Politica

Otegi cree que ETA debe iniciar un debate «sobre su futuro»

AFP / Ander Gillenea

Arnaldo Otegi habla durante la entrevista con la AFP, el pasado jueves 6 de abril en la localidad vasca de Rentería (Guipúzcoa)

Arnaldo Otegi, exdirigente de Batasuna (antes considerada el brazo político de ETA), cree que la entrega de armas de la banda es un «acontecimiento histórico» que deberá llevar a «un debate entre sus militantes sobre su propio futuro».

«Muchas veces se utiliza la palabra histórica y se manosea la palabra histórica, y eso pierde valor», reconoce en una entrevista a la AFP este exmiembro de ETA y actual dirigente del movimiento independentista Sortu.

«Pero yo creo que una organización como ETA desaparezca o se desarme en mitad de Europa en el año 2017, pues me parece que es un acontecimiento histórico», prosiguió.

¿Y hay que pedir la disolución de ETA? «Creo que ETA tendrá que iniciar un debate entre sus militantes sobre su propio futuro», responde en esta entrevista realizada el pasado jueves, horas antes de que ETA anunciara su desarme para el sábado.

«Yo no voy a hacer interpelaciones públicas en términos de pedirle a ETA, exigirle a ETA, interpelar a ETA, porque me parece que es poco eficaz», precisó.

«Yo no he hecho ningún tipo de petición pública para el desarme, ni hice ningún tipo de petición pública para el cese de la actividad armada, y, sin embargo, estos dos pasos se han dado», añadió Otegi. «Las labores discretas y con una cierta prudencia funcionan mejor en estos casos».

Otegi, de 58 años, terminó en marzo de 2016 de cumplir una condena de seis años y medio de prisión por intentar refundar Batasuna.

Controvertido por su rechazo a pedir abiertamente perdón a las víctimas de ETA en nombre de la banda, también fue de los primeros en apoyar el fin de la violencia.

Según las autoridades, la violencia de ETA causó 829 muertes entre 1969 y 2010, muchas de ellas policías y guardias civiles, pero también políticos, empresarios o simplemente anónimos peatones alcanzados por sus bombas.

La organización separatista fundada en 1959 anunció en 2011 su renuncia definitiva a la lucha armada, pero no se desarmó.

El jueves, emitió un comunicado anunciando que procedería este sábado a su «desarme total» y, como primer gesto, entregó a las autoridades francesas, a través de intermediarios, una lista con sus depósitos de armas.

La Comisión Internacional de Verificación, una estructura no reconocida por los Gobiernos de España y Francia, confirmó este sábado la entrega de esta lista a las autoridades francesas.

Otegi estuvo encarcelado una decena de años, pero nunca por crímenes de sangre. En privado, se encontró con víctimas de ETA, unas reuniones «duras» porque, cuando uno «se encuentra con lo que es la lógica humana, si es capaz de empatizar con la otra persona, (uno ve) la tragedia que nos ha tocado vivir y de la que de cierta manera somos responsables», dijo a la AFP.

AFP / Ander Gillenea

Arnaldo Otegi habla durante la entrevista con la AFP, el pasado jueves 6 de abril en la localidad vasca de Rentería (Guipúzcoa)

Arnaldo Otegi, exdirigente de Batasuna (antes considerada el brazo político de ETA), cree que la entrega de armas de la banda es un «acontecimiento histórico» que deberá llevar a «un debate entre sus militantes sobre su propio futuro».

«Muchas veces se utiliza la palabra histórica y se manosea la palabra histórica, y eso pierde valor», reconoce en una entrevista a la AFP este exmiembro de ETA y actual dirigente del movimiento independentista Sortu.

«Pero yo creo que una organización como ETA desaparezca o se desarme en mitad de Europa en el año 2017, pues me parece que es un acontecimiento histórico», prosiguió.

¿Y hay que pedir la disolución de ETA? «Creo que ETA tendrá que iniciar un debate entre sus militantes sobre su propio futuro», responde en esta entrevista realizada el pasado jueves, horas antes de que ETA anunciara su desarme para el sábado.

«Yo no voy a hacer interpelaciones públicas en términos de pedirle a ETA, exigirle a ETA, interpelar a ETA, porque me parece que es poco eficaz», precisó.

«Yo no he hecho ningún tipo de petición pública para el desarme, ni hice ningún tipo de petición pública para el cese de la actividad armada, y, sin embargo, estos dos pasos se han dado», añadió Otegi. «Las labores discretas y con una cierta prudencia funcionan mejor en estos casos».

Otegi, de 58 años, terminó en marzo de 2016 de cumplir una condena de seis años y medio de prisión por intentar refundar Batasuna.

Controvertido por su rechazo a pedir abiertamente perdón a las víctimas de ETA en nombre de la banda, también fue de los primeros en apoyar el fin de la violencia.

Según las autoridades, la violencia de ETA causó 829 muertes entre 1969 y 2010, muchas de ellas policías y guardias civiles, pero también políticos, empresarios o simplemente anónimos peatones alcanzados por sus bombas.

La organización separatista fundada en 1959 anunció en 2011 su renuncia definitiva a la lucha armada, pero no se desarmó.

El jueves, emitió un comunicado anunciando que procedería este sábado a su «desarme total» y, como primer gesto, entregó a las autoridades francesas, a través de intermediarios, una lista con sus depósitos de armas.

La Comisión Internacional de Verificación, una estructura no reconocida por los Gobiernos de España y Francia, confirmó este sábado la entrega de esta lista a las autoridades francesas.

Otegi estuvo encarcelado una decena de años, pero nunca por crímenes de sangre. En privado, se encontró con víctimas de ETA, unas reuniones «duras» porque, cuando uno «se encuentra con lo que es la lógica humana, si es capaz de empatizar con la otra persona, (uno ve) la tragedia que nos ha tocado vivir y de la que de cierta manera somos responsables», dijo a la AFP.

2017-04-08 08:24:53