

AFP / Adrian Dennis
El atleta jamaicano Usain Bolt gesticulando durante un evento en la Cidade Das Artes de Rio de Janeiro, el 8 de agosto de 2016
Nunca fue buena idea tener a dos reyes en el mismo palacio, pero una vez cada cuatro años los dioses olímpicos hacen una excepción. Es el día grande de los Juegos, cuando el hombre más rápido del mundo toma el relevo del mejor nadador de la historia. Todo en la misma jornada. Todo en Rio.
Usain Bolt, doble tricampeón olímpico, pisará por primera vez este sábado el tartán carioca para las eliminatorias de los 100 metros con los ojos de todo el mundo puestos en él, que se paseó por Pekín hace ocho años quemando récords como si trotara por la playa y que vuela por las pistas con la alegría descarada de los genios.
Desde entonces, nadie ha sido más rápido y ahí están sus seis oros de testigo. Con el triplete en los 100, 200 y 4×100 metros de China actualizado en Londres, aquel niño de Kingston que se abonó a la velocidad desde la escuela desembarca en Rio para echar el telón dorado a una carrera de leyenda.
Aunque ni siquiera al mejor atleta de la historia lo invitan por la cara a una final olímpica. Habitualmente un trámite burocrático para Bolt, la clasificación del sábado en los 100 metros servirá esta vez para atisbar el estado de la lesión muscular que sufrió a principios de julio.
– La despedida del tiburón –
AFP / Olivier Morin
La velocista jamaicana Shelly-Ann Fraser-Pryce trsa competir en la ronda clasificatoria para los 100 metros femeninos en los Juegos Olímpicos de Rio-0216, el 12 de agosto de 2016
Afilando su asalto al trono estarán el estadounidense Justin Gatlin, que a sus 34 años sigue en forma y aparece como su mayor amenaza, y el también jamaicano Yohan Blake, de 26 años.
En la pista no hay amigos y todo el mundo quiere derrocar al rey.
Bien lo sabe su compatriota Shelly-Ann Fraser-Pryce, la emperatriz de la velocidad, que saldrá en la noche a la pista del Engenhao a volar a su tercer título consecutivo en la apasionante final de los 100 metros, donde la holandesa Dafne Schippers correrá por devolverle a Europa un título que perdió hace más de tres décadas.
Casi a la misma hora, Phelps podría colgarle un último oro a su idilio infinito con la piscina si decide lanzarse al relevo del 4×100 para tratar de sumar su vigesimotercer oro a una carrera a la que no le cabe más brillo.
En caso de victoria, se iría de Rio con cuatro nuevos títulos y una plata, mientras que la imperial Ledecky podría sumar su cuarto oro brasileño en el relevo femenino.
– ‘¡Vamos mujer!’ –
L
AFP / Javier Soriano
La tenista puertorriqueña Mónica Puig celebra su victoria en las semifinales femeninas de Rio-2016 ante la checa Petra Kvitova, el 12 de agosto de 2016 en Rio de Janeiro
a historia, sin embargo, también tiene la agenda llena este sábado en Latinoamérica. Aferrada a la raqueta de Mónica Puig, la isla de Puerto Rico puede conseguir el primer oro olímpico de su historia, cuando esta tenista de 22 años salga a la cancha para enfrentarse en la final contra la alemana Angelique Kerber, número 2 del mundo.
Ya con medalla asegurada, un triunfo la convertiría en la primera mujer puertorriqueña en subirse a un podio, además de darle la mayor alegría olímpica al tenis femenino de la región, superando la plata de la argentina Gabriela Sabatini en Seúl-1988.
«¡Vamos mujer!», se dijo a sí misma en la zona mixta al recordar la ristra de récords que le aguardan tras la red.
La misma sobre la que el argentino Juan Martín del Potro quiere seguir con su resurrección olímpica en la emocionante semifinal masculina. Pero entre el inesperado verdugo del todopoderoso Novak Djokovic y su medalla soñada se ha interpuesto un viejo conocido al que el aire de Rio también le está sanando las heridas.
Un día después de conquistar el oro en dobles, un Rafa Nadal al que todavía le duele su ausencia en Londres saldrá con todo por repetir su memorable final de Pekín-2008 y recordar aquellos tiempos en los que el tenis mundial estaba rendido a su explosividad española.
Pero las televisiones de Sudamérica, sin embargo, estarán ocupadas a partir de las 17H15 GMT. A esa hora, los dos gigantes del continente, Argentina y Brasil, disputarán un clásico de alto voltaje en la cancha de básquet, donde la generación dorada podría darse el gusto en su último tango internacional de dejar a los anfitriones al borde del abismo.
Un túnel del que pareció salir la Seleçao de un Neymar todavía desconocido para el arco con su goleada ante Dinamarca, tras los decepcionantes empates contra Sudáfrica e Iraq.
Se acabaron los ensayos y la ‘canarinha’ se enfrentará ante Colombia a su primera prueba de fuego en los cuartos de final, donde un paso en falso podría costarle un fracaso histórico en casa. Otro.
13AGO2016
2016-08-13 09:39:22