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Elecciones en Irán muestran la solidez de la revolución islámica

Por Ulises Canales Corresponsal Jefe/Beirut

La Habana, 13 may (PL) La diplomacia fuerte y sus réditos para el anhelado despegue económico de Irán pautan el curso de la campaña electoral en la cual los candidatos conservadores no escatiman en medios para desarmar al presidente moderado Hassan Rouhani.

Con la cruzada por la jefatura del Estado ya en marcha, el rol de Irán en las recientes conversaciones de Astana sobre Siria y los beneficios económicos -o no- del acuerdo nuclear de 2015 relegaron a segundos planos críticas iniciales al proceso por la desmedida inscripción de mil 636 aspirantes en estos comicios.

Aunque con matices y reservas en asuntos de índole económica, utilizados para golpear al mandatario saliente, todos los candidatos defendieron las posiciones de Teherán frente a Occidente en la ejecución del pacto atómico firmado en julio de 2015 en Viena con los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU más Alemania.

Y es que las duodécimas presidenciales de Irán, previstas para el 19 de mayo, se perfilan como otra demostración de la solidez de la Revolución Islámica, obviamente, sin soslayar disensos políticos y grandes desafíos de la que llaman Economía de Resistencia.

En el exterior, el proceso suscita especulaciones de círculos occidentales respecto al rumbo que pudiera tomar ese país, pero a lo interno prevalece una certeza lapidaria: ni reformistas ni conservadores cuestionan la existencia de la república islámica nacida en 1979.

De hecho, existe inobjetable conexión con el líder supremo iraní, ayatolah Alí Khamenei, de parte de las dos tendencias políticas predominantes; la conservadora o principista (por adherirse a principios fundacionales de la revolución) y la reformista que incluye a moderados y aperturistas como Rouhani y su primer vicepresidente, Es’haq Jahangiri, también postulado.

‘Gracias al acuerdo nuclear, nosotros no sólo eliminamos las sanciones sino que también hemos progresado en la tecnología nuclear’, aseveró Rouhani al indicar que el incremento de la exportación de petróleo a dos millones de barriles por día se logró después de dicho pacto.

Sin el Plan de Acción Conjunta Integral (PACI, nombre oficial del acuerdo), las ventas iraníes de crudo habrían sido de apenas 200 mil barriles por día, acotó el aspirante a la reelección ante los conservadores Ebrahim Raeisi, Mohammad Baqer Ghalibaf y Mostafa Aqa-Mirsalim.

Mientras el candidato reformista y primer vicepresidente, Es’haq Jahangiri, acusó a Estados Unidos de incumplir sus obligaciones con el PACI y pidió el cese de los obstáculos bancarios, Ghalibaf, conservador y alcalde de Teherán, elogió el ‘poder de la diplomacia’ iraní.

Aqa-Mirsalim, exministro de Cultura y Orientación Islámica y consejero de 1981 a 1989 del entonces presidente Khamenei (hoy líder supremo), señaló que el PACI ‘hizo al mundo escuchar la voz de inocencia del pueblo iraní’ que sólo persigue el uso pacífico de la tecnología atómica.

Los otros dos aspirantes son el reformista Mostafa Hashemi-Taba, quien fue vicepresidente en el gobierno del recién fallecido ayatolah Alí Akbar Hashemi Rafsanjani, y el principista Ebrahim Raisi, exfiscal general y jefe del santuario del Imán Reza en Mashhad.

Aqa-Mirsalim emerge como el gran retador de Rouhani e insiste en dirimir la pelea presidencial en el terreno socioeconómico, usando los que cree puntos débiles del PACI.

Por mucho que el presidente enarbola como gran logro de su gestión la multiplicidad de convenios y transacciones con gobiernos y compañías europeas tras el pacto nuclear, un sondeo con mil iraníes hecho por IranPoll.com del 11 al 14 de abril arrojó que el 54 por ciento consideró sus niveles de ingresos ‘muy duros o difíciles’.

Según la encuesta, el 35 por ciento sintió que su situación económica familiar se deterioró respecto a la de hace cuatro años y apenas el 11 por ciento dijo que había mejorado, pero lo indiscutible es que la prosperidad prometida con el fin de las sanciones aún no se palpa. Siguen altos el desempleo, la inflación y la pobreza en algunas regiones, y eso podría pasar factura.(Tomado de Semanario Orbe)

2017-05-13 08:51:17