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Histórico partido de LeBron James (41) y Kyrie Irving (41): ¡habrá sexto en Cleveland!

NBA, 14 de junio Si finalmente los Warriors son campeones, les siguen quedando dos balas, nadie podrá decir esta vez que el viento siempre les sopla a favor. Estos han sido, por ahora, los playoffs de las lesiones de Curry, del 1-3 contra los Thunder y, de repente, de las desgracias inesperadas en una Final que parecía ya con el piloto automático: 3-1 y de vuelta a Oakland. Primero la sanción a Draymond Green, que les dejó sin una pieza vital, el jugador que había estado en sus 88 victorias de la temporada.

Después, en el comienzo de la segunda parte, una lesión muy fea de rodilla de Andrew Bogut (todavía con 64-67) abrió un agujero negro donde más afectaba la baja de Green. La zona quedó desprotegida y en un intento por llegar donde normalmente no tienen que llegar, los exteriores empezaron a tratar de estar en mil partes para no estar en realidad en ninguna. La defensa entera entró en colapso, ni por dentro ni por fuera. Y la segunda parte fue un ejercicio de resistencia ante un final que pareció pronto destinado a fracasar.

Antes de ir con los Cavs, conviene que los Warriors entiendan hasta qué punto les ha hecho daño la actitud de Green, que les dejó en un momento crucial por una simple cuestión de autocontrol (o de ausencia de él). Ciertamente la NBA maniobró con criterios distintos a los de la Final del Oeste y ciertamente LeBron encendió el fuego en la pista y lo avivó ante la prensa. Pero era tarea de Draymond sujetar lo que no había podido mantener a buen recaudo en las series anteriores. Solo, en el cuarto partido, unos minutos más y… Sin él y sin Bogut, Kerr movió la rueda de mil maneras, probó con McAdoo, Ezeli y Varejao y hasta trató de arrastrar a Lue a un ultra small ball (con Curry, Thompson, Livingston, Iguodala y Barnes) que el técnico de los Cavs, ya con el control de la situación, declinó.

Tras un primer cuarto muy potente y un segundo extraordinario (61-61 al descanso), se vio que los Warriors no tenían esta vez recursos colectivos y que Stephen Curry (25 puntos, 5/14 en triples, las mismas asistencias que pérdidas) no tenía espacios sin Green haciendo de válvula de escape. La actividad de Iguodala, esta vez mareado por LeBron, y las heroicidades de Klay Thompson (18 puntos en el segundo cuarto, 37 totales) no bastaron. En el último cuarto hubo una mínima llamada a la heroica, pero esta vez los tiros no entraron. Y la defensa no estaba allí.

De la inseguridad que invadió a los Warriors sacaron tajada Kyrie Irving y LeBron James, que olieron la oportunidad de retrasar las vacaciones y se aferraron a ella con una actuación descomunal, memorable. LeBron, convertido en enemigo público número 1, fue perseguido desde la salida del hotel por los aficionados, pero en realidad el que no le gusta que le persiga es Green. Jugó muy cómodo (41 puntos, 16 rebotes, 7 asistencias), se hizo con el control de todo lo que pasó en la pista y anotó desde todas las posiciones en un clínic de tiro al que se sumó un Irving absolutamente sedoso: otros 41 puntos, 17/24 en tiros.

2016-06-14 13:58:36