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EE.UU: nuevo plan contra el Estado Islámico, otro desafío para Trump

La Habana, (PL), 01 de marzo, – El presidente estadounidense, Donald Trump, reiteró en su discurso ante el Congreso la decisión de derrotar al Estado Islámico (EI), pero sus planes pueden chocar con obstáculos dentro de su propia Administración, y dificultades operacionales en el terreno.

Trump habló este 28 de febrero en el Capitolio sobre la necesidad de destruir a esta ‘red de salvajes sin ley que matan a musulmanes, cristianos, a hombres, mujeres y niños de todas las creencias’, para lo cual prometió trabajar con los aliados de Washington, incluyendo a los amigos en el mundo del Islam.

Un día antes, el secretario de Defensa, Jim Mattis, entregó a la Casa Blanca un proyecto preliminar de operaciones destinadas a cumplir ese objetivo, siguiendo las indicaciones que el presidente norteamericano le dio a finales de enero.

Este estudio es producto de un debate a puertas cerradas en varias agencias federales y el Comando Central (Centcom), entidad de las fuerzas armadas que supervisa las operaciones en el Medio Oriente, aunque algunos de los llamados ‘tanques pensantes’ también dieron sus criterios al respecto.

Actualmente Washington tiene unos cinco mil soldados y oficiales desplegados en Iraq y alrededor de 500 de las Fuerzas de Operaciones Especiales (FOE) en suelo sirio. Según informes recientes del Departamento de Defensa, hasta el 22 de febrero de este año, la coalición bélica liderada por Estados Unidos llevó a cabo 18 mil 458 ataques aéreos contra dicha organización extremista, de ellos 11 mil 160 en Iraq y el resto en Siria, a un costo superior a los 11 mil 400 millones de dólares.

Para algunos expertos, la estrategia de Trump contra el EI contiene pocos elementos novedosos y conllevaría un incremento sustancial de las acciones militares en dicho país, incluso la posibilidad de desplegar allí más tropas terrestres.

Las recomendaciones de los asesores del mandatario prevén también un énfasis en los aspectos no militares de la campaña, en particular las acciones para privar al EI de sus fuentes de financiamientos, limitar sus capacidades de propaganda y reclutamiento, así como los probables ataques violentos en territorio continental de Estados Unidos.

Entre otras opciones, el proyecto prevé mejorar el apoyo a las bandas que intentan derrocar por la fuerza al presidente Bashar Al Assad, mediante un mayor volumen de fuego de artillería, morteros y la aviación, el envío de helicópteros de ataque y una logística más sistemática.

De acuerdo con publicaciones especializadas, algunos oficiales en el Pentágono sugieren proporcionar vehículos pesados, ametralladoras y lanzagranadas a las unidades kurdas que combaten contra las autoridades sirias y a la vez enfrentar al EI, opción que el exmandatario Barack Obama siempre rechazó.

En este sentido, el presidente de la Junta de Jefes de Estado Mayor, general Joseph Dunford, destacó que el Centcom y otros mandos castrenses pondrán a disposición del Presidente ‘una amplia gama de opciones’, entre las que se incluye el empleo a fondo de agrupaciones de tropas terrestres en Siria.

Este es un plan político militar, no solo incluye las proyecciones de las fuerzas armadas, aclaró Dunford, principal asesor del jefe de la Casa Blanca en temas castrenses y el oficial norteamericano de mayor graduación, durante un discurso de una hora en la Institución Brookings, uno de los principales tanques pensantes con sede en Washington D.C.

El general agregó que la nación norteña debe tener mucho cuidado de que al luchar contra la amenaza del EI no cree otros problemas, al referirse a los temas pendientes con Turquía, aliado de la OTAN y a la vez vecino de Siria, así como los nexos con Rusia.

En sus recomendaciones a Trump, Mattis hace énfasis en que cualquier nueva aproximación al asunto debe estar basada en la importancia del papel de los aliados de Washington en la región, destaca un comentario de la agencia Associated Press (AP).

Entretanto, el diario The New York Times afirmó el 22 de febrero pasado que oficiales del Centcom daban los toques finales a una ofensiva para retomar la ciudad siria de Raqqa, bastión del EI y ubicada en el noreste de ese país.

La idea de la operación es presionar a los extremistas desde varias direcciones, de forma simultánea al operativo de las fuerzas iraquíes para recuperar la occidental ciudad de Mosul.

En este sentido, el general Joseph L. Votel, jefe del Centcom, expresó la semana pasada en Jordania que Estados Unidos podría desplegar más tropas terrestres en Siria aunque aclaró que no recomendaría trasladar al teatro de operaciones grandes agrupaciones combativas.

Un borrador inicial de una orden ejecutiva de Trump sobre el tema tras su toma de posesión, indicaba la posibilidad de utilizar unidades terrestres norteamericanas para crear ‘zonas de seguridad’ dentro de Siria para agrupar allí a los grupos irregulares pro-occidentales.

Sin embargo, esa especificación quedó fuera de la versión final del texto debido a que una misión de este tipo requeriría la presencia de unos 30 mil efectivos, principalmente del Ejército y la Infantería de Marina estadounidense, así como una compleja operación de aseguramiento, en particular logístico y de inteligencia.

Por otra parte, el diario Military Times, especializado en temas castrenses, cita a fuentes del Ejército norteamericano según las cuales cerca de dos mil soldados de la 82 División Aerotransportada (DAT), con sede en Fort Bragg, Carolina del Norte, pudieran trasladarse a la región en las próximas semanas.

De hecho, la publicación no aclara si se enviaría la totalidad de una brigada de esa unidad élite del Ejército o si se trata de un programa de rotación de las tropas en el terreno.

El traslado en gran escala de unidades convencionales norteamericanas representaría una de las pocas diferencias de la actual estrategia en relación con la que siguió el expresidente Obama, quien prefería mantener en Siria pequeños grupos de las FOE.

Esos efectivos hasta la fecha cumplen tareas de espionaje y de entrenamiento a los grupos irregulares antigubernamentales, pero tienen limitaciones en cuanto a su participación directa en acciones combativas.

Sin embargo, expertos en el tema aseguran que aún Estados Unidos está lejos de cumplir su objetivo de desgastar y finalmente derrotar a esta agrupación terrorista, que conserva un nivel significativo de vitalidad.

Un estudio reciente del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, un tanque pensante con sede en Washington, señala que el conflicto en Siria está en el epicentro de un enfrentamiento regional multifacético con consecuencias peligrosas y de mayor alcance para los intereses y objetivos de Estados Unidos.

Según dicho reporte, titulado Pronóstico Global para 2017, los enfrentamientos en esa nación árabe tienden a desestabilizar a Europa y amenazan con convertirse en una guerra de mayores proporciones.

Bajo esas perspectivas, resulta interesante, aunque no sorprendente, que al menos en lo que ha trascendido al público de esta estrategia, en ningún momento se valora el costo político ni la ilegalidad de la nueva escalada que se proyecta en la intervención en Siria.

De hecho, este plan, que al parecer se convertirá en una nueva pesadilla para Trump, está precedido, como ya es habitual, por un incremento de las campañas de descrédito contra las autoridades y el pueblo sirios, tanto en Naciones Unidas como en otros foros internacionales, con la ayuda de los grandes medios de prensa norteamericanos.

2017-03-01 13:00:16