Politica

Máximiliano Gómez, un líder revolucionario excepcional, su pensamiento político perdura



Santo Domingo RD 25 mayo.- Hoy, 44 años después del vil y cobarde asesinato de nuestro eterno Secretario General Maximiliano Gómez (El Moreno), nos reunimos aquí ante la tumba de este gigante revolucionario, como cada año, para compartir con ustedes brevemente sobre su pensamiento político y su obra. La bandera rojinegra se alza con firmeza para reiterar nuestro compromiso y nuestra lealtad al mando y al liderazgo de uno de los más grandes líderes revolucionarios que ha dado la República Dominicana.

No estamos aquí para recordar que El Moreno murió el día de su caída física, el 21 de mayo del 1971, en Bruselas, Bélgica. Al contrario. Estamos aquí para recordar que no ha muerto. Maximiliano Gómez no sólo sigue vivo entre sus camaradas, entre los revolucionarios, sino que su pensamiento sigue vigente. Su partido, el M. P. D., no sólo ha mantenido vivo el pensamiento político de su eterno Secretario General, sino que cada día se empeña en que las nuevas generaciones de emepedeístas y de revolucionarios en general beban en la fuente inagotable de enseñanzas que nos ha legado el padre político indiscutido de toda una generación de comunistas dominicanos, pese a su caída a muy temprana edad.

El Moreno se colocó en la cima no sólo del pensamiento ideológico, sino también de la práctica y de la acción política, de la lucha concreta del pueblo dominicano, en una etapa crucial de nuestra historia. Como ha dicho el partido: «Maximiliano Gómez era negro y obrero. En su color y en su clase tenía dos espejos permanentes de la cadena con que la opresión ha cargado la humanidad». Era pobre y era obrero. Era negro y era comunista. Es decir, que tenía grandes pecados capitales, pecados originales.

Pero el militante obrero se sobrepuso a todos esos pecados. Era pobre con conciencia de su origen. Era obrero con conciencia de clase. Era negro con conciencia de su negritud. Sabía de donde venia, dónde estaba ubicado y hacia dónde iba. No era un individuo desclasado que buscaba superarse renegando de su origen, sino todo lo contrario. Era orgulloso de su clase. No era por casualidad que pensaba y actuaba en consonancia con los intereses de la clase obrera y demás explotados.

Se puede decir que en la actividad revolucionaria El Moreno fue grande. Y creció y se desarrolló por encima de todos los obstáculos. Sobresalió entre los viejos experimentados y probados cuadros obreros. Sacó la cabeza por encima de gloriosos fundadores del partido. Se midió y se elevó por encima de recios intelectuales que ejercían la militancia. Era el líder indiscutido de la juventud de su generación política en la República Dominicana.

Maximiliano Gómez no sólo fue el Secretario General del partido. Fue el líder de los emepedeístas y de muchos revolucionarios, inclusive de otros partidos, pese al sectarismo de la época. Fue un líder natural no sólo de los obreros de los centrales azucareros Consuelo y Porvenir de San Pedro de Macorís, donde trabajó como tornero, sino que trascendía ese espacio geográfico y político.

El Moreno era un ser excepcional. Tenía un cerebro privilegiado y una personalidad muy bien definida. El espíritu de superación lo demuestra, por ejemplo, el hecho de que apenas cursó un octavo curso y se medía con grandes intelectuales, tal como han testimoniado numerosas personas del mundo académico y científico del país y del extranjero. A los 23 años ya era el Secretario General del M. P. D., sobresaliendo por encima de emblemáticos fundadores, de líderes obreros, intelectuales y de la juventud radical, estudiosa y combativa de entonces. Pero su liderazgo era reconocido desde antes de llegar a la Secretaría General, pues durante la Guerra de Abril de 1965 era uno de los dirigentes de mayor arrastre.

Era un gran estudioso. Decía que «no sólo debemos preocuparnos por engrasar el FAL mecánico, sino, y fundamentalmente, el Fal ideológico». Hoy, quizás más que nunca, es necesario hacer hincapié en esto. Tenemos que estudiar nuestra propia realidad, nuestra historia política y social, junto a los elementos complejos y cambiantes que se presentan en nuestra sociedad.

Maximiliano fue enfático en la necesidad de que el militante político se formara, de que elevara su nivel y de que su práctica tuviera sustentación en la realidad social, económica, histórica y política. Y él dio el gran ejemplo. Varios intelectuales, entre ellos profesores universitarios, han expresado su asombro porque este dirigente proletario había leído clásicos de la literatura universal en diferentes áreas, como Lógica y Filosofía, que ellos no habían leído. Además, el máximo líder emepedeísta era un gran expositor.

Era un excelente polemista, aunque muy humilde. Respetaba y tomaba muy en cuenta los criterios de los demás. De hecho, antes de presentar una tesis política consultaba a los intelectuales, a los cuadros obreros, campesinos, estudiantes, etcétera. El Moreno tenía una personalidad que atraía, impresionaba y concitaba adhesión y la atención de mucha gente, como se demostró al convencer a la gran mayoría de los cuadros del partido sobre la justeza de la táctica política Hilda Gautreaux (HG) y de la alianza antibalaguerista.

Era osado, atrevido políticamente. Se atrevía a plantear cosas nuevas, claro, siempre dentro del campo revolucionario, sin claudicar. Y esta aclaración es importante, porque muchos oportunistas renegados que se han pasado abiertamente a la derecha tratan de justificar su ablandamiento y su compromiso con los enemigos de clase aduciendo la «flexibilidad política de El Moreno».

El Secretario General del M. P. D. no aceptaba dogmas. No le temía a la discusión de sus ideas. Por ello impuso una nueva forma de hacer política revolucionaria en la República Dominicana. Por ello puso a pensar a todos los dirigentes de izquierda. Por ello puso a girar a su alrededor a numerosos intelectuales y académicos de diferentes disciplinas, que comenzaron a teorizar y a darle sustentación a la tesis que él exponía. Los trabajos de su autoría sobre el Colonialismo Ideológico, sobre lo que llamó «Desarrollo Híbrido del Capitalismo Dominicano», sobre la necesidad de que la izquierda estudiara la historia de nuestro pueblo para fundamentar las tesis políticas, lo que denominada «El Viaje a la semilla», la propia fundamentación de la HG, el análisis sobre la Revolución Cubana y otros escritos demuestran no sólo que el camarada Maximiliano era un estudioso, sino que sus ideas eran forjadas al calor de su propia condición de clase y en el fragor de la lucha política.

La táctica de «Golpe de Estado Revolucionario», que algunos consideraron una herejía, sin embargo, significaba plantearse, por un lado, profundizar y aprovechar las contradicciones entre los sectores económicos que propugnaban por alzarse con un Estado sumamente rico que había heredado la enorme fortuna del grupo Trujillo. Y por otro lado, era también plantearse nuevamente, y quizás en mayor dimensión y con más conciencia, lo que ya había ocurrido en 1965: la división de las Fuerzas Armadas, como en efecto estaba ocurriendo, a tal punto que el dictador Joaquín Balaguer y los yanquis tuvieron que emplearse a fondo para enfrentar esa situación y dividir a las fuerzas anti-balagueristas.

Plantearse la construcción del Frente Antiimperialista Latinoamericano (FAL) significaba poner a girar a los revolucionarios del continente hacia una política de enfrentamiento práctico y de cerco al imperialismo yanqui. Plantear que «Los Gobiernos de turno son la expresión concreta de la dominación imperialista» significaba evidenciar de forma práctica el carácter de títeres de los gobiernos neocoloniales. Pero no sólo se trataba de una teoría, sino que ese postulado tenía una fuerte dosis de concreticidad. Con ello se ponía a toda la oposición a girar en torno al verdadero blanco político y militar del momento. Eso significaba que el antiimperialismo había que demostrarlo en la lucha concreta.

Ese postulado de Maximiliano y del M. P. D. evidenciaba que las simples consignas antiimperialistas sin combatir a los títeres criollos se las llevaba el viento, e hizo que la lucha de todo el pueblo bajara a lo concreto y enfrentara al entonces gobierno de turno del genocida Joaquín Balaguer, que a sangre y fuego trataba de reimplantar al calco la tiranía de Trujillo. La objetividad y el efecto del pensamiento de Maximiliano Gómez sólo hay que medirlo por el odio encarnizado que le tenía la reacción criolla y el propio imperialismo yanqui que lo persiguió hasta darle muerte en Europa.

Su pensamiento y su obra son imperecederos y se erigen contra la burguesía, contra el imperialismo y contra los falsos izquierdistas, contra oportunistas renegados y cabilderos que han devenido en agentes de la reacción. El partido de El Moreno ratifica que está, como ha estado siempre, y estará en las calles junto a las demás organizaciones revolucionarias y junto al pueblo, construyendo la democracia de calle contra la dictadura morada, contra el mafioso sistema político y electoral. Estamos y estaremos en las calles impulsando la unidad en la lucha; impulsando la unidad revolucionaria y una gran coordinación de masas.

Estaremos impulsando la lucha revolucionaria, jamás alianzas oportunistas de la izquierda domesticada que busca desplazar a los que están para seguir haciendo lo mismo. Lo que se impone hoy es la intervención de las masas para construir el poder; para cambiar la podredumbre y la corrupción que se ha robado la comida, la medicina y todos los derechos del pueblo.

Estamos y estaremos en las calles junto a los trabajadores que deben seguir la batalla por un justo aumento general de salarios y por mejores condiciones de trabajo y de vida. Estaremos en la calle junto a todos los sectores populares y explotados en la lucha por sus reivindicaciones más sentidas. Estaremos en las calles exigiendo tierra para los campesinos; que el 4 % del PIB destinado a la Educación sea verdaderamente invertido en el sector; para que se le asigne el 5 % del presupuesto nacional para la UASD. Estaremos en las calles reclamando la rebaja de los combustibles y contra los apagones. Apoyamos a todos los sectores en lucha: controladores aéreos, enfermeras, trabajadores cañeros, a los campesinos en reclamo de tierra; junto a todos los sectores populares y explotados.

Y hoy, quizás más que nunca, se hace necesario enfrentar a los poderes imperiales, al voraz capital transnacional que clava sus garras en nuestro continente contra los pueblos que han decidido trillar un camino independiente y asumir su propio destino. La injerencia de los poderes supranacionales se expresa de manera cruda en nuestro país en el saqueo de las megamineras, en la violación de nuestra soberanía económica y política. Hoy, como ayer, es necesario forjar el Frente Antimperialista Latinoamericano planteado por El Moreno. Y reafirmamos que el pueblo movilizado es el poder. Y hay que decir ¡Fuera del país, Falconbridge, fuera la Barrick y todas las megamineras!

¡A 44 AÑOS DE SU ASESINATO, MAXIMILIANO VIVE Y ESTÁ PRESENTE EN LA LUCHA DEL PUEBLO DOMINICANO!

2015-05-24 23:17:35