Panamá, 18 oct (PL) La reiterada negativa de la justicia panameña en cambiar la medida cautelar del octogenario exgeneral Manuel Antonio Noriega a reclusión domiciliaria, por prescripción médica, es enviar el reo al patíbulo, opinó hoy su abogado, Ángel Ezra.
Se refirió a la decisión del Segundo Tribunal de Justicia que ordenó recientemente el traslado Noriega al hospital capitalino Santo Tomás porque requiere una neurocirugía, después de la cual deberá regresar a su celda en el centro penitenciario El Renacer, donde purga una condena de 60 años.
‘No tomaron en cuenta que la medida fue solamente dada para la operación, pero qué pasa después de la operación cuando tienen a una persona de 82 años que no puede atenderse así mismo y tienen que mandarlo a un centro penitenciario que no reúne los requisitos de seguridad y salud mínima para que pueda estar en ese área’, expresó el jurista.
‘El hecho de privarlo a él de los mínimos cuidados que han recomendado los médicos estatales para hacer frente a patologías crónicas, es condenarlo a muerte’, expresó.
En declaraciones a una televisora local Ezra sugirió, sin ofrecer detalles, que la decisión del órgano pareciera influenciada por centros locales de poder económico, los cuales sienten temor por lo que aún Noriega pudiera revelar.
El 24 de junio de 2015 el exgeneral rompió sus 26 años de silencio público y a través del canal local Telemetro pidió perdón a Panamá por los daños causados por él, sus superiores y subalternos, en un discurso leído ante las cámaras, desde la prisión.
‘Y lo considero oportuno en estas circunstancias que todos conocemos que está viviendo el país, y yo cierro el ciclo de la era militar como el último general de ese grupo, pidiendo perdón’, enfatizó.
Aunque evadió responder preguntas de su interlocutor, con respecto a su versión de algunos hechos, Noriega respondió: ‘Dios primero y las circunstancias nos darán la oportunidad de presentar las verdades desconocidas’.
El dictamen médico oficial es que tiene un tumor cerebral benigno, el cual deberá ser extraído porque le producen constantes convulsiones, pero, además, padece de hipertensión, úlcera péptica, rinitis alérgica, y también problemas urológicos y neurológicos derivados de un accidente cerebrovascular.
Una fecha anterior para ejecutar la cirugía se canceló porque el paciente requiere un tratamiento preoperatorio, a criterio de los galenos, al que deberá someterse fuera del penal, y de iguales condiciones necesitaría su recuperación.
Según criterio de esos especialistas, el nivel de riesgo para la vida se incrementa por los padecimientos del exgeneral, por lo que necesita una evaluación multidisciplinaria previa a la cirugía.
2016-10-18 13:29:08