El presidente Danilo Medina en conversación con el Papa Francisco, el Vaticano. (Archivo)
Ramón Urbáez
SANTO DOMINGO, RD, 12 de Mayo de 2016.- En su primera visita como jefe de Estado al santuario de La Virgen de la Altagracia, el 21 de enero de 2013, el presidente Danilo Medina, hizo apresurar al obispo Nicanor Peña Rodríguez y al rector de la Basílica, reverendo Evaristo Areché.
Se presentó una hora antes de la misa solemne pautada para las 10:00 de la mañana. El obispo se adelantó para terminar de revestirse cuando oyó al párroco que le dijo «llegó el Presidente».
Afuera, en la explanada frontal del santuario, una multitud gritaba y ovacionaba al flamante mandatario.
«Si sigue como va, le damos 4 años más», se leía en una pancarta que sostenía una dama enfrente del gentío, vigilado por la seguridad y las filas del Batallón Presidencial que se preparaba para rendir los honores militares de estilo.
A ratos, en medio de la algarabía, se imponían las voces de muchos que daban vida en un inusitado coro a las letras de la pancarta.
La cartela, con trazos morados y amarillos, como los colores del partido del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), terminaba con la frase «Atentamente, el pueblo».
Como dijo el apóstol Pedro en la casa de Cornelio, refiriéndose a los comienzos de la misión de Cristo: «La cosa comenzó en Galilea» (Hch 10,37), de la reelección del presidente Danilo Medina yo, que fui testigo del hecho, podría decir que «la cosa comenzó en Higüey», a los pies de la Virgen.
Desde el principio, la iglesia tiene como punto de referencia lo que dijo e hizo Jesús, es decir, su enseñanza y su acción, su misión.
Y desde el principio, por igual, una multitud de peregrinos, munícipes de Higuey y militantes del partido de gobierno, vieron en las ejecutorias del nuevo presidente un estilo propio de gobernar.
Lula Da Silva
En la primera página de Listín Diario, el día siguiente de los actos de Higüey, el 22 de enero de 2013, se publicó la fotografía de la señora con la pancarta que sugería muy remotamente, demasiado temprano aún, la posibilidad de la reelección de Medina, lo que causó sorpresa y rechazo de «tan inexplicable osadía».
«Que en vez de favorecer, causa daño a la democracia», como escribieron algunos y comentaron otros.
Apenas una semana después, el ex presidente de Brasil, Luiz Ignácio Lula, quien visitó el país el 30 de enero del mismo año, dio una especie de espaldarazo a las prematuras insinuaciones reeleccionistas de Higuey.
«Un mandato de cuatro años es muy poco para un hombre que tiene tantos deseos de trabajar y hacer cosas buenas para su pueblo, como el presidente Medina», dijo Lula en un discurso que pronunció en un acto en el Palacio Nacional, que fue reseñado en portada por los diarios.
El Cardenal
Previo a la pancarta de Higüey y lo dicho por Lula, ya Medina había alcanzado un nivel de popularidad más alto que cualquier otro Presidente en la historia de la democracia dominicana, según las mediciones nacionales y extranjeras.
El cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez consideró entonces el cambio de gobierno, que permitió el ascenso al poder de Medina, como el acontecimiento más importante del año 2012.
«Con su estilo de gobernar, comedimiento y frugalidad, Medina ha hecho renacer las esperanzas de los dominicanos», dijo el purpurado en unas declaraciones que el Listín también reseñó en portada.
«Es indiscutible que lo más importante y positivo este año que termina es el cambio de gobierno, después de Fernández ha sido elegido Medina, que ha imprimido su propio sello y todo el mundo ya conoce su buena forma de conducirse», valoró el Cardenal.
Apenas un mes después de la toma de posesión el 16 de agosto de 2012, su popularidad llegó al techo, con su primera «visita sorpresa» al sector de La Barquita, un bolsón de miseria enclavado en la margen occidental del río Ozama, inundado permanentemente por aguas contaminadas y cloacales.
Al concluir esta visita, era tal la multitud que lo esperada en la espaciosa avenida San Vicente de Paúl, de Los Mina, que la seguridad perdió el control, y Medina tuvo que bajar de la yipeta y mezclarse entre el gentío, como en los mejores momentos de la campaña electoral que lo llevó al triunfo en primera vuelta el 20 de mayo de 2012.
«Si mejora la calidad de vida de la gente, construyendo una sociedad más homogénea, el país tendría un clima de paz colectivo», dijo. «Nos proponemos trabajar duro para lograrlo».
En las instituciones y los hombres que asumen su responsabilidad, se ha de ver una señal de la presencia de Dios, que guía los acontecimientos de la historia. «Todo poder viene de Dios», dice la Biblia en Romanos 13,1. En esto se apoya el deber de acatamiento a las leyes y a quien ejerce la autoridad.
Desde su primera visita a la Basílica de La Altagracia, el presidente Medina ha mantenido su popularidad y todos los pronósticos favorecen su reelección en las elecciones del próximo domingo 15 de mayo.
Dios así lo quiere, porque no en vano «la cosa comenzó en Higüey».
2016-05-12 02:38:40