

1 Oct 2016
AFP / César Manso
Unos partidarios del líder del PSOE, Pedro Sánchez, se congregan delante de la sede del partido en Madrid para expresarle su apoyo durante la reunión extraordinaria del comité federal el 1 de octubre de 2016
Los socialistas españoles mantenían este sábado en Madrid una tensa reunión que decidirá la suerte de su líder, Pedro Sánchez, y probablemente el futuro político inmediato de España, empantanada desde hace más de nueve meses.
«¡No es no!», gritaban más de cien militantes afines a Sánchez, congregados frente a la sede nacional del partido para defender la firme oposición de éste a que los socialistas faciliten un Gobierno en minoría del Partido Popular.
Pasado el mediodía, el bloqueo era total entre los dos bandos enfrentados en el comité federal del PSOE, una especie de ‘parlamento’ del partido formado por cerca de 300 integrantes.
Al salir para un receso, varios participantes indicaron a la prensa que de momento no había acuerdo sobre el orden del día, que determinará si Sánchez sigue en el cargo.
El actual líder del PSOE está fuertemente debilitado desde que el miércoles dimitió la mitad de la cúpula dirigente del partido y espera recuperar su impulso convocando unas primarias el próximo 23 de octubre, con la esperanza de que los militantes lo revaliden en el cargo.
Sus detractores, en cambio, no reconocen ya su autoridad y quieren que el partido quede de forma interina en manos de una gestora.
En caso de prosperar esta opción y no la convocatoria de unas primarias, Sánchez dijo el viernes que dimitiría.
AFP / César Manso
El líder del PSOE, Pedro Sánchez, llega el 1 de octubre de 2016 a la sede del partido en Madrid, para asistir a la reunión extraordinaria del comité federal
«No podría administrar una posición que no comparto», acotó el líder socialista, de 44 años, quien en 2014 fue el primer elegido directamente por la militancia.
El nudo del conflicto está en si el PSOE debe continuar impidiendo que el Partido Popular gobierne en minoría, posición que defiende Sánchez, o si, por el contrario, debe abstenerse en el Parlamento y permitir que Mariano Rajoy siga de presidente del Ejecutivo, tras más de nueve meses de interinidad.
«Para todos es muy penoso» el bloqueo reinante hasta ahora y «se está intentando, por pura responsabilidad (…), llegar a un acuerdo», dijo a los periodistas María Antonia Pérez León, integrante del comité federal y favorable a Sánchez.
– Una militancia indignada –
Pedro Sánchez ha insistido en que no se debe facilitar el Gobierno al PP, sino explorar un Ejecutivo alternativo con el apoyo de Podemos, de los que muchos no se fían en el PSOE.
Dicha alternativa supondría buscar también un acuerdo con los nacionalistas catalanes, quienes piden un referendo de independencia inaceptable para el PSOE.
Los críticos del actual secretario general socialista le contestan que, con 85 diputados en el Parlamento, no se puede gobernar, y le reprochan además haber cosechado los peores resultados históricos para el PSOE en las elecciones generales de diciembre y junio, y en las autonómicas de Galicia y País Vasco el domingo pasado.
Los simpatizantes de Sánchez creen, sin embargo, que debe primar el principio de oposición frontal al PP y este sábado no dejaban de cargar contra quienes defienden la abstención.
AFP / Javier Soriano
Unos partidarios del líder del PSOE, Pedro Sánchez, le muestran su apoyo el 1 de octubre de 2016 delante de la sede del partido en Madrid, durante la reunión extraordinaria del comité federal
«Todo esto me parece una conspiración que nunca se ha visto en el partido», dijo a la AFP Francisco Gómez Martín, un veterano militante que se encadenó 26 horas en la sede del PSOE en Mérida (Badajoz) tras conocer el miércoles el intento de derrocamiento de Sánchez.
«El partido no es de ellos (los dirigentes), es de los militantes, de los que están trabajando en las calles y en los pueblos», abundó Laura Martínez, del pueblo de Loeches, a unos 20 kilómetros de Madrid.
Los simpatizantes de Sánchez estaban además enfurecidos con Susana Díaz, la influyente presidenta socialista de Andalucía, a la que atribuyen la ambición de querer dirigir el partido tras el «golpe de mano» del miércoles.
Presidente del Gobierno desde 2011, Rajoy ganó las legislativas de junio, pero con 137 diputados de los 350 del Parlamento, su Partido Popular quedó lejos de una mayoría necesaria para gobernar, por lo que le es necesaria al menos la abstención del PSOE para mantenerse en el poder.
En caso de persistir el bloqueo hasta el 31 de octubre, se disolverá el Parlamento y se convocarán nuevas elecciones legislativas en diciembre, las terceras en apenas un año, algo insólito en España y Europa.
2016-10-01 10:06:19