Internacional

Golfo Pérsico; las posibles respuestas a Estados Unidos

Beirut, 29 sep (PL) Ninguno de los países árabes del golfo Pérsico se replantea hoy la condición de aliados de Estados Unidos, pero ya tantean cómo responder a una ley antiterrorista que perciben diseñada contra su vecino más influyente: Arabia Saudita.

Al menos de momento, la retórica y la advertencia emergen como únicas armas de los estados del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) frente a la decisión del Senado norteamericano de eliminar el veto del presidente Barack Obama a la Ley de Justicia contra los Promotores del Terrorismo.

‘¿No hay gente racionales entre ustedes?’, se preguntó el canciller bahreiní, jeque Khaled bin Ahmed al-Khalifa, dirigiéndose a los legisladores norteamericanos mientras subrayó que el texto legal ‘es una flecha lanzada por el Congreso de Estados Unidos contra su propio país’.

La reacción de Manama, la primera hecha pública tras el voto 97-1 del miércoles en la cámara alta del Congreso estadounidense, se interpretó como un mensaje inequívoco de que Riad estará arropado por las demás monarquías árabes de la región, amén de las propias cartas que se guarda.

En un comentario en su cuenta de Twitter, el titular bahreiní afirmó que la nación norteamericana ‘sería la perdedora’ por la peligrosa implementación de la controversial ley conocida en inglés por sus siglas JASTA.

Aunque Bahrein se considera estrecho aliado de Washington y es sede de la V Flota norteamericana en el Golfo, dejó claro su adhesión incondicional a un vecino al que agradece -entre muchas cosas- el apoyo para sofocar revueltas populares que pusieron en jaque a la dinastía Al-Khalifa en 2011.

Observadores creen peligrosa y preocupante la advertencia de Arabia Saudita y sus aliados respecto a las repercusiones negativas que la medida tendrá en los nexos de la Casa Blanca con el CCG.

En junio, el ministro saudita de Relaciones Exteriores, Adel Al-Jubeir, afirmó que Estados Unidos ‘tenía más que perder si se promulga la JASTA’.

Según el catedrático de ciencias políticas de la Universidad de Emiratos Árabes Unidos (EAU) Abdulkhaleq Abdullah, el reino saudita mantiene ‘un arsenal de herramientas’ para ripostar, como restringir contactos oficiales y retirar miles de millones de dólares de la economía norteamericana.

Al-Jubeir evitó entonces reiterar las amenazas de retirar sumas multimillonarias de la economía estadounidense, pero advirtió que ‘podría declinar la confianza de los inversores’ en aquel país.

El experto del Instituto Peterson para la Economía Internacional Joseph Gagnon dijo que las estimaciones sitúan entre 500 mil millones y un trillón de dólares la cifra de activos oficiales sauditas en el gobierno al considerar posibles depósitos de bancos foráneos y cuentas en el extranjero.

Según fuentes regionales apoyadas en datos recientes del Departamento del Tesoro estadounidense, el reino wahabita tenía en agosto 96,5 mil millones de dólares en propiedades en bonos del fisco, y se situaba en la posición 15 de tenencia de deuda del tesoro norteamericano.

Con todo, el poderío de la monarquía Al-Saud en la zona le pone en las manos un elemento tanto o más nocivo para la Casa Blanca como es persuadir a sus aliados del CCG para que reduzcan la cooperación en la lucha contra el terrorismo, inversiones y el acceso a importantes bases aéreas regionales.

Para el especialista emiratí en temas del Golfo ‘debe estar claro para Estados Unidos y el resto del mundo que cuando un estado del CCG es atacado injustamente, los otros cierran fila con el afectado’, y ello hace aseverar que ‘todos estarán junto a Arabia Saudita en toda forma posible’.

Como ejemplo, medidos locales recordaron el apoyo del bloque árabe a Riad cuando en marzo de 2015 la ministra sueca de Relaciones Exteriores, Margot Wallstrom, denunció violaciones de los derechos humanos y leyes domésticas en el reino, lo que amenazó intereses del país europeo en el Golfo.

El gobierno saudita, que acusó a la canciller de ‘flagrante interferencia’ en sus asuntos internos, impidió que pronunciara un discurso en la Liga Árabe, impuso una prohibición temporal de visado de negocios a los suecos, además de que llamó a su embajador en Estocolmo, algo que también hizo EAU.

La publicación digital Middle East Online citó al ex subsecretario de Defensa norteamericano Charles Freeman al aseverar que Riad puede responder a la ley poniendo en peligro intereses estratégicos de Washington mediante la adopción de ‘reglas tolerantes’ para sobrevuelos entre Europa y Asia.

Esas normas abarcarían a la base aérea de Qatar desde donde se dirigen y apoyan las operaciones militares norteamericanas en Afganistán, Iraq y Siria, además de que la cooperación saudita en la campaña antiterrorista peligraría, si ocurre la previsible reducción de contactos, acotó el exembajador en Riad.

Varios analistas coinciden en que el daño de la JASTA a la inmunidad soberana del estado saudita sin dudas enfriará más de 80 años de relaciones con Washington, ya resentidas durante la negociación del pacto nuclear con Irán, y aunque no cesarán los negocios, afectará acuerdos puntuales.

Riad podría mirar más hacia mercados e inversionistas de Europa y Asia, con independencia de que países ‘conectados’ con el reino wahabita articulen otras represalias contra los norteamericanos.

En opinión del emiratí Abdulkhaleq Abdullah, es de esperar que los países del CCG actúen de modo ‘más convincente e independiente’ de Estados Unidos en lugares como Yemen, Bahrein y Egipto, y acotó: ‘esto no es sólo una amenaza, sino una realidad’.

2016-09-29 16:00:15