Internacional

Crisis política peruana refleja fallos institucionales contra la corrupción

Por Zhao Hui

BEIJING, 23 mar (Xinhua) –– La renuncia del presidente peruano, Pedro Pablo Kuczynski, quien está involucrado en un escándalo de corrupción por su supuesto vínculo con la constructora brasileña Odebrecht, ha puesto en manifiesto una falta de madurez de las instituciones que deja espacios a la corrupción, afirmó el analista político peruano Julio Panduro.

En un taller de debate, organizado el viernes por el Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Academia China de Ciencias Sociales (ILAS-CASS) y enfocado en la crisis política de Perú y su futuro, el exeditorialista de El Peruano aseveró que esa crisis tiene sus raíces más profundas en el modelo institucional.

«Lo ocurrido el 21 de marzo en Perú es el producto de la debilidad del modelo institucional y la crisis de representatividad de los partidos políticos. La elección del gobierno no representa una garantía de estabilidad y conduce frecuentemente al quiebre de la continuidad», indicó.

Kuczynski presentó su dimisión en un mensaje a la nación el miércoles, un día antes de que el pleno del Congreso debatiese su destitución por «incapacidad moral permanente».

Esta moción de destitución fue lanzada por la oposición fujimorista, basándose en las acusaciones contra Kuczynski por los servicios pagados de consultoría que su empresa Westfield Capital, con sede en Miami (Estados Unidos), ofreció a la constructora brasileña Odebrecht cuando servía como ministro del gobierno de Alejandro Toledo (2001-2006).

Como gota que colmó el vaso, la oposición, encabezada por Keiko Fujimori, publicó el martes unos vídeos en los que se podía ver cómo Kenji Fujimori, disidente de la fuerza política de su hermana mayor Keiko y aliado de Kuczynski, y otros legisladores intentaba comprar el voto de otros congresistas para evitar la destitución del presidente.

«Esta confrontación política ha creado un clima de ingobernabilidad que le hace un enorme daño al país y no nos permite avanzar», expresó en su mensaje a la nación Kuczynski, quien se decidió a renunciar porque era «lo mejor para el país».

Tras seis horas de discusión, el pleno del Congreso peruano suspendió el jueves alrededor de las 23:00 (hora local) los debates para determinar si aceptaba la renuncia de Kuczynski, y anunció que se reanudaría el viernes a las 10:00 de la mañana para someter a votación la decisión final.

De ser aceptada la renuncia y según la Constitución, el Congreso investirá inmediatamente como presidente al primer vicepresidente, Martín Vizcarra, quien ya regresó a Lima procedente de Canadá, donde servía como embajador.

Panduro recordó que junto con Kuczynski, los últimos presidentes peruanos, Alan García (1985-1990 y 2006-2011), Alberto Fujimori (1990-2000), Alejandro Toledo (2001-2006) y Ollanta Humala (2011-2016), están en la cárcel o afrontan investigaciones serias por corrupción.

A su juicio, la corrupción es un serio problema que afecta a los aparatos públicos y revela la inmadurez institucional del país.

«Después de la década de 1980 de terrorismo, la institucionalidad del país debería atravesar un proceso complejo de fortalecimiento de poderes como el gobierno central, el Congreso y el poder judicial», señaló Panduro, quien agregó que lamentablemente el proceso «ha sido suspendido y manipulado por cada gobierno».

El especialista vaticinó que aunque Vizcarra suba al poder con normalidad, se enfrentará a la misma dificultad que Kuczynski, que «el buen desarrollo económico de Perú no ha ido de la mano con el desarrollo político».

A su vez, Guo Cunhai, investigador adjunto del ILAS-CASS, acotó que el inminente cambio de mandatario peruano tendrá un impacto limitado a la economía del país a corto plazo, como muestra la calma que ha habido en los mercados financieros peruanos.

«Desde 1999, Perú ha acumulado 19 años de expansión económica continua y ha sido uno de los países latinoamericanos con mejor comportamiento económico, lo cual asegura que los mercados locales pueden soportar con mucha solidez los vaivenes domésticos y exteriores», destacó.

Sin embargo, Guo advirtió de que los fallos institucionales aflorados en la actual crisis política influirán negativamente al desarrollo sostenible, puesto que la inmadurez institucional puede aumentar tanto la incertidumbre como el costo de hacer negocios e impedir que la economía se desarrolle con mayor dinamismo.

Acerca de las relaciones económicas entre Perú y China, que es el primer socio comercial del país andino, Guo manifestó su optimismo al indicar que la cooperación bilalteral en el comercio y la inversión es en beneficio mutuo y no se verá afectada por el cambio de gobierno. Fin

2018-03-23 21:03:50