel Temer y el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha.
«No son de confianza pero es necesario cambiar y probar. Vamos probando y si es necesario los volvemos a sacar», apuntó.
Para Joao Paulo, empleado público, la nueva etapa política debe profundizar las investigaciones de corrupción en la política, en especial la Operación Lava Jato (Lavadero) que reveló un escándalo de corrupción en la petrolera estatal Petrobras.
«Espero que el proceso de la Lava Jato continúe y sea hecho un proceso de limpieza en la política brasileña. Que no asuma el vicepresidente Temer, ni los presidentes de la Cámara o del Senado, y que encuentren a alguien con un perfil más positivo», apuntó.
Para la abogada Sara, la continuidad del impeachment permitirá una mayor estabilidad política y económica, con consecuencias favorables para la recuperación del crecimiento.
«Espero una confiabilidad mayor del mercado financiero internacional para con Brasil. Con esa confiabilidad que los inversores vuelvan al suelo nacional y con eso estabilizar la economía, porque así volveremos a tener dinero circulando, terminar con esas altas del dólar, la Bolsa de Valores se va a estabilizar y la inflación va a ser contenida», consideró.
En otras ciudades brasileñas, miles de personas salieron a las calles para celebrar el avance del juicio político al que se enfrenta la presidenta del país, Dilma Rousseff, de la Cámara de Diputados al Senado.
La principal manifestación fue en la Avenida Paulista de Sao Paulo, la mayor ciudad de Brasil y sede de las mayores manifestaciones contra Rousseff desde el año pasado. Muchas de las personas iban con colores verde y amarillo, los de la bandera del país.
En Río de Janiero, los manifestantes se concentraron en la famosa playa de Copacabana, donde mostraron una gran pancarta en la que se podía leer «impeachment». Desde primera hora de la mañana, los contrarios a la presidenta se concentraron en la calzada, donde asistieron a la votación en la que se dio paso a que el Senado continúe juzgando.
Las movilizaciones, que se repitieron hoy en 25 estados de Brasil en medio de un fuerte dispositivo de seguridad, transcurrieron con normalidad y con incidentes aislados.
Rousseff continuará en el cargo hasta que el Senado determine por mayoría simple si acepta o no la moción en una fecha que todavía debe ser fijada. En caso afirmativo, será apartada del cargo 180 días durante los que Temer asumirá interinamente la presidencia.
Si en esos 180 días el Senado no aprueba, por dos tercios, la destitución, Rousseff volverá a ser presidenta.
2016-04-18 10:09:03