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Nadal y Djokovic definen Roland Garros, con un aliciente extra: el N°1

PARÍS, Francia, 8 de Junio.-Rafael Nadal tuvo reacción en el segundo set (3-6 y 7-5) y puso paridad en el duelo ante Novak Djokovic en la final de Roland Garros.

Desde el inicio se vio a Novak Djokovic con la intención de tomar la iniciativa. Con mayor agresividad, el serbio marcó el pulso en el comienzo del encuentro. Después de siete games con dominio de los sacadores, llegó la primera oportunidad desde la devolución. Igual, hubo trabajo extra ya que Rafael Nadal levantó dos puntos de quiebre, con una derecha paralela y un saque al cuerpo, pero no pudo en el tercero: un tiro ancho y 5-3 para el balcánico.

El primer set estaba bajo control de Djokovic, pero antes algunos apuros. Los nervios le ganaron una pequeña batalla y jugó un game fuera de la rutina. Como pocos aciertos de primer servicio, haciendo un saque y red en el 0-30, jugando un drop largo en el 15-30. Así quedó doble break point abajo. No obstante, recibió un guiño por parte de Nadal, que, con la ventaja, jugó corto y terminó fallando dos derechas, un poco acelerado (una enganchada) en un momento en el que debería predominar la calma. Finalmente, ordenado de nuevo, 6-3 para el serbio en 44 minutos.

Nadal acomodó las ideas en el segundo set. Tomó menores riegos, buscó altura y profundidad en sus tiros y sí apostó a los tiros ganadores cuando la bola le quedó cómoda. Además encontró un aliado: la poca efectividad de Djokovic en los puntos jugados con su segundo servicio (4 de 13). El español consiguió quebrar en el quinto game (4-2), pero no pudo mantener la ventaja en un pasaje raro, con doble falta incluida en un punto clave para quedar doble break en contra. Sin embargo, el ibérico estuvo más fino con sus impactos (concretó 17 winners en el segundo set; 5 en el primero) en el cierre, golpeó de nuevo con la devolución y selló un 7-5 en una hora de acción.

Final con mayúsculas en Roland Garros. Rafael Nadal, Novak Djokovic y el capítulo 42 de una de las rivalidades más espectaculares de la Era Abierta. El español busca su novena corona en París y 14ª en un Major (igualaría a Pete Sampras), mientras que el serbio va por el Grand Slam de carrera. Pero hay un agregado más inmediato: quien se imponga, se quedará con el N°1 del mundo.

Si bien Nadal domina el historial personal por 22-19, también los duelos sobre clay (13-4) y lógicamente los que se dieron en Roland Garros (5-0), Djokovic arrastra cuatro victorias consecutivas, incluida la reciente final del Masters 1000 de Roma, sobre polvo de ladrillo.

«Seguramente ese envión va a jugar a su favor, pero al mismo tiempo es cierto que nunca me pudo ganar aquí», contrastó el español, anticipando el duelo mental. Y remarcó su progresivo crecimiento en la gira, desde la caída con Nicolás Almagro en Barcelona hasta la tremenda victoria en sets corridos sobre Andy Murray, en semifinales: «Me fui sintiendo mejor semana a semana».

Djokovic concedió durante todo el torneo el favoritismo de Nadal en París, aunque no retrocedió en su ambición: «Sé que es la superficie en la que más domina, pero trataré de ser agresivo, porque es la única manera en que le puedo ganar. Y saber que estuve tan cerca el año pasado me permite creer que puedo lograrlo esta vez».

En aquella semifinal de 2013, el triunfo fue para Nadal por 9-7 en el quinto set, tras desgastantes cuatro horas y media de acción. Por eso, para Djokovic la batalla pasará tanto (o más) por lo físico que por lo mental: «Obviamente que hay presión. Pero con el paso de los años uno aprende a lidiar con estas situaciones. Voy a tratar de canalizar esa energía en la dirección correcta y que no me desvíe el estrés, porque el desafío físico va a ser un factor importantísimo. Sé que me enfrento a un jugador que pelea cada punto como si fuera el último. Es un gran luchador, pero no es invencible».

El serbio llega a la definición con seis coronas de Grand Slam: cuatro en Australia (2008, 2011, 2012 y 2013), una en Wimbledon (2011) y otra en el US Open (también en 2011). Si vence este domingo, será el octavo jugador en conquistar los cuatro Majors, uniéndose a Donald Budge, Fred Perry, Rod Laver, Roy Emerson, Andre Agassi, Roger Federer y el propio Nadal.

El español, en tanto, persigue el segundo lugar de la tabla histórica, que lidera Federer con 17 trofeos y donde más atrás ha quedado Sampras, con 14. A ese escalón llegaría Nadal. Pero lejos de cualquier récord y estadística, el mallorquín solo piensa en presente: «Mi única motivación es ganar Roland Garros. Lo demás hoy es menos importante».(HG).

2014-06-08 15:43:12