Politica

Jorge Prats responde a calificativos le atribuyó a su persona Mejía Ricart

Santo Domingo, RD 17 febrero.- El abogado constitucionalista Eduardo Jorge Prats, representante activo del nuevo liderazgo perredeísta, respondió a Tirso Mejía Ricart, quien lo llamó «condottiere», una especie de comandante de soldados mercenarios; y «tránsfuga», político sin valor alguno en el mercado que anda de partido en partido.

Los señalamientos son en respuesta a una reciente comparecencia televisiva en la que Jorge Prats aludió a Mejía Ricart y a Hugo Tolentino Dipp como «parte de la gerontocracia perredeísta que lleva más de 50 años copando los puestos de dirección y las representaciones del PRD en las posiciones de Estado que han correspondido al partido, estrangulando espacios y oportunidades a tres generaciones de jóvenes perredeístas».

Prats señaló a Mejía Ricart y a Tolentino Dipp como parte de los dirigentes que han ostentado diputaciones del PRD sin ganarlas en convenciones, al tiempo de invitar al grupo de gerentócratas perredeístas que acompañan a Hipólito Mejía, a imitar el grande gesto del Papa, quien ha renunciado para cederle su pontificio a un relevo con nuevas energías.

«Aclarar que desde 1982 milito en el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) y que, desde mi graduación como licenciado en Derecho en 1987, he trabajado en diferentes firmas de abogados, en específico las firmas Esquea & Valenzuela y Pellerano & Herrera», argumentó Prats y agregó que «fui también director ejecutivo de la Fundación Institucionalidad y Justicia (FINJUS) desde 1996 hasta 2000 y, en 2000, en esa condición, le organizamos y pagamos una puesta en circulación de una obra del señor Mejía Ricart, cuyo título no recuerdo».

Añadió que desde 1991, es profesor de Derecho Constitucional, Derecho Administrativo y Derecho Económico en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM) y ha impartido cursos en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, en el Instituto Militar de Educación Superior y en la Fundación Global Democracia y Desarrollo (FUNGLODE), entre otras instituciones de la Capital y del resto del país.

Señaló que en el 2000 fue designado Consultor Jurídico del Banco Central por iniciativa del Gobernador Frank Guerrero Prats ?que no es su familiar-, cargo al que renunció en 2003, no sin antes trabajar en la Ley Monetaria y Financiera definitivamente aprobada en diciembre de 2002, tras una década de estancamiento en el Congreso Nacional. Junto con Virgilio Bello Rosa, soy de los pocos funcionarios del período 2000-2004 que renunció a su posición.

«Tras 22 años de ser empleado, en marzo de 2003 fundé mi firma de abogados en la que presto servicios profesionales a clientes empresariales. Contrario a algunos que no tienen que trabajar para vivir, desde los 18 años de edad he trabajado ininterrumpidamente, siguiendo el modelo de mi padre, el Dr. Pedro Jorge Blanco, que trabajó como médico hasta el último día de su vida», enfatizó.

Recordó que «en 2004, acompañé a Hatuey Decamps en la fundación del Partido Revolucionario Social Demócrata (PRSD), ante la traición al principio de la no reelección presidencial que cometió el PRD, bajo la égida de Hipólito Mejía, al reformar la Constitución en 2002, con el silencio cómplice o la participación entusiasta de muchos de quienes hoy se proclamen como los exclusivos y legítimos herederos del partido».

Señaló que «contrario a quienes han logrado sus candidaturas y puestos electivos en base al dedo de las estructuras partidarias, en 2006 recorrí todo el Distrito Nacional buscando el voto de mis conciudadanos para la Senaduría de esta demarcación. En un momento llegué a tener el 15% de las simpatías electorales, pese a que era impulsado por un partido minoritario de reciente formación. Por demás, nunca en mi vida insulté a José Francisco Peña Gómez ni a ningún dirigente ni compañero del partido para presionarlo con tal de que me concediese una candidatura a diputación o a cargo electivo alguno».

«A partir de 2007, retorné al PRD a trabajar junto con Miguel Vargas Maldonado, específicamente en el campo legal, en donde, gustosamente y de modo gratuito, he representado al partido y a su presidente en los contenciosos electorales, incluyendo, aparte de la defensa legal del PRD y su presidente ante la insubordinación de una facción sediciosa, la representación de los cargos directivos de Orlando Jorge Mera y Geanilda Vásquez, ante las impugnaciones de algunos compañeros, así como la diputación de Carlos Gabriel García, cuyo triunfo fue cuestionado por el Partido Quisqueyano Demócrata», dijo.

«Desde 2006 hasta 2010, pertenecí a la Comisión de Juristas que trabajó en el anteproyecto de reforma constitucional, así como a la comisión designada por el presidente del PRD para negociar los pactos políticos que condujeron a prohibir la reelección presidencial consecutiva en base a la fórmula de la Constitución de 1963, que es la misma recogida por José Francisco Peña Gómez en la reforma constitucional de 1994», recordó.

Señaló que «fruto de esos acuerdos, resultó, además, la creación del Tribunal Constitucional que, desde la fundación del PRD en Cuba hasta ahora, ha formado parte del ideario político liberal del PRD. Estoy orgulloso de haber participado en esos acuerdos porque no fue una alianza oculta para perjudicar a los candidatos del PRD, como se hizo en 2008, 2010 y 2011, sino un pacto público y transparente para sacar adelante una Constitución democrática y garantista, y no el adefesio de 2002, hecho solo con el propósito de permitir la reelección de Hipólito Mejía».

«Soy ante todo abogado y profesor universitario. Puede estar seguro el Sr. Mejía Ricart que, en 2016, cuando el PRD llegue al poder, mientras mis alumnos me encontrarán en las aulas universitarias y mis clientes en mi bufete y en los tribunales, posiblemente él estará ocupando una posición ministerial, como ha sido la tradición en una gerontocracia que lo que ha fomentado en el PRD es la «mediocracia» a la que se refería José Ingenieros en su célebre obra sobre «El hombre mediocre». Insisto, yo vivo de mi trabajo, no de la política, manifestó.

«Reitero lo que he dicho en otras ocasiones: ojalá que algunos líderes imiten el ejemplo de Benedicto XVI y den paso a nuevas generaciones que puedan servir al país y no se erijan en obstáculo al cambio, visible hasta en la propia naturaleza. El momento en el PRD y en el país es de quienes tienen más futuro que historia, como es el caso de Miguel Vargas Maldonado y un nutrido grupo de jóvenes y valiosos dirigentes de todo el país», finalizó.

2013-02-17 19:07:32