Internacional

Temor de grave crisis humanitaria en Haití

jueves, 6 de octubre de 2016 – 12:00 AM

Por Benjamín Torres Gotay

Elnuevodía.com

En total, unas 2.3 millones de personas viven en las zonas más fuertemente impactadas por el huracán y las autoridades estimaban que unas 350,000 personas necesitarían ayuda inmediata. (Xavier J. Araújo Berríos)

FORT LIBERTÉ, Haití..- El puño cerrado de la naturaleza embistió con fuerza de nuevo a este desdichado país de 10 millones de habitantes, con consecuencias que ayer todavía no se conocían con total detalle, pero sí se podían imaginar. El potente huracán Matthew lo arropó el martes con vientos de hasta 145 millas por hora y cuantiosas lluvias, y ayer las autoridades de este país y organizaciones humanitarias internacionales temían que el país estuviese al borde de otra crisis humanitaria de grandes proporciones.

Los daños no habían podido ser precisados con exactitud porque decenas de municipios y comunidades al extremo sur del país, la parte que con más fuerza sintió la feroz embestida de Matthew, seguían ayer incomunicadas.

Mientras tanto, los vuelos comerciales hacia Puerto Príncipe, la capital, seguían suspendidos salvo los que vinieron con ayuda humanitaria y el acceso por el norte de la isla desde la frontera con la República Dominicana también había sido interrumpido por el derrumbe de un puente en la localidad de Cabo Haitiano, que permite acceso desde el norte del país.

Lo poco que se conocía ayer causa escalofríos.

Comunidades al sur de Puerto Príncipe como Jacmel y Les Cayes habían recibido no solo los potentes vientos, sino fuertes lluvias que fueron estimadas hasta en 15 pulgadas y olas de hasta 25 pulgadas. Había reportes de que Kay Coq, una comunidad pesquera de unos 2,000 habitantes ubicada en la isla Ile-a-Vache, que queda unas seis millas al sureste de Les Cayes, prácticamente había sido borrada del mapa.

En total, unas 2.3 millones de personas viven en las zonas más fuertemente impactadas por el huracán y las autoridades estimaban que unas 350,000 personas necesitarían ayuda inmediata. «Miles de casas han sido destruidas o dañadas», dijo en un parte de prensa John Hasse, director en Haití de la agencia humanitaria World Vision.

Había reportes también de decenas de carreteras intransitables por los deslizamientos y puentes derribados por ríos salidos de su cauce. En los días previos a la tormenta, las autoridades de los municipios del sur habían urgido a la comunidad a que se protegieran, pero reconocieron que carecían de recursos para movilizarlos.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) cree que en las zonas afectadas hay al menos 10,000 personas hacinadas en refugios, sin acceso a suficiente agua potable. Las autoridades además temen que las lluvias exacerben el brote de cólera que hace años afecta a este país, sin haber podido ser contenido, y que ha afectado a unas 26,000 personas.

El huracán es el mayor desastre humanitario ocurrido aquí desde el devastador terremoto que mató a 230,000 y destruyó este país en el 2010 y del que no se ha podido recuperar del todo. A causa del terremoto, unas 50,000 personas todavía viven en casetas de campaña, la mayoría en Puerto Príncipe, que, como un pequeño rayo de suerte en medio de la desgracia, no sufrió los más fuertes efectos de Matthew, aparte de las cuantiosas lluvias y algunos vientos.

El fenómeno azotó, además, en momentos en que Haití se encuentra en un limbo político luego que las elecciones presidenciales de octubre pasado fueran anuladas por sospechas masivas de fraude. Nuevas elecciones estaban previstas para este domingo, pero fueron suspendidas porque precisamente ayer, cuando las autoridades y organizaciones internacionales se suponía que comenzaran a entregar las boletas de votación en las municipalidades, todos los recursos estaban concentrados en tratar de llegar a las zonas afectadas.

Ayer en la tarde había pronóstico de lluvia, pero los haitianos solo necesitaban mirar al cielo color de plomo, vivir la tensa paz que sigue a las tormentas y recordar todas las veces que han sido devorados por fenómenos naturales para saber que el peligro no había pasado. Las autoridades, mientras tanto, temían que, debido a la saturación del terreno, se produjeran deslizamientos en las zonas en que no hubo vientos, pero sí lluvias, el martes.

Miembros de la defensa civil haitiana se desplazaban ayer a pie, megáfonos en manos, por las calles sin asfaltar de Fort Liberté, al norte del país, advirtiéndoles que estuvieran pendientes de las condiciones del tiempo y que buscaran refugio si el clima se deterioraba. Niños jugaban fútbol descalzos rodeados de malolientes charcos mientras los miembros de la defensa civil pasaban advirtiendo sobre el peligro de las lluvias, del mar y del cólera.

Miembros de la comunidad estaban extenuados porque no habían dormido las últimas dos noches por las lluvias y el temor de que Matthew girara al norte y los incluyera en el reparto de su inmensa furia. «Siempre que hay huracán, pasamos la noche en vela, mirando al mar», dijo Francisco Silencie, un pescador de Fort Liberté que ayer observaba silencioso su embarcación desde una de las playas de esta comunidad.

Haití, el país más pobre de América y uno de los diez más pobres del mundo, no tiene una infraestructura funcional y ha sido severamente deforestado a través de las décadas, por lo cual es especialmente vulnerable a cualquier fenómeno atmosférico, sobre todo si trae tanta agua como Matthew. La escasa vegetación hace que cada evento de lluvia significativo desemboque de inmediato en inundaciones y deslizamientos.

En Puerto Rico, organizaciones comunitarias comenzaron a movilizarse para recoger ayuda para los damnificados. El grupo Haití se Pone de Pie, compuesto por médicos puertorriqueños que asisten al país caribeño desde el terremoto de 2010, comenzaron a recoger medicamentos para traerlos. Otros grupos se reunían ayer en la tarde para organizar operativos de ayuda, dijo Hilda Guerrero, del Comité Pro Niñez Dominico-Haitiana.

Gobiernos extranjeros también empezaban a dar la mano, incluyendo Venezuela, que envió un avión con suministros, y Estados Unidos, cuya Marina de Guerra envió tres embarcaciones, incluyendo un portaaviones y un barco hospital.

«Anticipamos que van a necesitar ayuda sustancial», dijo el presidente estadounidense Barack Obama, quien además asignó $1.5 millones para las labores de ayuda.

2016-10-06 02:56:13