Naciones Unidas, 15 jul (PL) El alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Zeid Raad Al Hussein, demandó hoy respeto para la vida de miles de personas atrapadas por los combates en Siria.
«El país ya es un gigante y devastado cementerio, con crímenes de guerra que sobrepasan la peor pesadilla. Sin embargo, las partes en conflicto y las extranjeras que las apoyan tienen el poder de minimizar las nuevas bajas civiles y de evitar mayores atrocidades», señaló en una declaración de prensa desde su oficina en Ginebra.
Zeid fijó postura a partir de la escalada de las hostilidades de las últimas semanas en varias partes del país levantino, azotado desde marzo de 2011 por una violencia derivada del cambio de régimen que occidente y sus aliados regionales intentan imponer en Damasco.
De acuerdo con el Alto Comisionado, alrededor de 200 mil personas están atrapadas por los recientes combates en localidades de Alepo, Daraya y Manbij, sometidas al control de opositores armados o del grupo terrorista Estado Islámico.
A su juicio, la ofensiva gubernamental y la defensa de los ocupantes colocan a la población en una clara situación de vulnerabilidad, ante los sistemáticos bombardeos e intercambios de fuego.
El diplomático ilustró su posición con escenarios como los de Alepo, a partir de los avances logrados por el ejército sirio y los ataques artilleros lanzados por los opositores contra zonas perdidas, con saldo de numerosas víctimas.
Zeid insistió en acusar a Damasco de bombardear a la población civil y de asediar localidades, una postura recurrente en declaraciones y reportes de funcionarios sobre el conflicto.
El gobierno de Siria, en voz de su representante permanente aquí, Bashar Jaafari, rechaza esa visión, a la cual atribuye un intento, deliberado o no, de ignorar la realidad que vive el país, una agresión extranjera con el terrorismo como punta de lanza y sanciones económicas que colocan a toda la nación bajo sitio.
2016-07-15 14:19:49