BRASILIA, 19 abr (Xinhua) — La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, dijo hoy que el proceso de «impeachment» (juicio político) en su contra es una tentativa de grupos que no podrían llegar al poder por la vía electoral.
En entrevista con la prensa extranjera, la mandataria reiteró que continuará luchando para impedir el «golpe de Estado» contra su gobierno.
Rousseff afirmó que su gobierno atiende a los intereses de toda la población, mientras que «los golpistas» atienden sólo a un lado del país y «están vendiendo lotes en la Luna», con la promesa de una rápida recuperación económica y política.
«¿Cómo explicar este proceso de juicio político en el contexto de la democracia, la política y la situación económica?», afirmó.
«Hago esta pregunta porque estoy consciente de que soy víctima de un proceso basado en una flagrante injusticia y en un fraude jurídico y político», agregó.
Roussefff insistió en que esto es un golpe de Estado al no haber un crimen de responsabilidad, «no hay delito, no hay una base legal».
La presidenta aseguró que en Brasil hay un filón golpista adormecido, y que todos los presidentes, desde que el país recuperó su democracia, en 1985, han sufrido intentos de juicio político.
«Estoy segura de que no hay un solo presidente, después de la democratización del país, que no haya sufrido un proceso de ‘impeachment’ en el Congreso. Todos lo tuvieron», enfatizó.
Rousseff criticó la actitud del vicepresidente Michel Temer, del Partido del Movimiento Democrático (PMDB), al «conspirar» contra ella.
«Es muy poco usual que un vicepresidente de la República actúe así. Creo que hay una conspiración por el hecho de que la única manera de llegar al poder en Brasil es utilizando un proceso de ‘impeachment’, que no es un proceso de ‘impeachment'», apuntó.
La presidenta afirmó que es un intento de un grupo de llegar al poder de una forma que no lo conseguiría en las urnas, con el «voto directo y secreto».
Rousseff dijo que las operaciones contables del gobierno, causa del «impeachment», no constituyen ningún crimen de responsabilidad, y resaltó que en la votación en la Cámara pocos legisladores hicieron referencia a esas acusaciones.
La mandataria insistió en que es objeto de un «golpe de Estado», y calificó como «grave» que se «intente minimizar el hecho» de que no existe imputación en su contra.
«¿Por qué esto no sería un golpe? Es un golpe. Es un golpe porque está revestido de un pecado original, que es no tener una base legal para mi ‘impeachment'», afirmó.
Rousseff dijo que Brasil vive una inestabilidad política promovida por la oposición derrotada en las urnas en 2014, y por «actos absolutamente reprobables» del presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha (PMDB), aliado de Temer.
La dignataria también destacó que Cunha acogió la solicitud de juicio político en diciembre por «venganza», por la negativa del Partido de los Trabajadores (PT) de aportar tres votos a su favor en la Comisión de Ética que lo juzga por actos de corrupción.
«El presidente de la Cámara sólo aceptó el pedido de ‘impeachment’ dentro de la teoría que les gusta, de ‘cuanto peor, mejor’. Es decir, ‘cuanto peor, mejor para ellos'», acusó.
Rousseff dijo que aquellos que se arroparon en el papel de jueces en el juicio político, como Cunha, no tienen un historial que los legitime para ello, sino para ser «reos».
Cunha tiene un proceso penal en el Supremo Tribunal Federal, acusado de haber recibido cinco millones de dólares en comisiones ilegales en una red de corrupción en la estatal Petróleo Brasileño S.A. (Petrobras).
Cuestionada sobre la apología de la tortura que hizo el diputado Jair Bolsonaro, del Partido Progresista (PP) el domingo, Rousseff calificó el hecho como «lamentable».
Al votar a favor del «impeachment», Bolsonaro dedicó su voto «a la memoria» del ex comandante del centro de torturas en Sao Paulo donde Rousseff estuvo detenida, coronel Carlos Alberto Brilhante Ustra.
Rousseff, quien fue detenida y torturada por el régimen militar, dijo que Brilhante Ustra fue uno de los «mayores torturadores en Brasil», recordando que también está acusado de haber cometido asesinatos.
«Lamento que esta aventura golpista en Brasil haya dado lugar a la intolerancia, al odio», señaló.
«Es terrible ver en el juicio a alguien votando en homenaje al mayor torturador que este país tuvo. Es lamentable», subrayó.
Roussef señaló que si el argumento de la crisis económica sirve para destituir presidentes, «ni un solo presidente en los países desarrollados sobreviviría tras la profunda crisis económica que se ha extendido en todo el mundo».
La mandataria criticó que se le atribuya una responsabilidad exclusiva por la crisis económica que afecta al país desde el 2014, que habría sido causada por «el fin del superciclo de las commodities, la fuerte caída del precio del dólar», entre otros factores, y perjudicó «a todos los países emergentes».
La dignataria dijo que hay motivos de género en el tratamiento que recibe por parte de muchos políticos, y aseguró que «mucho de lo que me hacen, no lo harían si fuera hombre (el presidente)».
Rousseff dijo que el proceso de «impeachment» no traería estabilidad política al país, porque «rompe las bases de la democracia», sin la cual no habrá capacidad de retomar el crecimiento.
La mandataria aseguró que de no haber golpe y con un nuevo pacto democrático, habría las condiciones para retomar la estabilidad política y económica.
«Brasil tiene una inmensa capacidad de recuperación y recomposición de fuerzas», agregó.
Rousseff afirmó que está tranquila para enfrentar la crisis política, y que luchará hasta el final contra la tentativa de reducir su mandato.
«Responderé de la única forma que permiten la honra y la dignidad: resistir», afirmó.
2016-04-19 14:59:28