Dominicana Hoy

Medina en la VII Cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la AEC

4 de Junio 2016

Su Excelencia Sr. Raúl Castro Ruz

Presidente del Consejo de Estado de la República de Cuba

Señores Jefes de Estado y Gobierno de los Estados de la Asociación de

Estados del Caribe (AEC)

Su Excelencia, Bruno Rodríguez

Ministro de Relaciones Exteriores y actual Presidente del Consejo de

Ministros de la AEC

Su Excelencia, Embajador Alfonso Múnera Cavadía

Secretario General de la AEC

Señores Delegados de los Estados de la AEC

Señoras y señores,

Es un placer volver a estar en esta hermana nación de Cuba. Y es un

honor hacerlo, en esta ocasión, representando a mi país ante la

Asociación de Estados del Caribe.

Los titulares de los periódicos nos revelan que, en este momento, tanto

la región del Caribe y América Latina, como el conjunto del mundo

enfrentan importantes retos, e incluso graves emergencias.

Sin embargo, también es cierto que el último año nos ha dado motivos

para el optimismo. Para un optimismo moderado y crítico, pero no por ello

menos real.

Como saben, el pasado 22 de abril, 175 Estados del mundo ratificamos

el Acuerdo de París para hacer frente al cambio climático.

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Era el Día de la Tierra y en esa ocasión nos comprometimos, al fin, a

cuidarla y dar los pasos necesarios para que nuestros hijos puedan vivir

en ella con seguridad.

Para nosotros, los países del Caribe, esto es especialmente importante,

porque las consecuencias del cambio climático son un desafío a nuestra

propia supervivencia.

Siempre consideramos que, con sentido de corresponsabilidad, los

países cuyo desarrollo y hábitos de consumo han generado cambios en

el clima deben contribuir en forma voluntaria y brindar ayuda técnica,

tecnológica y financiera a los países más vulnerables.

Y nótese que no hablo sólo de ayuda financiera. El problema que

enfrentamos es tan complejo que igualmente importante es la

cooperación técnica y tecnológica, pues sin éstas, la asistencia financiera

resulta insuficiente.

Por eso nos alegra ver como varias naciones a las que veníamos pidiendo

un liderazgo a la altura de su responsabilidad, han mostrado al fin tener

la voluntad política necesaria para revertir esta peligrosa tendencia.

Y es también esta voluntad política la que anima nuestro segundo

motivo para el optimismo en la escena internacional.

Me refiero a la adopción de la agenda 2030 para el Desarrollo

Sostenible, con sus 17 Objetivos y 169 metas, que conforman una hoja

de ruta para dar respuesta a los desafíos más importantes de la

humanidad, como son el hambre, la pobreza y la desigualdad social.

Entre otras cosas, confío en que la adopción de estos objetivos nos

permitirá a los Estados del Caribe, contar con un necesario sistema de

evaluación estandarizado, para comparar experiencias y ver qué

iniciativas funcionan mejor en nuestro contexto regional.

Amigas y amigos,

Si miramos a este contexto regional, también encontramos motivos para

el optimismo. Por ejemplo, los términos propuestos en la Declaración de

La Habana sobre el impacto negativo del Cambio Climático en el Mar

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Caribe son una clara muestra de que nosotros también tenemos la

voluntad política de actuar.

Reiteramos, por tanto, el llamado a consensuar una definición y un

reconocimiento internacional definitivo del Mar Caribe como «Área

Especial» en el contexto del desarrollo sostenible.

Como señala esta declaración, son muchos los retos que nuestra región

enfrenta en la actualidad. Es obvio que la dimensión de estos retos

comunes resulta diferente para cada uno de los miembros de la

Asociación, debido a las asimetrías en término de tamaño y recursos.

Y precisamente por eso, el enfoque y la acción regional resultan

fundamentales para movilizar los esfuerzos que nos permitan dar

respuestas adecuadas a cada uno.

En consecuencia, es fundamental que sigamos fortaleciendo la AEC.

Este fortalecimiento no sólo debe expresarse en declaraciones políticas,

sino que debe materializarse en los aportes concretos que todos sus

miembros deben realizar, en función de sus posibilidades, para

garantizar el desarrollo e implementación de estrategias y proyectos

para beneficio común.

Por otra parte, la República Dominicana reitera su apoyo a las iniciativas

que la AEC viene haciendo para fomentar el comercio regional, con la

reducción y eliminación gradual de obstáculos al comercio, así como

para hacer eficiente el transporte marítimo y aéreo

De la misma forma, respaldamos el proyecto de movilidad de personas

de negocios para facilitar la interacción y vinculación intra-regional del

comercio y las inversiones.

Sin embargo, entendemos que estas iniciativas comerciales deberían

complementarse con un esquema arancelario preferencial entre los

países de la AEC. Uno que tome en consideración las asimetrías de las

economías de la región y garantice, así, unas relaciones justas y

equitativas.

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Como recordarán, ya hubo esfuerzos en este sentido durante los

primeros años de vida de la AEC, pero en ese momento fueron

relegados a causa de las malogradas negociaciones hemisféricas.

Sin embargo, entendemos que la situación hoy es muy distinta y se abre

ante nosotros una nueva ventana de oportunidad.

En tal sentido, compartimos la propuesta de Colombia de formar un

Grupo de Trabajo para estudiar la viabilidad de establecer preferencias

arancelarias entre los países de la AEC, a fin de apoyar la expansión y

diversificación del intercambio comercial.

Finalmente, deseo reconocer al apoyo extraordinario que países

hermanos como México y Colombia han venido otorgando a diversos

proyectos que lleva adelante la AEC y que han facilitado la participación

activa de representantes de todos los países.

Deseo también expresar nuestra profunda satisfacción y reconocimiento

por el excelente trabajo desarrollado por el Embajador Alfonso Múnera

Cavadía. El secretario hoy nos entrega una Secretaría más fortalecida,

que nos permite ver con optimismo el futuro de nuestra Asociación. Por

lo que reciba usted nuestro agradecimiento, señor secretario por su

gran trabajo.

Asimismo apoyamos y agradecemos y auguramos los mismos éxitos a

la embajadora June Soomer en su designación como nueva Secretaria,

y anunciamos aquí que puede contar con el respaldo entusiasta y

decidido de la República Dominicana para tales fines.

Señoras y señores,

Para concluir, quiero reiterar el compromiso de nuestro país con las

iniciativas destinadas a la prevención y gestión de riesgo de desastres

naturales. Está en las manos de todos nosotros que el trabajo realizado

en la región se consolide y avance, de forma cada vez más coordinada.

Hagamos que el Caribe sea una referencia mundial de la adaptación y

prevención del riesgo climático, así como de avance en los objetivos de

desarrollo sostenible. Demostremos que, cuando nos guiamos por los

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intereses de nuestra gente, somos capaces de impulsar auténticas

transformaciones.

¡Muchas gracias!

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