Puerto Rico, 3 de octubre, 2017.- Eran las 11:37 a.m. del martes cuando el Air Force One tocó suelo boricua con el presidente Donald Trump y su equipo a bordo. Acompañado de una batería de jefes de agencias federales, llegó a inspeccionar personalmente los trabajos de reconstrucción que se llevan a cabo hace casi dos semanas en la isla tras el paso del imponente huracán María. (Tomado del nuevodia.com)
Habían sido tres horas de viaje desde la base Andrews en Washington. Durante el trayecto, Trump y parte de su gabinete se reunieron con la comisionada residente, Jenniffer González, quien se mostró satisfecha con las conversaciones que sostuvo y reiteró el compromiso de la administración de Estados Unidos en apoyar en la reconstrucción de Puerto Rico.
Una vez en la isla, el Servicio Secreto y la Policía desplegaron todo su poder. Al pie de las escaleras del avión a Trump lo esperaban el gobernador Ricardo Rosselló, la primera dama Beatriz Rosselló y Claudia, la pequeña hija de ambos. Trump y Melania, quien en el vuelo cambió sus zapatos de tacos altos y pantalón azul por un look militar y una gorra para combatir el candente sol del día, estrecharon las manos del gobernador y la primera dama boricua.
Tras un saludo general a las Fuerzas que se encontraban en la base Muñiz, Trump se dirigió hasta un hangar donde los esperaban los diferentes jefes del operativo de rescate y reconstrucción. Ahí tuvo palabras de agradecimiento para todo el personal federal que se encuentra en Puerto Rico en diversas tareas. Junto a él estuvo Rosselló. Ambos se se deshicieron en elogios.
«Si miras, cada muerte es un horror, pero si te fijas en una verdadera catástrofe como Katrina y te fijas en los enormes cientos y cientos de personas que murieron y lo que pasó aquí con una tormenta que era totalmente dominante. Nadie ha visto nunca nada de eso. ¿Cuántas muertes hubo?», preguntó Trump.
«16», contestó Rosselló.
«Debes de estar orgulloso», replicó Trump tomando del brazo al gobernador durante la reunión en la que estuvieron también alcaldes como Ramón Luis Rivera (hijo) de Bayamón, Carlos Méndez de Aguadilla, Carlos Molina de Arecibo, Ángel Pérez de Guaynabo, María Meléndez de Ponce y Carmen Yulín Cruz, de la ciudad capital, quien hace unos días había protagonizado diferencias con el líder estadounidense. También estuvieron los presidentes legislativos, Thomas Rivera Schatz y Johnny Méndez.
«Odio decirles esto Puerto Rico, pero hemos desfasado nuestro presupuesto. Hemos gastado mucho dinero en Puerto Rico», lanzó Trump en la base Muñiz. Pero no hizo ningún anuncio sobre las ayudas que podrían esperarse tras el desastre.
Mientras, Melania Trump y Beatriz Rosselló, sentadas una al lado de la otra, conversaron mientras los mandatarios daban sus mensajes. «Tiene solo tres años», se le escuchó a Beatriz Rosselló cuando la primera dama de EE.UU., le preguntó por su hija.
Por su parte, Rosselló recalcó que se trató de «un esfuerzo unido». «Tenemos que trabajar juntos para sobreponernos de lo que está pasando aquí en Puerto Rico. Es un momento retante, necesitamos hacer más, pero vamos a poder reconstruir Puerto Rico… No solo saldremos de esto, lo construiremos más fuerte que nunca», prometió.
Trump aprovechó también la oportunidad para destacar la labor de la comisionada residente Jenniffer González, quien lo acompañó en el viaje que hizo desde Washington D. C. y en el recorrido por la isla.
«Quiero agradecer a la comisionada residente Jenniffer González, a quien vi el otro día y estaba diciendo cosas tan amables de todas estas personas increíbles (por los rescatistas). Nunca he visto personas trabajar tan duro en mi vida», expresó.
Ya a eso de las 12:30 p.m. abandonó el área para dirigirse a la calle Escarlata de la urbanización Muñoz Rivera, en Guaynabo, para hablar con algunos damnificados por el huracán María y tomarse fotos con los presentes. En el recorrido se le unió el alcalde del municipio, Ángel Pérez, y el general Jeffrey S. Buchanan, encargado de las operaciones militares en Puerto Rico.
A lo largo del trayecto, muchos se apostaron para grabar con sus celulares el momento histórico. Otros mostraban carteles con diversos mensajes y la gran mayoría saludaba a la comitiva y miraba con curiosidad el enorme operativo con decenas de guaguas negras. En algunas, se lograba divisar a través de los cristales ahumados militares armados.
Uno de los vecinos de la urbanización, Raúl Cardona, logró interactuar con el presidente y le resaltó que debería visitar los pueblos del centro de la isla, los más afectados por el huracán.
«Le dijimos que debería visitar las partes del centro de la isla que había gente sin comida, sin agua, que había muerto mucha gente, que esto no era nada comparado con lo que había en el resto de la isla», indicó a Endi.com.
Varios residentes del municipio resaltaron que el presidente se comprometió a ayudarlos y que se mostró amigable con ellos.
De ahí, Trump siguió hasta la Calvary Chapel, localizada en Los Jardines Shopping Center, también en Guaynabo, donde sobre 200 personas lo esperaban. El expreso Martínez Nadal, cerca del lugar, colapsaba por el tráfico y las medidas de seguridad alrededor.
En el lugar no dio un mensaje, pero Trump repartió suministros y hasta se puso a lanzar papel toalla a los afectados por el ciclón. También repartió linternas y arroz.
Tanto Trump como Rosselló hablaron a la prensa sobre el compromiso del gobierno estadounidense en ayudar a levantar el país.
Nadie, sin embargo, tocó el crítico tema que enfrenta el gobierno de Puerto Rico: en una semana deberá tocar el botón rojo de alarma porque la caja se queda sin dinero y no se podrá operar hasta al final de este mes. Rosselló ha pedido que una línea de crédito urgente con interés bajo. Pero la administración Trump aún no ha respondido.
Al terminar la visita a la capilla, Trump se montó en un helicóptero para hacer un recorrido aéreo por la costa de San Juan. Poco antes de las 4:00 p.m. ya había acabado. Minutos después, a las 4:05 p.m. el Air Force One emprendió otra vez vuelo rumbo a Washington D. C. Su visita relámpago terminó una hora antes de lo previsto, según la agenda que había comunicado a la prensa la misma Casa Blanca.
La periodista Mabel Figueroa colaboró con esta noticia.
2017-10-03 20:05:26