Politica

VEN, VEN… ORLANDO

Por Narciso Isa Conde

Escúchalo Orlando,

Escúchalo gaviota de la libertad.

Obsérvalo desde el cielo.

Usa, si es preciso, nuevamente, tu microscopio espacial.

Escríbelo como lo hacías antes de que tus pródigas manos se fueran tan

lejos… camino a la inmortalidad.

No te duermas.

No sueñes más allá del presente y el futuro de este planeta azotado por la insolidaridad.

Deja otros sueños para después.

No olvides nunca esta bella isla de tus desvelos.

No olvides sus hermosos valles y lindas montañas,

sus mares espectaculares,

sus playas serenas o caribes,

sus llanuras sembradas o desérticas,

sus entretenidos caminos y bulliciosos poblados,

sus campos y ciudades repletas de sol, tristeza y alegría.

No olvides su gente sencilla,

sus dulces mulatas.

sus altivos muchachos.

Recuérdate del pueblo llano y de su incansable lucha

por la libertad.

Te necesitamos, gaviota redentora.

Necesitamos tu aguda observación,

tus límpidos y potentes lentes.

tu voz bellamente graficada.

No importa que ya no puedas transmitirla a través el suave deslizamiento de tu vieja pluma fuente…

ni del agudo teclear de tu ya descartada maquinilla.

No importa que te resistas a usar las modernas

computadoras globalizadas.

Te necesitamos desde tu nueva dimensión.

Necesitamos que desde allá nos lleguen tus firmes, hermosas y penetrantes ideas.

Tu mente y espíritu prodigiosos.

Tu ser infinito.

Te invitamos a venir aquí, quedándote en el cielo.

A combatir aquí desde la serenidad sublime de tu eternidad.

Ven, Ven…Orlando.

Ven quedándote allá.

Camina hacia acá, pero sigue volando por allá.

Sigue gaviota, volando alto, más arriba, mucho más…

Sigue respirando ese aire dulce y puro.

Y ayúdanos desde allá a enfrentar estas amargas impurezas.

El cortesano sigue vivo y reencarnado.

Su «anillo» se ha multiplicado.

Tiene viejos y nuevos herederos.

Podría incluso morir su cuerpo y aun así tendremos

que exterminar su perversa descendencia.

Es tu antítesis.

Es la antítesis del Che.

No es inmortal como tú,

ni como Ernesto,

Pero es «inmorible»… por algún tiempo más.

Su engendro colorado se ha multiplicado por tres.

Blancos y morados cambiaron para peor.

¡Cuánto se parecen los dos a los colorados que dejaste en el poder!

Tres en uno.

Uno en tres.

Todos con la familia Drácula.

Todos con el clan Barnabás.

Igualados en la corrupción.

Protegidos por la impunidad.

Seducidos por la globalización.

Embriagados y empequeñecidos

por el neoliberalismo brutal.

Tu patria, Orlando necesita que le escribas,

Los campesinos, las campesinas, siguen sin tierra.

La patria toda se está quedando sin ella.

Se está quedando sin nada.

¿Recuerdas aquellas costas hermosas,

aquellas aguas verdeazules,

aquellas arenas de marfil,

aquellos ríos cantarines,

aquellas lagunas frescas

aquellos manglares hermosamente retorcidos,

aquellas montañas majestuosas…?

¿Recuerdas?

Orlando:

De esas costas…

De esas playas…

De esos consorcios…

De esos cañaverales…

De esos puertos y aeropuertos…

De esas empresas…

A la patria, a tu pueblo, no le queda casi nada.

¡Casi nada!

El despojo ha sido casi totalmente consumado.

Neoliberalmente consumado.

Casi todo esta privatizado.

¡Casi todo!

Nos estamos quedando sin riqueza propia,

sin producción nacional,

sin mercado local.

Con nuestros campos despoblados y empobrecidos.

Con los barrios empobrecidos multiplicados.

Con una delincuencia ensanchada y engordada.

Con una corruptela oficial desenfrenada.

Nuestra Patria, Orlando, está siendo saqueada y destruida.

Esta siendo asesinada, vilmente asesinada.

Los campesinos no tienen tierra,

y nuestra la patria se está quedando sin ella,

se está quedando casi sin nada.

Mercado transnacionalizado.

Clientes en lugar de ciudadanos/as.

«Población sobrante».

Paraíso de turistas y corporaciones.

Infierno para criollos y criollas.

Campo de vejaciones para inmigrantes y descendientes de haitianos.

En las minas nos dejan hoyos y veneno.

En la isla aire contaminado,

zonas de francas inundadas de sudor mal pagado…

Burger King, Pizza Hot,Mc Donald, Kentuky, Dunkinn Donuts…para sectores adinerados

No es mentira Orlando:

visto desde el interés colectivo todo, casi todo, se ha empeorado.

Por eso te necesitamos.

Más que ayer te necesitamos

Sabemos que por allá, rodeado de amor sin límites,

de la sensibilidad etérea y la alegría infinita

de los buenos espíritus… ha crecido.

¡¡ Te has multiplicado ¡!

Me imagino tus conversaciones con el viejo Marx.

Tus reflexiones con Vladimir Ilich.

Tus coloquios exquisitos con el Tío Ho.

Tus diálogos con el inmenso Che.

Tus caminatas con Manolo.

Tus conversatorios abrileños con Francis.

Tus romances intelectuales.

Con Minerva, Patria y María Teresa.

Pienso en las imágenes hermosas que

habrás interiorizado escuchando declamar tiernamente

a León Felipe, a Rafael Alberti, a Pablo Neruda…

Supongo los éxtasis sublimes que ha debido provocarte

escuchar a Beethoven, a Chopin, a Verdi…a los maestros de la música

que te acompañan por los cielos.

Observo desde aquí tu rostro sonriente rodeado de tantos sabios,

de tantos genios, de tantos héroes inmortales.

¿Cómo encontraste a Narcisazo?

A él también nada humano le fue ajeno.

Y veinte años después, con él se repitió tu desgarradora historia.

«¿Por qué no Doctor Balaguer?»

¡Y eso basto!

«Diez razones por las cuales

Balaguer es el hombre más perverso de America»

¡Y…Pum…otra vez!

Es lo que decíamos de la impunidad…

el mayor estimulo a la reproducción de la perversidad.

Seguro que él te ha contado muchas cosas,

Incluidas las buenas.

Nadie mejor para hablarte, sonrisa en labios,

de los éxitos de Juan Luis Guerra,

del boom del merengue

del despegue extraordinario de la bachata,

del auge de la salsa.

del gran salto en el baloncesto, el voleibol y la pelota.

Nadie mejor para decirte socarronamente que nuestra música

se escucha y se baila hasta en Australia…

Y por eso no faltan ingenuos que piensan que somos casi un imperio.

¡Cualquiera se lo cree si tiene la dicha de ver a un sueco bailando salsa y merengue!

En verdad, Orlando, no ha cesado la creatividad de nuestro pueblo.

Podrán declinar los ingenios pero jamás su ingenio.

No te voy a contar ahora cuantas buenas poesías,

obras de teatro, novelas, cuentos, libros,

pinturas, esculturas, composiciones musicales…

han brotado del alma nacional después de tu partida.

No te voy a relatar las innumerables jornadas de lucha

y acciones heroicas que se han producido.

¡No te voy a nombrar a quienes no han claudicado!

Por eso te decía que no todo ha cambiado para peor.

Si no, casi todo.

Y ese «casi» tiene mucho más valor que el resto de todo.

Porque es precisamente el nuevo punto de partida para cambiarlo todo.

Para derrocar lo peor y cambiarlo para mejor.

Pero además querido Orlando, no te hemos olvidado.

Tampoco tus asesinos han disfrutado del olvido y del perdón.

¡Nada de eso!

Siempre te recordamos.

Siempre los combatimos.

Siempre te evocamos.

Con flores,

Con honores,

Con poesías,

Y también con luchas, combates y rebeldías.

Edmundo, tu hermano, dio la vida por ti.

Don Luis Mariano no desmayó clamando justicia hasta cerrar los ojos.

Doña Adriana, Orlando, es algo excepcional: no la doblegó ni el inmenso dolor

de perder la compañía de ustedes.

Es voz acusadora.

Es ejemplo de madre digna.

Es símbolo.

Ana Belén y Víctor Manuel siempre te honran y te cantan,

Tus familiares y camaradas, te recordamos cada vez más.

Tu pueblo, todavía más.

Persistentemente…

Tan persistentemente que ha hecho posible redescubrir lo encubierto.

Tan persistentemente que por fin tus asesinos han sido parcialmente condenados.

Hermosa señal después de muchos años de marcharte sin desaparecer.

De partir, quedándote con nosotros.

De ausentarte estando presente.

Presente tus ideas, tu trayectoria ejemplar,

tu dignidad y tu firmeza.

¡Siempre presente!

Presente, porque te necesitamos cada vez mas cerca.

Ven, ven… Orlando.

Aproxímate más.

Ven a participar en la nueva Ceremonia de las Almas.

Únete a los grandes muertos-vivos y a los vivos que no han muerto y siguen combatiendo.

Incorpórate a ese gran reencuentro al compás de los tambores, las guitarras, las maracas, las trompetas

y las canciones que nos llaman de nuevo a combatir.

Ceremonia apropiada para tiempos difíciles.

Ceremonia necesaria para transformarlos en tiempos promisorios.

Ven Orlando.

Te necesitamos gaviota redentora.

Te necesitamos, Juan Salvador Orlando.

Necesitamos más de cerca tu ayuda bienhechora.

Te invitamos a venir, quedándote en el Cielo.

Ayúdanos a rearmar la utopía y a luchar por ella.

Por la libertad plena.

Por la democracia verdadera.

Por la igualdad para todas y todas.

Por la globalización del pan, la felicidad y la alegría.

Por un socialismo tan acogedor, tan hermoso e inmenso como el cielo.

Ven aquí con la serenidad sublime de tu eternidad.

Ven…

Ven aquí quedándote allá.

Ven aquí desde tu inmortalidad.

Camina hacia acá, pero sigue Gaviota,

volando alto por allá.

Y ayúdanos desde esa altura a convertir en multitudinaria la necesaria rebeldía contra la infelicidad.

¡Ayúdanos a conquistar tu cielo aquí en la tierra!

Ven…

Ven Orlando.

14 noviembre 1999, Santo Domingo, RD.

2014-03-17 05:39:00