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LA HABANA, 26 nov (Xinhua) — A las 10:00 de la mañana del 23 de noviembre, Fé Núñez llegó a una oficina de Western Union en La Habana, capital de Cuba, y recogió una remesa enviada por su hermana, residente en la ciudad estadounidense de Miami.
Ocho horas después, la cubana de 56 años ya no podría volver a recibir dinero a través de Western Union, cuyas operaciones se cerraron a las 18:00 hora local de ese mismo día por las sanciones de Estados Unidos contra la financiera estatal FINCIMEX, contraparte cubana de Western Union.
«Es una sanción muy dura, que llegó en plena pandemia, y que no afecta al Gobierno, sino al pueblo», denunció Núñez, preocupada por no tener una vía segura y expedita para recibir remesas desde su familiar residente en el exterior.
En similares términos se manifestó Maritza González, una habanera de 64 años que recibe remesas desde EE. UU. enviadas por uno de sus hijos.
«Es una medida muy drástica que solo afecta al pueblo», lamentó González a Xinhua.
El argumento utilizado para incluir FINCIMEX en una lista restringida, elaborada por el Departamento de Estado de EE. UU. en junio, fue que la entidad cubana forma parte de un conglomerado de empresas bajo administración militar.
El cierre total se veía venir desde que el Gobierno del presidente estadounidense, Donald Trump, prohibiese en febrero último los envíos a Cuba desde terceros países, una de las casi 200 sanciones que en cuatro años emitió esa Administración contra la isla, a la que EE. UU. aplica un férreo bloqueo desde hace más de medio siglo.
Entre esas medidas están la restricción de las remesas a 1.000 dólares por trimestre, la cancelación de los viajes en crucero y la reducción de las terminales aéreas cubanas a las que pueden volar las aeronaves estadounidenses.
«Esta decisión viene a coronar una saga de medidas para provocar en Cuba escasez y restricciones en la vida cotidiana de los cubanos», explicó el periodista y politólogo cubano Iroel Sánchez.
Un extenso artículo publicado el 23 de noviembre en el diario Granma acusó al Gobierno estadounidense de ser el único responsable del cese de las remesas, «como parte de la hostilidad planteada durante más de seis décadas».
«Quedan así cerradas las vías oficiales y más seguras para el envío de remesas, desde EE. UU., por parte de quienes no pueden viajar con frecuencia a Cuba para apoyar con dinero a sus seres queridos o no desean valerse de terceras personas para ayudar a sus familiares», señaló el rotativo.
La firma estadounidense Havana Consulting Group (HCG) estima unos 3.600 millones de dólares enviados por diversas vías de EE. UU. hacia Cuba en 2018, último año de análisis publicado. En el caso de Western Union, los montos que mueve varían de acuerdo con las fuentes que los sitúan entre 900 millones y 1.500 millones anuales.
Con unas treinta sucursales, Western Union inició sus operaciones en Cuba en julio de 1999 al aprovechar algunos resquicios de las regulaciones del bloqueo que permiten el envío a la isla de remesas en efectivo.
Más tarde, y poco a poco, la compañía amplió sus servicios hasta tener más de 400 centros en todos los municipios del país, una evidencia del éxito de la relación con FINCIMEX, que hizo una gran inversión en locales, equipamiento, conectividad y preparación del personal.
2020-11-26 10:15:54