Internacional

Experto habla sobre «frontera caliente» entre Venezuela y Colombia

Por Marian Avila

CARACAS, 19 ago (Xinhua) — La frontera entre Venezuela y Colombia de 2.219 kilómetros de extensión no en vano ha sido calificada como una «frontera caliente», explicó el periodista argentino Carlos Aznárez, experto en temas internacionales.

El también director del medio «Resumen Latinoamericano» hizo referencia para Xinhua a los resultados del cierre fronterizo por parte del gobierno venezolano desde 2015.

El cierre obedeció, entre otros factores, a un ataque por la espalda de un comando paramilitar contra tres efectivos de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) el 19 de agosto de 2015, que los dejó gravemente heridos y en terapia intensiva en un hospital local.

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, se refirió ante medios internacionales al cierre en 2015 de los más de 2.000 kilómetros de frontera que el país comparte con la vecina Colombia, con la frase: «Esta frontera se pudrió».

Aznárez detalló que «el problema no sólo residía en la cantidad de litros de gasolina y de productos alimenticios y medicinales que día a día se iban de Venezuela hacia Colombia, sino que también se fue generando un clima de peligrosa provocación por la entrada a través de diversos pasos de elementos ligados al narco-paramilitarismo».

«Poco a poco se fueron instalando en barrios periféricos de las grandes ciudades, incluida Caracas (la capital)», comentó el periodista.

La medida, que solo ocurre en casos de estados de excepción, fue levantada de forma parcial, permitiendo por ahora el paso de peatones, luego de largas conversaciones entre los dignatarios de ambos países, que terminó en una hoja de ruta para la reapertura gradual.

Sin embargo, una de sus causas que es el paramilitarismo parece persistir, y es que el fenómeno no es cosa de hace un día en la nación sudamericana.

Carlos Aznárez opinó sobre los resultados de la medida, que no solo logró reducir el contrabando en 80 por ciento como lo han explicado las autoridades venezolanas, sino que «fueron desarticuladas bandas ligadas al paramilitarismo colombiano-venezolano».

«La presencia de elementos paramilitares llegados desde Colombia tienen un claro propósito desestabilizador para Venezuela», explicó el especialista.

Recordó que ello no es nuevo, «ya que en tiempos del propio comandante Hugo Chávez fueron desarticulados grupos de uniformados que se hallaban en las cercanías de Caracas, acantonados y armados para insurgir en un momento preciso».

En mayo de 2004, el entonces presidente Hugo Chávez (1999-2013) denunció al mundo la presencia de un ejército paramilitar en la finca Daktari en el municipio El Hatillo del estado de Miranda (centro-norte).

El objetivo de ese escuadrón era su asesinato. En total eran 116 hombres, todos colombianos, vestidos con uniformes militares venezolanos y con armas de guerra.

Chávez deportó en esa oportunidad a los paramilitares y los entregó al entonces presidente de Colombia, Alvaro Uribe Vélez (2002-2010), para que la justicia de ese país se encargara de ellos

El periodista argentino detalló a Xinhua que es también conocida la presencia de estas bandas mezcladas con sujetos del hampa local que operan en barrios humildes de Caracas.

Dijo que generan asesinatos e incluso producen «el desalojo violento de familias enteras para aposentarse en tal o cual sitio y desde allí producir hechos de violencia».

«Varios militantes populares y también altos cargos del Ejército y la Guardia Nacional fueron asesinados por individuos cuyo accionar es típico del paramilitarismo», señaló el entrevistado.

Comentó que por ello, «no se equivocan los altos cargos del gobierno venezolano cuando dicen lo que dicen del paramilitarismo».

«No le ocurre solo a Venezuela. Se trata de una estrategia continental alentada por la derecha regional y por el imperialismo estadounidense, que desea destruir los procesos populares y progresistas que se fueron instalando en el continente en los últimos quince años», expresó.

Venezuela ha denunciado de forma permanente la presencia paramilitar colombiana en su territorio, ya no sólo con fines políticos, sino como parte de la «guerra» económica.

Contrabando de extracción, secuestro, prostitución, narcotráfico, tráfico de armas y de combustible son algunas de las denuncias en las que ha insistido el presidente Maduro.

Estas denuncias lo llevaron a decretar hace un año el cierre fronterizo, con el deseo de que en un momento se restablezca la paz y la convivencia sana entre países hermanos.

El mandatario venezolano anunció el 10 de septiembre de 2015 la creación de la nueva misión (organización) socialista denominada Nueva Frontera de Paz, orientada a consolidar un territorio donde «rija una nueva sociedad de paz».

Según el mandatario, la misión estaría encargada de cubrir varios objetivos: «Primero la seguridad, limpiar de paramilitarismo y narcotráfico, y segundo repoblar la frontera».

Para Carlos Aznárez, una «frontera de paz exige que haya respeto mutuo por parte de los dos gobiernos, y no que desde una parte de la ecuación se esté siempre decidido a desestabilizar al otro».

«Ahora, que otra vez se ha vuelto a dialogar, la esperanza está puesta en que prive la hermandad pueblo a pueblo, y que sea la propia gente colombiana la que se oponga a que su gobierno no adopte otra vez una actitud injerencista», expresó el periodista.

2016-08-19 13:16:16