Por César Mariño García
BOGOTA, 30 abr (Xinhua) –– El que Gustavo Petro haya permanecido en los primeros lugares de intención de voto en la actual campaña electoral en Colombia tiene mucho que ver con su capacidad de convocatoria en la plaza pública.
Desde su lanzamiento como candidato presidencial para el periodo 2018-2022, el candidato progresista ha recorrido todas las regiones del país en maratonianas jornadas que, muchas veces, han incluido intervenciones públicas en plazas de diferentes poblaciones y durante las que ha logrado que su nombre sea coreado y vitoreado por miles de personas.
A sus 58 años, Petro, nacido en Ciénaga de Oro, una pequeña localidad del departamento septentrional de Córdoba, ha encontrado en la plaza pública la mejor forma de incrementar su caudal electoral, representado en su mayoría por jóvenes y por sectores vulnerables de la sociedad.
Sobre la tarima, el aspirante se autodefine como un hombre de extracción humilde y hace gala de una oratoria elocuente respaldada por propuestas que no están en las agendas de los políticos tradicionales en el país andino ni de sus adversarios en la contienda electoral.
El último sondeo estadístico lo ubicó en el segundo lugar en intención de voto con un 31 por ciento, diez puntos por debajo de Iván Duque, el candidato del Centro Democrático Alternativo y con quien se enfrentaría, de acuerdo con estos pronósticos, en una segunda vuelta.
«Petro encarna la posibilidad del tránsito del conflicto armado colombiano a una verdadera paz. Una paz con transformaciones sociales que van más allá de los acuerdos firmados con las FARC», dice a Xinhua Román Vega, organizador de una manifestación en favor del candidato en la localidad de Suba, al noroccidente de Bogotá.
Estas transformaciones, precisa, implican que «el sector rural, el campesinado, tenga trabajo y tierra para producir». «Petro propone una economía productiva, rural y urbana, alejada de la economía dependiente de un solo sector productivo».
Mientras espera la llegada del candidato a la plaza pública, Vega asegura que ningún otro aspirante ha sido capaz de poner temas trascendentales para el desarrollo del país sobre la mesa, lo que le ha granjeado a Petro el apoyo popular.
«Que la salud no sea más una mercancía, que todos los colombianos podamos acceder a una prestación de este servicio con calidad, también la gratuidad en la educación superior para todos los jóvenes que hoy son excluidos de las universidades. No son solamente promesas, son propuestas sustentadas con formas de cómo lograrlo», asegura el entrevistado.
En diferentes ocasiones Petro ha señalado que la mejor manera de obtener recursos para estos cambios, que suponen un giro de 180 grados en la economía colombiana, es imponer impuestos a los poseedores de latifundios hoy improductivos o, en su defecto, que el Estado los compre para activar la economía agrícola.
Aunque esta propuesta y otras como la del tránsito de las energías fósiles a las limpias y renovables han sido catalogadas como utópicas por algunos de sus adversarios y copiadas por otros, los seguidores de Petro lo señalan como el hombre capaz de llevarlas a cabo por estar alejado de la política tradicional colombiana, en la que la corrupción ha sido la protagonista.
«Para mí Petro es el anhelo de democracia política y social en un país que ha sido gobernado durante dos siglos por muy pocos con su propio derecho y para sus propios intereses. Es la posibilidad de terminar con la oligarquía, así de simple», concluye el simpatizante.
FAVORITO ENTRE LOS JÓVENES
Según la última encuesta, Petro supera a su inmediato rival, Iván Duque, en la intención de voto de la población entre los 18 y 24 años.
Aspectos como la lucha animalista y el cuidado del medio ambiente, muy en boga entre la población joven colombiana y que el candidato abordó cuando fue alcalde de Bogotá entre 2012 y 2015, son los argumentos que esgrimen los jóvenes que votarán por él el próximo 27 de mayo.
«Petro fue quien implementó la primera política pública de protección y bienestar animal en Bogotá. En su administración se cancelaron las corridas de toros, se dignificó la vida de los equinos al eliminar completamente los vehículos de tracción animal y se reformuló la orientación del programa de zoonosis de la ciudad», explica Catalina Reyes Vargas, bióloga y activista en favor de los animales de Bogotá.
La implementación del primer programa de taxis eléctricos en la ciudad y la defensa de la reserva natural Van Der Hammen, en el norte de Bogotá, con su negativa a que se construyesen viviendas en ella, son otros temas que los jóvenes destacan.
«Preocuparse por los humedales, proponer la defensa del agua como eje central de la vida, eso solamente lo hace un verdadero ambientalista y Petro ya demostró que sabe y puede hacerlo», concreta la joven, que coordina la plataforma Animales Libres de Tortura (ALTO).
En su discurso en Suba, Gustavo Petro hizo énfasis en su política de salud pública. «Cualquiera que quiera una nación grande llamada Colombia en 20, 30 o 10 años, debe empezar por construir una política prioritaria del cuidado integral de la salud, de la alimentación y del afecto a los niños entre cero y cinco años de edad».
«Si cuando lleguemos a gobernar no somos capaces de llevar a toda Colombia a decir con orgullo que en Colombia no muere un solo niño, ni una sola niña de hambre, les pido que nos derrumben, que nos derroquen, nos saquen del Gobierno porque habríamos incumplido lo fundamental», agregó Petro.
Exmilitante del movimiento guerrillero M-19, cuyo desarme promovió entre 1989 y 1990, Petro es economista de la Universidad Externado de Colombia y fue dos veces congresista, cargo en el que sobresalió por sus fuertes denuncias sobre los vínculos de políticos colombianos con grupos paramilitares. Fin
2018-04-30 20:45:16