Pyongyang, 8 oct (PL) En medio de una creciente tensión en la península coreana, la República Popular Democrática de Corea (RPDC) denunció el más reciente vuelo de un bombardero estadounidense B-1B Lancer sobre su territorio ejecutado hoy, y lo consideró ofensivo y provocativo.
De acuerdo con la prensa local, hasta hace poco tiempo, las aeronaves norteamericanas no sobrevolaban esa zona del mundo con tanta frecuencia.
El reporte de la agencia de noticias norcoreana KCNA resaltó el peligro que representan ese tipo de ejercicios tácticos de entrenamiento aéreo militar, que forman parte del programa estadounidense Bandera roja, desarrollado en Alaska, EE.UU.
Más de 80 aviones de combate, aeronaves de reabastecimiento en vuelo y otros aparatos de apoyo de las Fuerzas Aéreas de EE.UU., Japón, Corea del Sur y Nueva Zelanda, participan en estas pruebas.
‘Estados Unidos ha llegado al extremo a la hora de preparar un ataque nuclear preventivo contra Corea del Norte que no puede pasar desapercibido’, según refiere el comunicado difundido por KCNA.
El pasado 28 de septiembre, las declaraciones del subsecretario norteamericano de Estado para Asuntos del Este de Asia y el Pacífico, Daniel Russel, fueron noticia al anunciarse el propósito de Washington de poner en explotación lo antes posible su ofensivo sistema antimisiles en Corea del Sur, con el aludido pretexto de contrarrestar supuestas amenazas de la RPDC.
Russel expresó su temor por los repetidos lanzamientos de misiles balísticos y las pruebas para el desarrollo de ojivas nucleares aptas para su montaje en misiles que realiza la RPDC, sin aludir a las permanentes maniobras militares organizadas por el Pentágono en la península y el despliegue de armamentos ofensivos.
El funcionario, en cambio, enfatizó en la política estadounidense de ‘fortalecer la capacidad de disuasión para proteger’ presuntamente a Corea del Sur y Japón, sus aliados.
Dos días después de esas afirmaciones, el gobierno surcoreano dio otro paso en contra de una solución pacífica al conflicto coreano con el anuncio del emplazamiento definitivo de componentes ofensivos del sistema antimisiles de Estados Unidos (Thaad).
Pese a la amenaza que representa para alcanzar la paz y la estabilidad en la región, las autoridades de Seúl dispusieron el despliegue del avanzado sistema anticoheteril estadounidense en un campo de golf en el sudeste del país, como parte de una estrategia conjunta para intimidar a Pyongyang, de acuerdo con la opinión de algunos expertos.
Los analistas también consideran que la presencia de las tropas norteamericanas en Surcorea, que data desde hace más de 70 años, es el principal obstáculo para la solución de las diferencias entre ese país y la RPDC, y por tanto, el impedimento fundamental para una reconciliación.
Pyongyang reiteró en múltiples ocasiones que la principal razón para impulsar la implementación de su programa nuclear es defenderse de las continuas amenazas que recibe desde Seúl y Washington.
Sin embargo, esos gobiernos ejecutan con regularidad ejercicios militares conjuntos en los mares cercanos al territorio norcoreano.
Por ejemplo, el 21 de septiembre, EE.UU. envió un bombardero B-1B Lancer a Corea del Sur para participar en unas pruebas conjuntas y responder a alegadas ‘provocaciones militares de Corea del Norte’.
Se trató de la segunda maniobra de ese tipo que realizan los norteamericanos desde el pasado 9 de septiembre.
2016-10-08 15:40:50