Por Victoria Argüello
CARACAS, 19 abr (Xinhua) — El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, cumple este martes tres años en el gobierno en medio de fuertes críticas pero también con un respaldo de más de cinco millones de personas, pese a las dificultades severas por las que atraviesa esta nación sudamericana.
Tras ganar las elecciones presidenciales el 14 de abril de 2013, y asumir el difícil reto de suceder al fallecido mandatario Hugo Chávez, Maduro ha enfrentado innumerables situaciones complejas que lo han llevado a estar ante los ojos de la opinión pública nacional e internacional.
Uno de los primeros retos fue encarar la ausencia física del líder socialista Chávez y todo lo que supuso mantener la tranquilidad de la población altamente influenciada por su figura mediática.
«A los tres años del gobierno del presidente Maduro, lo más fuerte que le ha tocado lidiar es luchar contra la desaparición de Hugo Chávez, el estar siendo comparado constantemente con la figura mística y carismática del presidente Chávez», comentó a Xinhua la socióloga Maryclein Stelling.
Manuel Casique Herrera, integrante de la organización de izquierda, Bravo Sur, aseguró que la desaparición del también llamado «comandante», constituye el primer quiebre político, dado que era «la figura de quien parecía tener la idea más clara de hacia donde se perfilaba como proyecto el proceso bolivariano».
Siendo apenas candidato por el oficialismo, Maduro fue duramente criticado tras haber aseverado que el líder revolucionario «se le apareció» en forma de «pajarito», evocando a la espiritualidad que aún impera en la población venezolana.
«Yo me le quede viendo (al pajarito) y yo sentí el espíritu de él, como dándonos una bendición diciéndonos hoy arranca la batalla, vayan a la victoria, tienen nuestra bendiciones», fue lo expresado por el entonces candidato.
A partir de allí se erigió una permanente campaña de desmérito por parte de la oposición local, acompañada de la intención de desprestigiar al actual dignatario por haberse desempeñado en otros tiempos como conductor de Metrobús.
Al llegar el 14 de abril de ese año, día en que Maduro se enfrenta ante el opositor Henrique Capriles en las elecciones presidenciales, obtiene el triunfo comicial que constó del 50.61 por ciento de los votos frente al 49,12 por ciento obtenido por su oponente.
La estrecha cifra que supuso poco más de 220.000 votos, motivó a que el dirigente de la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD), llamara a la población venezolana a desconocer los resultados electorales mediante acciones de calle que condujeron al fallecimiento de 11 personas y otras 80 resultaron heridas.
Las «guarimbas» como así denominaron las autoridades venezolanas a estas protestas violentas, se extendieron por varias semanas provocando asedios contra centros de salud, establecimientos de distribución de alimentos, medios de comunicación estatales e instituciones prestadoras de bienes y servicios.
Estas dificultades que se le presentaron a sólo un mes de haber recibido la presidencia, no fueron en menor grado a fines de su primer año como gobernante local.
Ese año se efectuaron las elecciones municipales de 2013 en las que el oficialismo, pese a haber obtenido 240 de las 337 alcaldías, no logró posicionar a sus dirigentes en las grandes ciudades que sí fueron administradas por opositores.
Pero también durante esa temporada, es cuando Maduro denuncia con mayor énfasis una «guerra económica» que a su juicio estaba perpetrada por factores de la oposición y la ultraderecha, con el fin de socavar las bases de su gobierno.
De allí, inicia el dignatario una campaña para contrarrestar a los «focos de la guerra económica» y a fenómenos que se venían presentando como el remarcaje de precios, la especulación y el acaparamiento de productos de consumo básico.
«Se inició una especie de guerra económica con respecto a los dólares, comenzaron haciéndonos bloqueos internacionales con el tema de la comida, los medicamentos. Ha sido un proceso muy largo y muy arduo para contrarrestar», comentó a Xinhua Alexis Bolívar, integrante de la organización de izquierda Rompiendo la Norma.
Funcionarios de diversos entes estatales se desplegaron por todo el país, exigiendo a los distribuidores la baja de los precios de las mercancías, ocasionando uno de los eventos más conocidos en el país, como lo fue el «dakazo».
El dakazo consistió en la ocupación del gobierno de varias tiendas de electrodomésticos «Daka» ubicadas en la ciudad de Caracas (capital) con el propósito de exigirle a sus gerentes la venta de las mercancías con el precio justo.
Para algunos analistas, esta medida del gobierno que conllevó a un incremento de la capacidad adquisitiva de la población para esa época decembrina, se tradujo en un respaldo popular mayor en las elecciones municipales de fines de 2013.
El discurso de la «guerra económica» ha sido un elemento permanente en la gestión de gobierno del presidente Maduro, quien además ha responsabilizado al empresariado privado y al sector comercial de propiciar la situación económica actual de Venezuela.
A principios de 2014, aconteció otro evento de vastas proporciones que oscureció por varios meses el panorama venezolano, que fue el inicio en febrero de ese año de otras protestas violentas, pero esta vez convocadas por el líder del partido opositor Voluntad Popular, Leopoldo López.
Las nuevas «guarimbas» se extendieron por al menos 3 meses, dejando un saldo de 43 fallecidos y más de 800 heridos, tras ser estas personas víctimas de barricadas y enfrentamientos entre los manifestantes.
En ese momento, el presidente Maduro alertó a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) y la exhortó a actuar con prudencia ante los manifestantes y no reprimir las movilizaciones, salvo el desmontaje de las barricadas que en varios de los casos causaron muerte por decapitación.
El Poder Judicial, ya en ese momento señalado por la oposición por presuntamente ser parcial al gobierno, inició una serie de investigaciones orientadas a esclarecer los hechos violentos logrando la captura del opositor Leopoldo López por su responsabilidad en las muertes que generó su llamado a las guarimbas.
La detención y posterior enjuiciamiento de López ha devenido en permanentes reacciones nacionales e internacionales de personalidades políticas detractoras del gobierno de Maduro, quienes han sugerido incluso la violación de los Derechos Humanos en Venezuela.
También, la derecha local y foránea ha advertido sobre una supuesta persecución del gobierno de Maduro a los políticos opositores, resultando esto un motivo para el afianzamiento de tensiones entre Venezuela y otros países como Estados Unidos y España, e incluso con organismos como la Organización de Estados Americanos (OEA).
El presidente Nicolás Maduro refutó todas las acusaciones provenidas desde el extranjero, y a éstas opuso la tesis de que en su país se gesta un «golpe suave» o «golpe continuado» que se basa en el debilitamiento progresivo de las estructuras del gobierno.
El jefe de Estado denunció y reveló pruebas de paramilitares colombianos inmersos en el asesinato de destacados dirigentes políticos como Eliécer Otaiza y el diputado socialista Robert Serra, ocurridos en abril y octubre de 2014, respectivamente.
«El 2014 fue un año duro, de dificultades que ha probado la reciedumbre del carácter del pueblo venezolano; y ha probado la unión cívico – militar. Y hoy podemos decir que en Venezuela ha triunfado la Paz», fue el mensaje del presidente al ofrecer un balance de «uno de los años más difíciles para Venezuela».
El 2015 por su parte, fue un año de agudización de una crisis económica sin precedentes en los últimos 17 años, dada la caída de los precios del petróleo, la influencia incesante del llamado «dólar negro» y una inflación que impactó fuertemente en el salario de los venezolanos.
La situación de la economía, aunado a la imposibilidad del gobierno de Maduro de dar respuestas concretas al problema del acaparamiento de productos de primera necesidad y a la especulación, condujo a un incremento del descontento en el seno de la población.
«Siento que el gobierno no está haciendo nada para resolver la situación económica, el discurso de Maduro es de otra galaxia, no aterriza en nuestras realidades, él habla de socialismo pero hacemos largas colas para comprar comida, ¿eso es socialismo?», sostiene Claudia Vega, activista opositora del este de Caracas (capital).
Medidas como el cierre de la frontera con Colombia, tras denunciar actividades de contrabando extractivo desde Venezuela hacia el país neogranadino, fueron algunas de las medidas tomadas por Maduro para poder encarar la crisis de desabastecimiento y lograr impactar positivamente en la población.
El mandatario sudamericano igualmente giró instrucciones en el ámbito económico y financiero para «sacar del juego a los manipuladores de DólarToday», un portal web que se ha erigido como el principal indicador del precio de las divisas en el territorio venezolano, evidenciando una devaluación del Bolívar frente al dólar.
Pero pese a estas acciones, a lo largo del pasado año se evidenció una amplia expectativa por las elecciones parlamentarias convocadas para el 6 de diciembre, en las que finalmente resultó vencedora la oposición con 109 diputados del total de 167 curules que conforman la Asamblea Nacional (AN).
El año 2016 considerado «el año de la rectificación» tras la derrota que implicó perder la mayoría en el Parlamento, ha traído nuevas dificultades pero también nuevas oportunidades para el presidente Maduro como conductor del destino político del país.
Maduro se ha propuesto erradicar la concepción rentista petrolera de la economía venezolana y darle al modelo económico un viraje, que le permita al país dejar de depender de la extracción de sus materias primas y al contrario enfocarse en optimizar sus exportaciones a fin de erigirse como una «nación potencia».
La socióloga Maryclein Stelling sostiene que es ese uno de los principales retos y desafíos que ahora tiene Maduro, «luchar contra la crisis económica y resolver sus causas sin desdeñar sus consecuencias».
2016-04-19 16:36:55