Berlín, Alemania 15 julio.- La euforia reinó en Alemania ayer lunes luego de que la «Mannschaft» ganara su cuarto título mundial en Rio ante Argentina, donde la presidenta Cristina Kirchner recibió como héroes a sus jugadores, sobre todo al Balón de Oro Leo Messi.
En la anunciada ?final de los papas?, ni Francisco ni Benedicto XVI vieron el partido: el primero, apasionado del balompié, no lo hizo por «una cuestión de neutralidad», según dijo el jefe ceremonial del Vaticano, mientras su predecesor alemán «prefirió irse a dormir», aunque se alegró por la victoria de los suyos.
La presidenta argentina se unió a miles de argentinos que recibieron a su selección con muestras de agradecimiento y júbilo, en contraste con las caras largas de los futbolistas que cayeron el domingo 1-0 ante Alemania en la final del Mundial Brasil-2014.
«Ayer sentí un inmenso orgullo por cómo se defendieron los colores de Argentina», dijo Kirchner al recibir al seleccionado en el predio de la Asociación de Fútbol Argentino (AFA), 30 km al sur de Buenos Aires, donde bromeó con varios de los jugadores.
En Buenos Aires, miles de hinchas recibieron la llegada de los subcampeones después de una noche que terminó con incidentes violentos en el centro de la capital que dejaron un balance de 70 heridos y 120 detenidos, según el Gobierno.
Estallido de alegría
En Berlín, más de 250.000 personas vestidas con los colores nacionales (negro, rojo y oro) delante de la Puerta de Brandenburgo estallaron de alegría con el gol de G?tze, de 22 años.
Aplausos y el tema «We are the champions» del grupo Queen lanzó la fiesta que calentó el corazón de los hinchas que habían sufrido por el dramático partido y las bajas temperaturas de la noche germana. Muchos aficionados habían elegido verlo en sus casas, lo que se tradujo en un récord histórico de audiencia de 34,65 millones de telespectadores, siendo el acontecimiento más observado de la historia en Alemania.
La canciller Angela Merkel y el presidente Joachim Gauck habían visitado a los jugadores en el vestuario del Maracaná para felicitarlos, el domingo. Para Alemania es la cuarta corona mundial, pero la primera desde su reunificación en el otoño boreal de 1990. «Son unos maravillosos embajadores de Alemania, increíblemente simpáticos, eso me llena de emoción», estimó ayer lunes la ministra de Defensa, Ursula von der Leyen.
2014-07-15 17:15:10